Burbuja de IA
Se refiere a la teoría de que el actual auge de la Inteligencia Artificial, caracterizado por un optimismo exagerado e inversiones masivas, podría ser una burbuja especulativa similar a la “.com”, con un aumento desproporcionado en el valor de empresas de IA.
Gisela Colombo *
Ya se habla de una “burbuja” de IA que tiende a la decepción en el corto plazo. Muchas empresas han invertido en su propia IA, otras tantas han adquirido tecnología genérica. Nadie parece haber logrado lo que anunciaban los gurúes.
Tal vez esto no muestre más que la enfermedad emocional -que, curiosamente, la IA especializada ya intenta atender-: la ansiedad.
La visión histórica aquí también concede perspectiva. Quienes se desbocan buscando resultados, tal vez deban comprender que estamos frente a un hito en la historia de la evolución humana que nunca antes vimos. El hombre no ha sido ni la más fuerte, ni la más veloz, ni la más versátil de las criaturas. Pero hasta ahora sí ha sido la más insuperable en inteligencia. Hoy la IA promete multiplicar la inteligencia humana porque tiene acceso a todos los productos de la sapiencia humana, pero también a todos los procesos de intelección humana. Tiene todos los mapas que la inteligencia de todos los hombres realiza más toda la información a la que llegó la humanidad.
Pero, por vertiginoso que sea, los réditos no dependen de lo que se logre en laboratorio, ante los ojos expertos, que ya seguramente verán múltiples revoluciones del saber. Una máxima dicta que nada cambia hasta que la sangre llega al río. Y el río, en este caso, es el flujo del tiempo en que va el hombre común.
¿Con qué velocidad puede aprender cualquiera de nosotros? Aunque también, ¿con qué velocidad se está habilitando el uso de la IA fuera de los círculos sectarios? ¿Con cuánta transparencia respecto a sus fines?
El problema es que el vértigo de mejoramiento permanente de esta tecnología junto con el desconocimiento de la mayoría de la gente respecto a qué puede y qué no puede hacer la IA genera la sensación de que todo se redujo a una burbuja efímera de optimismo tan efímera como las que una niña sopla en un burbujero.
Si en el pasado quien poseía el conocimiento estaba parado sobre los hombros de un gigante, que era la historia de todas las ideas de todos los que antes habían pensado, hoy la IA ubica a la humanidad dentro de la misma cabeza del gigante.
Las preguntas, por tanto, atienden más a una ética que determinará quiénes podrán subir hasta allí, con qué objetivo se les dará acceso, y quiénes quedarán fuera de la peregrinación en ascenso.
* Docente y escritora
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