Viernes 21 de junio 2024

La tarifa de la luz es la más cara en 30 años

Redacción 09/05/2024 - 00.20.hs

En febrero de 2024, el gasto en electricidad de los hogares argentinos representó el 3,45% de un sueldo promedio desestacionalizado del sector formal, lo que resulta el valor más alto de los últimos 30 años, reveló un informe de la UADE. Según el estudio, este valor es consecuencia del tremendo aumento de los servicios públicos y la caída del salario real en el último período.

 

En Argentina, los constantes cambios en las políticas aplicadas sobre los servicios públicos (extremos entre subsidios exagerados acumulados por periodos prolongados y recomposición abrupta de los precios en periodos breves) impiden encontrar un nivel de tarifas estables en el mediano plazo.

 

El estudio fue realizado con don datos del Instituto de Economía (Ineco) y sobre la base de datos informados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y la Secretaría de Trabajo de la Nación. Según la UADE, a nivel mundial y en América del Sur, la tarifa eléctrica de Argentina sigue resultando relativamente barata, a un costo 11 centavos de dólares por kWh y de 27,5 dólares si se considera la canasta básica de 250 kWh. El valor promedio de esta canasta en el mundo ronda los 42,5 dólares (17 centavos

 

por kWh).

 

Si bien resulta necesaria una corrección tarifaria, los nuevos valores impactan en el gasto de los hogares, mientras el poder adquisitivo de los argentinos sigue decreciendo, advierte la investigación. En marzo de 2024, la tarifa de electricidad representó el 21% de la canasta básica total (CBT) utilizada como parámetro por el Indec.

 

Solo dos meses antes, en enero, la misma tarifa equivalía al 10% de la CBT. Quizá por estas razones y para mitigar el impacto en una tasa de inflación gradualmente en baja es que el gobierno decidió postergar los aumentos de tarifas planificados y distribuirlos en el tiempo.

 

Las distintas políticas aplicadas sobre los servicios públicos en los últimos 30 años provocó que las tarifas hayan oscilado constantemente en torno a las discusiones entre quienes proponen un esquema de subsidios para abaratarlas y quienes pretenden sincerar su costo para equilibrar las cuentas públicas.

 

A partir de la crisis de 2001, se aplicaron políticas de subsidios para paliar la caída en los ingresos familiares, pero cuando comenzó la recuperación económica ese esquema no se modificó y los precios continuaron “pisados” durante años, con valores ficticios y alejados de la estructura de costo real de las empresas prestatarias.

 

(NA)

 

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