El poder de la lectura

Redaccion 22/10/2021 - 21.01.hs

Emilia y Eleonora son hermanas, abogadas y emprendedoras: a través de «Leer Libres» impulsan una librería con textos que resaltan el respeto a los derechos humanos. Textos infantiles y para adultos con una marcada identidad.

 

«Disfrutar de la lectura también es un derecho». La frase, en el medio de un texto que actúa como presentación, destaca un acto que en tiempos de pantallas feroces, memes, emojis y sobreabundancia de información veloz resulta como una declaración de principios y una reivindicación: leer un libro. En papel. Ecuadernado, ilustrado y con palabras que dicen, que reflexionan e invitan al intercambio. Que invitan a Leer Libres.

 

«El proyecto surgió con la intención de traer libros que inviten a la discusión, la reflexión y contribuyan al respeto de los derechos humanos, esa es nuestra base. Son textos infantiles y para adultos que abordan cuestiones como feminismos, identidad de género, mapaternidad, diversidad sexual, educación emocional en niños, ESI, diversidad funcional, cuidado del medioambiente. A partir de la demanda fuimos sumando más literatura y poesía», cuentan Emilia y Eleonora Cordero sobre «Leer Libres», una librería especializada de Santa Rosa que abrió sus puertas en 2019 y hoy se consolida como un lugar de encuentro.

 

«Tanto nuestra mamá como nuestro papá son profesores de Lengua, así que estamos familiarizadas con los libros desde chiquitas. Ambas estudiamos Abogacía y ambas estamos convencidas de la importancia de los derechos humanos y en contra de la visión hegemónica del Derecho que impera actualmente, creemos en el Derecho como herramienta de transformación social y también estamos convencidas de que los derechos humanos se ejercen todos los días en nuestros actos cotidianos. Fue a partir de eso que nos interesamos en distintas temáticas sociales y cuando íbamos a buscar determinados libros nos costaba encontrarlos, por eso se nos ocurrió ir armando algo distinto», cuenta Emilia (29).

 

Identidad.
En principio «Leer Libres» ofrecía textos usados que las hermanas habían comprado en algún momento, pero la demanda creció y así fueron incorporando textos, buscando distribuidores y ampliando temáticas. Hoy tienen su propio lugar en el corazón del barrio Fitte (en Perú 590) y también venden a través de su tienda online (www.leerlibres.com.ar) y por WhatsApp (2954 312040). Pero sus ganas impulsan proyectos en distintas direcciones.

 

«Nuestra idea es que sea un lugar de encuentro, ya hicimos talleres de lecturas feministas, ferias de libros, tres encuentros literarios musicales para niños y niñas, una actividad con doulas con perspectiva feminista. Buscamos que la librería sea un sitio de intercambio, de reflexión; pero también tenemos el proyecto de hacer una biblioteca rodante e ir a los barrios y que los libros circulen, por eso ya hablamos con docentes para avanzar en ese sentido», detalló Emilia.

 

«Y también nos gustaría tener un local propio, hoy estamos en el showroom y es un espacio donde los libros se pueden ver y elegir, por ahora no nos da para el local propio pero es un objetivo, un anhelo que tenemos. Hoy cada una tiene trabajos diferentes (en el Poder Judicial y en el ministerio de Educación) y por eso el tiempo que tenemos es limitado, pero nos interesa que Leer Libres pueda seguir creciendo, la respuesta nos sorprendió y eso hace que busquemos ampliar y crecer», apuntó Eleonora (31).

 

El desarrollo del emprendimiento tuvo su identidad desde el inicio, con la elección misma del nombre. «Creemos que leer nos da libertad de pensamiento y además, el juego de palabras con libros/libres hace eje en la ‘e’, que viene a romper todo. Que durante muchísimo tiempo se hayan nombrado las cosas en masculino invisibilizó la existencia de mujeres, lesbianas, travestis, trans, no binaries y demás géneros. El lenguaje no es inocente, es político y por eso lo que no se nombra no existe. Desde nuestro espacio queríamos visibilizar la escritura que durante mucho tiempo no fue nombrada ni mostrada», postulan.

 

Ventas.
Si bien la pandemia puso frenos a algunas ideas e iniciativas, también aceleró otras. Y creció la demanda, sobre todo desde otras localidades y desde otras provincias del país.
«La pandemia hizo que mucha gente le dedicara más tiempo a la lectura, nos compran un montón desde el interior de La Pampa, hemos hecho envíos a otras provincias y lo infantil se vende muchísimo. Es cierto que es muy difícil competir con las pantallas, pero las madres y padres que vienen se sorprenden por las ilustraciones y por los textos que tenemos, y el libro tiene la ventaja de que se puede usar en muchas ocasiones, es muy rico en ese sentido. Trabajamos con una distribuidora infantil y con una de adultos que andan muy bien, que son independientes y nosotras tratamos de apoyar esas temáticas que no son tan convocantes».

 

Eleonora estudió su carrera en Córdoba y Emilia en la UNLPam. Siempre les interesó «la cuestión social» y hacia allí se enfocan tanto en la profesión como en el emprendimiento de libros. «Desde que empezamos nos quedó claro que hay una demanda, hay un interés muy marcado por ciertas temáticas que hoy están presentes, nosotras nos interesamos en cada una de ellas y creemos que los libros son un vehículo muy valioso, tanto los infantiles como los de adultos», dicen las creadoras de un lugar donde se respeta y se impulsa un derecho, el de disfrutar de la lectura.

 

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