Lo nuevo de Barbarita
Para su tercer disco solista, la cantante y compositora Barbarita Palacios se animó por primera vez a la producción, pero con espíritu colectivo: un álbum “de resistencia, pero no panfletario”, en el que la música de raíz es solo una de las facetas.
Sergio Sánchez *
En su tercer disco solista, Vivir así (2025), la cantante y compositora Barbarita Palacios encuentra una síntesis de su camino recorrido como artista. Un trayecto en el que supo conjugar con originalidad y personalidad el sonido y la poética del rock con el espíritu de la música de raíz folklórica a través de proyectos independientes y al lado de artistas de peso en toda la región como Gustavo Santaolalla.
“Sí, es una declaración de principios, un homenaje al recorrido que hice hasta ahora y un reconocimiento también a lo que fui haciendo con otros. Vivir así es un abrazo entre lo que fui, lo que soy y lo que deseo ser; un manifiesto sensible, independiente y colectivo”, confirma Palacios, quien presentará su nuevo disco el 10 de abril a las 20 en La Fábrica (Fitz Roy 1245).
Producción propia.
A diferencia de sus dos discos anteriores, que contaron con la producción artística de Santaolalla, Vivir así fue producido por ella y su banda: Javier Casalla (guitarra eléctrica, teclado, programación, violín y viola), el pampeano Nicolás Rainone (bajo eléctrico, sintes, programación y cello) y su hijo Lucero Carabajal (batería, percusión y bombo legüero). “Fue una gran diferencia, porque Gustavo es un productor de elite”, dice Palacios. “De todos modos, Gustavo estuvo acompañándonos en todo el proceso del disco. Nos hacía sugerencias y nosotros probábamos. Siempre hay mucho para aprender de Gustavo. Pero las decisiones las fuimos tomando nosotros”, diferencia.
“Lucero propuso todos los guiños de trap, como algunas bases y cositas. Es su mundo. Trabaja como productor de trap, además de tener el folklore en la sangre, porque es hijo de Camilo Carabajal y nieto de Cuti”, cuenta quien desde 2016, junto a Casalla y Rainone, forma parte de la banda que acompaña a Santaolalla en sus giras mundiales.
Nuevos sonidos.
Es que el nuevo disco, además, suma un color más: los sonidos electrónicos y algunos beats y arreglos asociados a la música urbana. “En especial eso lo aportan Javi y Nico, que se han metido mucho en el mundo de los sintetizadores y están muy copados con eso”, precisa la cantautora. “Experimentamos y jugamos con un montón de cosas. Hay menos guitarra eléctrica en el disco y más sintetizadores”, resalta. Incluso hay efectos de AutoTune en su voz en “Mi amor”. “No sabíamos cómo realizarlo para que no sea algo forzado. Esa canción habla de un amor totalmente real y folklórico, y después se va a ése lugar donde ya hemos perdido el control de la cercanía y el contacto con el otro. Y cómo llevar todo eso en el marco de una canción y que mantenga su belleza”, explica.
-Aparece mucho el “nosotros” a lo largo de todo el disco, ¿no?
-Sí, es un disco colectivo. Con Semilla, que fue mi primer proyecto, éramos una banda. Y si bien después seguí como solista trabajaba con Daniel Martín y Javier Casalla. Y también con Gustavo Santaolalla, que produjo mis dos primeros discos. Siempre fui de armar equipos. Y ahora sí es un disco más colectivo y en especial por el sentido político e ideológico de la palabra colectivo. Por eso también en el disco todo el tiempo aparece el “nosotros”, porque también Nico, Javi y yo estamos desde mi primer disco solista. Ahora es como un acto de reconocimiento: somos una banda. Es, además, un disco de resistencia, pero no panfletario. El contexto se impuso. Hay una mirada de mundo que está totalmente en crisis. Seguiremos los artistas tratando de hablar de estas cosas. Está bueno poder seguir resistiendo desde la música: diciendo lo que uno piensa y siente al respecto de la humanidad.
Invitadxs.
La impronta colectiva del disco se refleja también en la gran cantidad de invitados que tiene: Ricardo Mollo, León Gieco, Gustavo Santaolalla, Barbi Recanati, Luciana Jury y Daniel Melingo. Entre las perlitas del disco hay una particular versión electrónica de “Motor psico”, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con Melingo de invitado. “Mi voz y Melingo con el clarinete es lo único orgánico, lo demás es todo electrónico. Es lo suficientemente parecida a la versión original, pero lo suficientemente diferente como lo que tiene que tener una versión”, sostiene Palacios. “No somos un banda ricotera, entonces es una buena oportunidad para versionarlos, porque no estamos influidos por ellos. Pero, por otro lado, es una declaración de identidad. Nuestra raíz también está ahí”.
-“Alfarero”, con Luciana Jury de invitada, es una milonga de tu mamá Egle Martín, con letra de Armando Tejada Gómez, ¿Por qué elegiste grabarla?
-Son canciones que no serían ni ahí sin ese otro que aparece en esa canción, en este caso Luciana. La canción tomó una dimensión hacia otro lado. Mi mamá tiene un montón de repertorio inédito. Ella no grabó sus canciones. Si bien yo voy buscando algunas para grabar, mi idea es trabajar pronto en un homenaje con esas canciones. Tiene un montón de repertorio inédito increíble. A algunas les encontramos la vuelta para poderlas cantar.
-“Arriba el amor”, con Barbi Recanati, se usó para la comunicación de la última Marcha del Orgullo LGBTQ+. ¿Cómo se dio eso?
-Mi manager tuvo una reunión con los organizadores de la marcha, les mostró esa canción y se recontra coparon. Fue hermoso. Es una canción que creció un montón con Barbi, que es una artista que me encanta. La canción habla de la resistencia en las calles, de la resistencia desde el amor y la diversidad. Es un disco súper político, de resistencia y muy amoroso. Un disco de lucha, pero desde el amor, desde la conciencia del otro y de ser parte de algo mucho más grande que uno solo. En líneas generales, el disco explora preguntas profundas sobre la sensibilidad, la injusticia, la búsqueda у la transformación colectiva desde el arte, el deseo y el amor.
-¿Por qué pensaste en Ricardo Mollo para versionar “Mestizo”, de Almendra?
-Lo de Mollo fue increíble, lo que cantó y tocó en la viola. Grabar “Mestizo” en este momento es algo que está diciendo mucho. Es un momento donde el mundo marrón está siendo golpeado y maltratado en todas partes del mundo. Él también estaba contento con eso, porque también está tratando de empujar esta ola hacia un lado más amoroso. Es una canción de Edelmiro Molinari y está bueno homenajear a Almendra.
-El disco cierra con “Baguala desesperada” en la que cantan León Gieco y Gustavo Santaolalla…
-Es como un broche de oro. Entre Criolla (2021) y este disco hicimos con mi banda el homenaje a De Ushuaia a La Quiaca en el Centro Cultural Kirchner. Eso fue muy fuerte para nosotros. Salir a cantar y tener a Estela de Carlotto, a Norita Cortiñas, a León, a Gustavo, todos en la primera fila. Era un desafío muy grande, porque es una obra muy enorme. Pero lo trabajamos muy bien. Entonces, cuando compuse “Baguala desesperada” Javi Casalla dijo: “Este es el tema que tiene que cerrar el disco”. Primero lo invitamos a León y él es tan enorme y generoso que se recontra copó. Si todo el mundo fuera como León el mundo sería un lugar mucho más hermoso. Después le mandamos la canción a Gustavo y también le gustó. Terminar el disco con ellos dos fue increíble, porque son una fuente de inspiración para nosotros. Son nuestros referentes más importantes. Cuando estamos cansados o no podemos más, pensamos en León y en Gustavo y se nos pasa todo. Porque son gente que siempre van para adelante y son generosos. Estoy muy agradecida.
-¿Encontrás un circuito para tu música y artistas afines? Porque lo tuyo es una combinación de muchos estilos.
-Si bien es una discusión vieja, siempre igual un artista tiene que formar parte de alguna escena. Yo siento el folklore y el rock de la misma manera. Pero a la vez me siento una artista más allá de los géneros. Es una música que me representa y representa a mi gente y a mi banda. Mi deseo es que lo escuche todo el mundo. Yo escucho todo tipo de música: cumbia, trap, heavy metal, me gusta toda la música. En este disco cada canción te va a llevar a un mundo diferente. Me gusta que se me identifique como una artista que hace música, no como alguien que forma parte de un género. Vendría a ser como una especie de no binarie adentro de la música. No formo parte de ningún nicho y tal vez sea lo mejor o peor que tengo. Para mí lo más importante es la obra. Soy parte de varios mundos, los vivo y los transito con amor y con gusto. A esta altura disfruto y sigo haciendo los mejores discos que puedo hacer. Y tengo la tremenda suerte de que se copen con mi música artistas como Gustavo, Mollo, Barbi o Luciana Jury.
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