Con cabeza emprendedora

Redacción Avances 09/10/2021 - 08.28.hs

Agustín Espil tiene solo 22 años pero creó una de las peluquerías y barberías más importantes de la ciudad. En su local también se vende ropa y funciona un bar.

 

“O trabajás o estudiás”. Seguramente muchos lectores y lectoras reconozcan al instante esa frase, un momento que suele funcionar como bisagra cuando el mandato familiar y social impone una decisión. “El colegio no me gustaba mucho así que cuando se me presentó esa disyuntiva en mi casa elegí empezar a hacer algo”, admite Agustín Espil, que en plena adolescencia y casi sin darse cuenta se convirtió en emprendedor.

 

“Yo nací en Santa Rosa pero durante 12 años con mis viejos vivimos en Buenos Aires. Al regreso abrimos una casa de comidas, ‘Sentir de Campo’, y yo les daba una mano, pero como el estudio no me tiraba mucho mi viejo me dijo el clásico ‘o laburás o estudiás’. Y se me ocurrió empezar a cortar el pelo porque un amigo lo hacía y me pareció que podía andar”, cuenta Agustín sobre ese inicio en el clásico oficio del peine y la tijera.

 

“Arranqué a los 16 años a cortar en mi casa, me compré una máquina y me gustó. Empecé a cortarle a mis amigos, a los chicos del colegio y me re enganchó. El primer corte lo regalaba y si les gustaba, cobraba 50 pesos. Y la gente empezó a venir, mi casa estaba pasando el hospital Molas y tenía clientes que venían desde la otra punta de la ciudad”.

 

En 2017 Agustín se convenció de que la peluquería era su lugar y entonces viajó a Buenos Aires para perfeccionarse con un barbero muy reconocido en ese momento.

 

“Volví en octubre y para diciembre abrí un local en Cervantes y Uruguay. Arranqué solo y le metí y le metí, abría a las nueve de la mañana y hacía de corrido hasta las diez y media u once de la noche. Obviamente en un momento estaba muy cansado y me di cuenta de que tenía que sumar a alguien más. Se lo propuse a un amigo que también cortaba y le interesó. Venía cada vez más gente así que remodelamos la peluquería, agregamos cosas, funcionaba muy bien”.

 

Pasaron dos años y el crecimiento exponencial en la clientela, justo en el boom de las nuevas barberías, obligó a Agustín a pensar en agrandarse, en tener un lugar con más capacidad y comodidades. Ya era todo un emprendedor aunque apenas llegaba a los 20 años.

 

“Se dio la posibilidad de mudarnos a algo más grande y en Santa Rosa todo se piensa en función del radio céntrico, esa cosa de estar cerca de la Plaza y de la avenida San Martín. Estuvimos buscando un tiempo hasta que se dio la chance de venirnos para acá”, detalla el barbero sentado en una de las sillas con mesa del local de la calle Coronel Gil 534, ahí donde “New Style” se convirtió en un punto de reunión, de venta de indumentaria y de, por supuesto, corte de pelo y barba con alguno de los tres peluqueros que allí trabajan.

 

Tienda.

 

“Sumamos la venta de ropa para agregarle volumen a la pelu, justo se dio este local con mucho espacio y le metimos con todo. Sumamos más barberos y eso es algo que se va renovando porque por ahí les van saliendo otras oportunidades o tienen la chance de abrirse solos. Eso está bueno para que cada uno se pueda desarrollar, hoy somos tres barberos pero hay lugar para cuatro. Después también abrimos el barcito para tener un servicio más, que la gente pueda venir y relajarse un rato, tomarse un café, una gaseosa, una cerveza, que tenga un rato de charla. Esa es nuestra propuesta”.

 

Tendencias.

 

Hoy el rubro peluquería y barbería masculina se renovó, se amplió y se diversificó. Además de un corte o una barba moderna se puede tomar una cerveza artesanal, comprar distintos productos o hacerse un tatuaje. La moda renovó un oficio milenario y hoy los chicos más chicos van y piden su propio corte. Y si es de un tal Lionel Messi, mejor.

 

“El perfil de los futbolistas sale muchísimo. Si Messi aparece con barba al otro día hay un aluvión pidiendo la barba. O el platinado para los más chiquitos. Hay que adaptarse a la moda del momento. Además hoy ya no se ve eso de que venía el padre o la madre y le decía al peluquero que le pase la maquinita al nene, hoy ellos piden lo que quieren para su cabeza, son mucho más desprejuiciados”.

 

Según Agustín, por “New Style” también pasan adultos de “60, 70 años, gente que se viene a hacer la barba el miércoles y el sábado pelo y barba. Hay muchos nenitos que los traen para su primer corte. O vienen de un club, 5 o 6 juntos, piden el turno y yo les corto a todos. Acá cuidamos mucho lo que es la estética del lugar, por eso tenemos sillones antiguos, decoración, la gente se siente cómoda y a gusto”.

 

¿Entre tanta oferta en el rubro cuál es la fórmula para trabajar mucho y bien?

 

“Creo que son varias cosas, perfeccionarse mucho es el secreto. Viajar a ciudades más grandes donde hay mucha gente capacitada y formarse. Y meterle muchas horas de laburo, hay que tener mucha constancia, esto es mucha práctica y continuidad. Tuve la suerte de abrir una de las primeras barberías, cuando se vino el boom en ese formato, y con mucho laburo pudo convertirse en una de las más grandes de la ciudad”.

 

Agustín deja la silla, anota nuevos turnos y se prepara para intervenir en una nueva cabeza. Es un pibe con experiencia de grande y hoy disfruta su momento laboral. El futuro es grande y desconocido y como buen “millenial” piensa en viajar, conocer y “vivir algo distinto”. Ganas, capacidad y dedicación para emprender nuevos rumbos, seguro, no le van a faltar.

 

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