Un evento cósmico permitió confirmar cuando los vikingos llegaron a América

Redacción Avances 21/10/2021 - 12.28.hs

No hay mucha evidencia, hasta el momento, de la presencia de vikingos en América.

 

Sin embargo, a través de una investigación, que tomó estado público, un grupo de científicos logró fechar cuando estuvieron en América: precisamente en Canadá. Fue a partir de una tormenta solar.

 

ARBOLES.

 

¿Cómo los investigadores arribaron a estas conclusiones?.

Científicos dijeron el miércoles que un nuevo tipo de técnica de datación, que utiliza una tormenta solar de hace mucho tiempo como punto de referencia, reveló que el asentamiento fue ocupado en 1021 después de Cristo, exactamente hace 1.000 años y 471 años antes del primer viaje de Colón. La técnica fue utilizada en tres piezas de madera cortada para el asentamiento, y todas apuntaron al mismo año.

CIRCULOS.

 

La información de ese evento cósmico quedó registrada en los círculos concéntricos de los árboles milenarios de todas las especies del planeta.

A partir de tres trozos de madera cortados, encontrados en el yacimiento arqueológico de L’Anse aux Meadows (en español, La ensenada de las medusas) se logró establecer cuándo estas tribus nórdicas estuvieron en esas tierras. El lugar está ubicado en la isla de Terranova, en el extremo noreste de Canadá.

 

Por su parte, el geocientífico holandés Michael Dee, investigador de la Universidad de Groninga (Países Bajos), y director de la investigación, explicó a EL PAIS que los anillos de los árboles son marcadores del tiempo, lo que permite conocer, además de su edad, las historias pasadas de glaciaciones, erupciones volcánicas, o que está pasando con el cambio climático. Esto debido a que logran atrapar las condiciones ambientales.

 

DENDROCRONOLOGIA.

 

“Los árboles absorben carbono de la atmósfera y lo incorporan a sus anillos en su crecimiento”, dijo Dee.

Esta disciplina se apoya en el hecho de que diversos elementos de la tabla periódica varían su composición atómica (isótopos) mediante radiación a un ritmo conocido.

“Parte de ese carbono es radiocarbono”, precisó el investigador. Y aquel año, los niveles se dispararon.

 

Los detalles de la investigación aparecen en el último número de la revista Nature. “Existen registros de anillos en todo el mundo formados por la madera de árboles milenarios o la conservada en pantanos o turberas en los que se conoce con exactitud el año de crecimiento de cada anillo”, sostuvo el investigador.

Esta es la base de una ciencia conocida como dendrocronología, que usa los anillos como marcadores del tiempo. Con esto no solo se sabe la edad de un árbol. Al atrapar las condiciones ambientales, los troncos pueden contar historias sobre pasadas glaciaciones, erupciones volcánicas, cuándo se invirtieron los polos magnéticos o que está pasando con el cambio climático.

Recientemente, amplió Dee, “se descubrió en estos registros un pico en la concentración de radiocarbonos en el anillo que se corresponde al año 993″, es decir, al año siguiente de la tormenta solar, cuyos rayos cósmicos habrían elevado la concentración de carbono 14 en la atmósfera.

 

Lo que hicieron en su Centro de Investigación con Isótopos fue analizar tres trozos de madera cortada encontrados en L’Anse aux Meadows. Los tres proceden de distintos árboles (un abeto de Navidad, un enebro y una tuya) y los tres tienen grabada la anomalía del 993.

“Al medir la concentración de radiocarbono en los anillos de la madera vikinga, pudimos encontrar ese mismo pico y saber de ahí que ese anillo es del 993. Ya solo teníamos que contar hacia el borde de la corteza para determinar cuándo se formó el último anillo, es decir, cuándo talaron el árbol. Aplicamos el mismo método a los tres trozos de madera diferentes de tres árboles distintos y todos devolvieron la fecha de corte del 1021″, explicó el científico holandés.

 

«ESTANCIA BREVE».

 

El dendrocronólogo de la Universidad Pablo de Olavide Raúl Sánchez-Salguero recordó al mismo medio que en la atmósfera conviven varios isótopos de carbono (carbono 12, carbono 13, carbono 14). “Las tormentas solares trastocan el magnetismo terrestre, modificando la composición atmosférica, alterando la ratio entre 12 y 14, por ejemplo. Durante el proceso de la fotosíntesis, los árboles atrapan estas variaciones”, afirmó. “La del año 992, como la del 774, fue un evento cósmico brutal que registraron los árboles de todo el planeta, de ahí la precisión de la datación de la madera de los vikingos”, añadió.

 

Aunque los vikingos llegaron a América casi 500 años antes que Colón, su presencia allí no fue mucho más allá de la ensenada de las medusas, ni siquiera en el tiempo. Lo resumió el investigador holandés: “Científicamente no podemos decir mucho más sobre el tiempo que estuvieron allí. Pudieron pasar un año o varias veces en estancias cortas. O quizá permanecieron algo más, puede que una década. Todas las pruebas arqueológicas sugieren que su estancia fue relativamente breve”.

 

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