Un modelo de producción que vino para quedarse

Redacción 28/11/2021 - 00.41.hs

La semana que pasó nos dejó un hecho digno de destacar que es y será motivo de orgullo para los pampeanos. En el "Día del Vino", se anunció que la experiencia que se desarrolla en estas tierras ha tomado tal dimensión que obliga a grandes bodegas mendocinas, reconocidas mundialmente por su calidad, a mirar para estos lares y terminar decidiendo sumarse a este proyecto.

 

Ocurre que las ventajas están a la vista y a los empresarios cuyanos se los podrá acusar de un montón de cuestiones, pero nadie se animará a decir que son tontos. Y es por eso que luego de una prueba inicial, por demás satisfactoria, ahora están decididos a jugar fuerte y con sus mejores marcas en territorio pampeano.

 

Créase o no, están comprobando que la producción pampeana tiene un modelo más eficiente que el que utilizan desde hace décadas en Mendoza, lo que torna más conveniente la inversión. Y, además, las pruebas realizadas para testear la calidad de las uvas pampeanas les dieron satisfactorios resultados.

 

Y como si faltaran muestras para demostrar que en la zona hay calidad, los vinos de la producción pampeana han comenzado a participar y a ganar importantes premios y medallas a nivel nacional e internacional, disputando un protagonismo que por años y años fue patrimonio de los cuyanos.

 

Además, La Pampa puede exhibir un proyecto a largo plazo, que incluye la construcción de una bodega provincial, con la clara idea de agregar valor a la producción local. La iniciativa muestra que la idea es integradora, con el claro horizonte de la diversificación y la creación de un nuevo polo productivo.

 

Interés bodeguero.

 

La obra de la bodega contempla un desarrollo en tres etapas. La primera permitirá una producción de 350 mil litros anuales, la segunda alcanzará a 750 mil litros y la última tendrá una capacidad de elaboración de 1.200.000 litros. El costo total de la obra está estimado en un millón de dólares. La obra incluirá también un área turística con espacio para degustación y comercialización, y un mirador hacia el lago y la Villa de Casa de Piedra.

 

Algunos números dan idea de la magnitud del emprendimiento vitivinícola. Si bien todavía mantiene una producción incipiente, este año la celebración del "Día del Vino" encontró a La Pampa en franco crecimiento, con más de 200 hectáreas implantadas, una flamante Cámara de Vitivinicultores en pleno funcionamiento y vinos de excelente calidad que obtienen premios y sorprenden a los especialistas. Fueron estas condiciones, sumadas al interés de bodegueros de otras provincias, las que impulsaron la decisión del gobierno provincial de construir una bodega en Casa de Piedra, para procesar la producción del Ente Provincial del Río Colorado y de los inversores que instalen viñedos en esas tierras.

 

Los excelentes resultados que obtuvieron los primeros bodegueros cuyanos atrajeron a otros colegas, dedicados a la elaboración de productos de "alta gama", que se llevaron uvas para realizar una "microverificación", evaluar los vinos producidos y estudiar su comportamiento.

 

La esperanza para el futuro.

 

Ahora bien, queda una enorme esperanza para un futuro cercano. Los mendocinos están viendo en vivo y en directo cómo se puede utilizar de forma más eficiente el agua para la producción del vino. Y no solo están pensando en invertir e instalarse en tierras pampeanas, sino también en copiar este modelo de producción para llevarlo a sus propios viñedos. Si esto ocurre en poco tiempo, tal vez con mayor rapidez también se den cuenta que estaban malgastando el recurso, tal como se les ha dicho y repetido tantas veces desde La Pampa. Y en una de esas, también tal vez se percaten que no era una idea descabellada pensar que ese recurso despilfarrado debería ser devuelto al cauce natural de los ríos.

 

Sería una forma de agradecer el ejemplo mostrado por los pampeanos y de paso recomponer el ambiente en el oeste. Suena a utopía de un columnista que podría ser acusado -posiblemente con justa razón- de ser demasiado ingenuo. Es probable, pero de ilusiones también vive el hombre. Se transformaría en un gran ejemplo, que gracias a la integración de la producción del vino entre las provincias también se posibilite que vuelva a correr el agua entre los pueblos. Sería otra lección más que nos podría dar la naturaleza y la fuerza transformadora de los hombres que la habitan.

 

Pero, más allá de todas estas elucubraciones, lo cierto es que el proyecto pampeano de los viñedos ya tomó forma, goza de buena salud y vino para quedarse. Es una iniciativa que da para brindar, y con el mejor vino pampeano.

 

DANIEL ESPOSITO

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?