Pobreza: Indec anunció baja del 14,8%
El Indec informó ayer por la tarde el índice de pobreza del segundo semestre de 2024 con una metodología muy cuestionada, a la que señala que ya no es acorde para medir correctamente la realidad social. La Encuesta Permanente de Hogares en 31 aglomerados urbanos indicó que la pobreza alcanzó el 38,1 por ciento de las personas y el 28,6 por ciento de los hogares.
Según informó Página 12, en la primera mitad del 2024 el índice de pobreza fue 52,9 por ciento. Se esperaba una baja de este registro, aunque la constante caída de los ingresos por la suba de los gastos cotidianos indiquen lo contrario. En tanto, 8,2% de las personas en el país se encuentra en situación de indigencia.
Con respecto al primer semestre de 2024, la incidencia de la pobreza registró un descenso tanto en los hogares como en las personas, de 13,9 y 14,8 puntos porcentuales, respectivamente.
Indigencia.
En el caso de la indigencia, mostró una disminución de 7,2 puntos porcentuales en los hogares y de 9,9 puntos porcentuales en las personas. El último dato de pobreza del año pasado fue 18,1 por encima del primer trimestre de 2023 y demuestra que por esos días casi 25 millones de personas eran pobres y 8,5 indigentes.
El indicador será un pantallazo de cierre del año pasado, es decir que no necesariamente reflejará los últimos tres meses de este año, período en el cual el descalabro económico sacudió aún más los ingresos y golpeó en el relativo control inflacionario que el Gobierno se empecina en destacar.
Medición.
La pobreza se mide de dos formas: por ingresos, que indica la capacidad para adquirir bienes básicos; y la multidimensional, que toma en cuenta factores como educación, salud y vivienda, entre algunos otros.
La continua suba de los servicios públicos y la permanente escalada de los gastos en salud, medicamentos, alimentos y educación van a contramano de las ponderaciones del presidente Javier Milei, que asegura haber “sacado de la pobreza a 10 millones de argentinos” desde que asumió hace un año y medio.
Los últimos números de la Canasta Básica del Indec muestran que una familia promedio necesita 1.057.923 de pesos para no ser pobre (2,3 por ciento más que en el primer cuatrimestre), y al menos 468.108 para no ser indigente.
El último informe multidimensional elaborado por el Ministerio de Capital Humano en enero pasado mostró que el 61 por ciento de la población llegó a tener severos problemas para alcanzar la canasta básica. Eso sumado a los problemas de acceso a vivienda, hábitat y servicios básicos, educación, empleo, protección social y salud que atraviesa una incontable cantidad de argentinos.
Los últimos gobiernos en que objetivamente bajaron los índices de pobreza fueron los de Néstor y Cristina Kirchner. Durante el primero, la cantidad de familias pobres disminuyó del 62 por ciento en 2003 a 37 por ciento en 2007. En el segundo, la pobreza cayó del 37 al 28 por ciento y luego, durante el segundo mandato, subió al 30.
Foto parcial.
Por otra parte, el medio citado publicó una nota de la periodista de la Agencia EFE, Natalia Kidd. El artículo mencionado indica que “la información dada a conocer este lunes y celebrada por el Gobierno de Javier Milei es solo una foto parcial de una situación social dramática para amplios sectores de la población”.
En este sentido, indican que el Gobierno de Milei celebró la mejora de los indicadores sociales tras los dramáticos números que se habían registrado en la primera mitad de 2024, signada por una elevadísima inflación y la puesta en marcha de un severo plan de ajuste.
Sin embargo, el cálculo oficial tiene limitaciones, entre ellas, que solo incluye los 31 centros urbanos más poblados del país, lo que abarca a 29,8 millones de personas, sobre una población total en Argentina de unas 47 millones de personas.
“La medición cubre únicamente a ciudades de 100.000 o más habitantes, no capta ciudades pequeñas o áreas rurales, donde la estructura de la pobreza podría ser distinta”, señaló a EFE el economista Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata.
Además, el Indec mide la pobreza solo en base a los ingresos declarados por los hogares que conforman su muestra y si éstos alcanzan o no para acceder a la canasta básica de alimentos y servicios, cuyo valor varía cada mes por la inflación.
Debido al severo ajuste fiscal y monetario, la tasa de inflación desaceleró desde un máximo del 289,4 por ciento interanual en abril del año pasado al 117,8 por ciento en diciembre último.
Según el Indec, la pobreza bajó porque durante la segunda mitad de 2024 el ingreso familiar aumentó un 64,5 por ciento respecto al semestre anterior, por encima del alza del 26,7 por ciento en el valor de la canasta básica de alimentos y servicio.
Sin medir.
Algunos expertos cuestionan ciertos aspectos de la metodología de medición de la pobreza por ingresos, entre ellos la utilización de canastas de consumos desactualizadas respecto al peso que hoy tienen en los hogares los gastos de servicios de la vivienda y el transporte. Tampoco incluyen gastos de alquiler, cuando el 40 por ciento de la población no tiene un techo propio.
Según el Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, el alza en las tarifas de servicios públicos en 2024 incrementó el peso de los gastos fijos por sobre los gastos variables de los hogares, de modo que las mejoras en el ingreso familiar real no implican necesariamente más y mejores consumos corrientes.
“Esto explica por qué, si bien se observan similares niveles de pobreza e indigencia que hace un año atrás, continuaron aumentando la pobreza multidimensional, la inseguridad alimentaria, la imposibilidad de acceder a medicamentos o servicios de salud, los impagos de deudas o la imposibilidad de reparar la vivienda”, afirmó el ODSA en un informe.
(Página12)
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