Lunes 06 de febrero 2023

Un aprendizaje alternativo

Redacción 16/11/2011 - 03.39.hs
La escuela "Los Chañares" ofrece una propuesta diferente, con la enseñanza de valores por sobre los contenidos y con una marcada tendencia artística. "Me gustaría quedarme siempre acá", dijo Sheila.
Están en plena clase pero en el aula no hay bancos ni pupitres. Todos, incluso la docente, están sentados en almohadones sobre el piso. Hay silencio y la creatividad es lo que se impone, con la idea de que cada uno se exprese libremente, sin la atadura o la presión de un examen o de una nota para el boletín.
A simple vista, pocas cosas funcionan como en una institución tradicional, y es porque la escuela "Los Chañares" de Santa Rosa es una alternativa diferente a la hora de pensar en la educación de niños y adolescentes.
Creada en 2005 por un grupo de padres, apunta a respetar la maduración de cada chico, por eso no se habla de pasar de cursos sino de niveles y es esencial la atención personalizada, respondiendo a las demandas de cada caso.
"Esta es una escuela que antepone los valores a los contenidos, que por supuesto se estudian, pero los contenidos uno puede encontrarlos en cualquier libro, en cambio los valores no es tan fácil. Aquí la educación gira en torno a una propuesta artística muy amplia y variada, donde la imaginación y creatividad de los chicos son la prioridad", explica Lorena Perucca, docente de la escuela emplazada en una casa quinta donde el contacto con la naturaleza es directo y constante.
"Acá somos todos iguales, por eso no hay exámenes, porque sino yo me saco un 7 y otra chica un 10 y me dice que es mejor que yo y empiezan esas cosas de compararse. No competimos por un número. Todo lo que los maestros ven y piensan de nosotros se lo dicen a nuestros padres. En realidad todo el tiempo nos están tomando prueba, solo que no nos damos cuenta", aseguró Sheila, de 12 años y a quien le gusta tocar el violín, la flauta y la guitarra.
A "Los Chañares" concurren unos 25 chicos de entre 6 y 14 años. En todo el país existen cerca de 27 escuelas similares y muchas de ellas están bajo tutela municipal o provincial, pero en La Pampa quedó bajo la órbita privada porque el gobierno aún no la reconoce como estatal. "No queremos ser una escuela privada, pero no nos han dejado otra opción. Hemos presentado todos los papeles y tenido reuniones pero nos dijeron que cuando esté reglamentada la nueva ley ahí sí va a salir nuestro pedido", señaló uno de los padres.
En las clases artísticas se juntan todos. Pintan con óleos, preparan una obra de teatro, escuchan música de Astor Piazzolla, Violeta Parra y Beethoven, y leen el Quijote y el Martín Fierro. Pero también cocinan galletitas, trufas, pizzetas y, a la hora de limpiar, no hay personal de portería, son los propios alumnos los que hacen la tarea.
"Todos colaboramos y todos tenemos que limpiar y ordenar pero lo bueno es que somos muy compañeros y amigos, siempre nos ayudamos. Y con las maestras es igual, son re amigables, te escuchan, te aconsejan, y si no pudiste terminar alguna tarea o no entendiste algo se quedan con vos o te dicen que trates de hacerlo para el otro día", contó Simón (10).

Compromiso
Como en cualquier escuela y como con cualquier chico, siempre surge algún inconveniente de conducta, pero los conflictos se resuelven de manera diferente, evitando el castigo tradicional. "Si te peleás con alguien después hablamos entre todos, reflexionamos y nos pedimos perdón y nos damos un abrazo. También te pueden mandar a dar una vuelta alrededor de la escuela para pensar sobre lo que hiciste", indicó Lao (11).
El proyecto de "Los Chañares" es que, en algunos años, se sume el nivel secundario ya que por ahora y por cuestiones de infraestructura, cuerpo docente y de economía, solo cuenta con el nivel inicial. Varios de los chicos el año próximo pasarán a un colegio, y allí el contraste puede ser notorio.
"Yo no sé cómo me adaptaré, a mí me gustaría quedarme siempre en esta escuela pero sé que no se puede. Cuando estoy con otras amigas se burlan, me dicen que somos una escuela pobre porque no tenemos sillas pero a mí no me importa, algunos se ríen pero porque no conocen", expresó Sheila. "Nos dicen que es rara, pero otros quieren venir porque no tenemos boletines ni pruebas", agregó Emilio para desatar la risa de todos.
La presencia y el compromiso de los padres son claves. Involucrarse en la enseñanza de los hijos es una de las prioridades de la escuela. "Es muy interesante observar cómo evoluciona el aprendizaje y la imaginación de los chicos, uno puede preguntarse qué te puede inspirar una clase de matemática, pero es que nuestra organización tan ortodoxa y tan encasillada no nos daría para inspirarnos, y a lo mejor sí da para inspirarse. Si uno ve cómo desde chiquitos van desarrollando la creatividad que cada uno tiene, realmente creo que más de uno se asombraría", relató Ernesto, uno de los padres que apostó por el proyecto.
Está claro que "Los Chañares" significa adoptar una mirada distinta, sin pretensiones ni desdén a la enseñanza tradicional. Es una alternativa, una opción diferente a lo establecido. Una semilla que fue plantada y está en plena germinación. El entusiasmo de los chicos es el mejor riego para cuidar un espacio que sienten como propio, nada menos que su escuela.

 


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