Martes 07 de febrero 2023

Con un linaje farmacéutico

Redaccion Avances 10/01/2023 - 10.00.hs

La farmacia "Pasco" es centenaria en la ciudad. Hoy ya son tres las generaciones de una minipyme familiar que reivindica el trabajo primordial del rubro: un servicio profesional de la salud.

 

Marcelo y Lilia muestran de cerca las fotos que, enmarcadas en cuadros, lucen sobre uno de los muebles que contienen distintos medicamentos. En las imágenes en sepia aparecen los fundadores en un local perfectamente ordenado y pulcro, un espíritu que tres generaciones después mantiene inalterable y que es el de brindar un servicio. Poner un paréntesis a tanto ímpetu comercial y conservar esa tradición originaria de ser un sitio que se pone a disposición de la salud general. Porque de eso se trata gran parte del secreto de Farmacia Pasco, una tradición que ya atravesó el siglo de vida y que se ratifica día a día con el esfuerzo familiar. "Si alguien se queda en el local un buen rato va a comprobar que a la mayoría de los clientes los llamamos por sus nombres de pila. Conocemos a casi todos y eso lo queremos conservar", cuenta Marcelo Fernández Cobo (54 años), de profesión farmacéutico y hoy a cargo de una firma que nació en Toay y luego se mudó a Santa Rosa atravesando distintas generaciones.

 

"La farmacia se abrió en 1922 en Toay de la mano de mi abuelo Eufemio Cobo. Mis antepasados fueron inmigrantes del 1800, es decir desde antes de la gran oleada del 1900, así que fueron pioneros. Eufemio se casó con María Salomé Pascual, conocida como 'Maruca' y cuyo padre era Mariano Pascual que era abogado y tuvo seis hijos: cuatro varones y dos mujeres. Lo cierto es que Pascual los envió a todos a estudiar a La Plata y los cuatro varones se recibieron de abogados y las dos mujeres de farmacéuticas. Mi abuelo Eufemio se había recibido en 1919 de idóneo de farmacia y cuando vuelve trabaja en la farmacia Santa Rosa, que estaba al lado de la catedral", rememora Marcelo.

 

En 1922 la que también vuelve a la provincia con el título de farmacéutica es 'Maruca' y entonces abren su primer local en Toay. Luego de 14 años se mudan a Santa Rosa porque Mariano Pascual adquirió el terreno de Hipólito Yrigoyen 119, en el corazón del centro santarroseño y donde hasta hoy funciona el local que inicialmente se llamó Pas-Co, por las primeras sílabas de los dos apellidos fundadores.

 

"Cuando hicimos un cambio de imagen y de logo directamente pasamos a llamarla Pasco. En esta dirección de Yrigoyen se abrió el local y atrás es la casa familiar, donde aún hoy vive mi mamá", aporta Marcelo y Lilia asiente al recordar que desde su infancia se hizo "muy amiga de Rosalba D´Atri porque éramos vecinas y a la vuelta funcionaba el diario La Arena, así que a nosotras nos encantaba juntarnos y cebarles mate a los trabajadores del diario. Es un recuerdo que tengo muy presente".

 

"Antes era completamente distinto el trabajo, era realmente una fábrica de remedios porque se preparaba todo. El laboratorio funcionaba a full porque cada pedido se preparaba, y yo me crié en ese ambiente", destaca Marcelo.

 

"Hasta el '73 que fallece mi abuelo, el manejo del negocio era más que nada de él, pero a partir de ahí se hace cargo mi madre junto a mi abuela farmacéutica, ella vivió hasta los 94. Mi hermano Pablo estudiaba Farmacia pero abandonó y tomó otro rumbo, pero yo me recibí. Durante mucho tiempo el local estuvo a cargo de Cristina Basa, que era hija de Celestino quien tuvo farmacia muchos años. En el '99 fue que yo volví y la remodelamos, volvimos al tamaño original del negocio y hoy ya llevo 20 años al frente", puntualiza Marcelo que pone énfasis en una fecha especial, el 2015. "Ese año compramos la farmacia Morales que es un negocio con una historia muy particular porque nació en Caleufú y luego vino para acá. Así que desde 2015 tenemos una sucursal en la avenida Alvear 146 que está a cargo de mi pareja", explica Marcelo y con una sonrisa da más detalles del vínculo del que nacieron los cuatro hijos que hoy viven con ellos. "Mi pareja es Carina Bongiovani (51), ella es de Realicó y nos conocimos en el bar Pavarotti. Y ella es... farmacéutica. Increíble", detalla.

 

Lilia desgrana más recuerdos y anécdotas. Marcelo acerca las fotos que son testigos de una historia centenaria y ambos posan para instantáneas de hoy, esas que también quedarán como legado de una farmacia que, en un siglo de historia, supo mantener el espíritu con el que nació. Y que de la mano de un corazón emprendedor y bien familiar promete mantener por mucho tiempo más.

 

 

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