Una reunión y sus consecuencias
Viernes 01 de marzo 2024

Una reunión y sus consecuencias

Redacción 02/02/2023 - 08.25.hs

I. La interpretación libre de los actos políticos parece ser uno de los entretenimientos preferidos de buena parte del periodismo argentino. La reciente reunión de los máximos referentes del peronismo bonaerense junto a varios ministros del gabinete nacional desató la imaginación febril de la prensa corporativa porteña que pretendió ver en ese encuentro realizado en Merlo una suerte de operación o golpe contra el Presidente de la Nación. A nadie, o a muy pocos, se le ocurrió que la intención no era tan perversa sino bastante más razonable. En momentos de disputas y desencuentros en el seno del Frente de Todos –algo muy parecido viene ocurriendo en Juntos por el Cambio— esa reunión se planteó como objetivo mostrar una apuesta por la unidad y con ese propósito fue que las principales figuras de la provincia y varios ministros del gabinete nacional estuvieron presentes.

 

La lista es larga y significativa: Axel Kicillof, Sergio Massa, Gabriel Katopodis, Máximo Kirchner, Wado De Pedro, Cecilia Moreau, Martín Insaurralde, Martín Sabbatella, e intendentes como Jorge Ferraresi, Mario Secco, Juan Ustarroz y Maira Mendoza entre muchos otros. Es cierto que hubo ausencias también significativas como Juanchi Zabaleta, Fernando Espinosa o Victoria Tolosa Paz lo cual muestra que no son todas ondas de amor y paz en el seno del peronismo, pero el número y el volumen político de los que estuvieron presentes terminó imponiéndose con claridad.

 

II. Solo algunos observadores se percataron de un hecho nada menor. Kicillof viene realizando desde hace tiempo, como parte de su forma de gobernar, reuniones periódicas con intendentes, dirigentes sociales, gremiales y políticos y miembros de su gabinete. Por lo tanto no puede afirmarse con tanta ligereza que la reunión del martes constituyó un hecho excepcional y que, encima, fue planificado con un objetivo beligerante.

 

Y aquí está, precisamente, el punto más relevante y que a tantos se les escapó. Este encuentro fue una manera diplomática y a la vez eficaz, de señalarle a Alberto Fernández que él también debe convocar a una mesa política para diseñar la estrategia en este año electoral y, de paso, y como cabeza del Poder Ejecutivo y presidente del PJ, conducir el proceso que aporte a la paz interior del FdT. Y a tal punto esto fue así que, a las pocas horas de la reunión de Merlo, se supo que el Presidente tomó la decisión de convocar a esa reunión que le venían pidiendo desde varios sectores internos del peronismo e, incluso, desde el territorio de los gobernadores.

 

III. Las últimas trifulcas internas disparadas por un malestar que dejó trascender, sin desmentir, Wado De Pedro, motivaron ásperas respuestas de Tolosa Paz y Aníbal Fernández. Más tarde el ministro político le bajó el tono a la disputa y habló de “aportar sensatez” pero la tensión ya estaba instalada. Por eso la reunión de Merlo, que también operó como una suerte de desagravio al ministro de la cartera política, sirvió también para mostrar una imagen más contundente de apuesta por la unidad con representantes del gobierno nacional, el provincial, los intendentes y otras figuras de peso dentro del FdT.

 

Al peronismo no le sobra nafta en el tanque, como en otros tiempos, para llegar sin sobresaltos a la meta del triunfo electoral. No puede darse el lujo de derrochar esfuerzos en peleas intestinas cuando tiene por delante un año electoral plagado de obstáculos. También tiene varias asignaturas pendientes vinculadas a la economía que son un lastre a la hora de salir a buscar el voto, como un proceso inflacionario desatado que no termina de contener y una caída en los ingresos de trabajadores y jubilados que no logra revertir. No son problemas menores como para andar alimentando enfrentamientos estériles mientras la derecha y la ultraderecha envalentonadas se preparan para comerse la cancha.

 

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