Lunes 27 de mayo 2024

Casillas que recorren todo el país

Redaccion Avances 31/05/2023 - 20.30.hs

“Hoy estamos con un plan bastante importante que tiene que ver con la apertura de nuestra sucursal en Realicó para manejar parte de la producción, por supuesto sin descuidar todo lo que tenemos de planta de producción en Alta Italia”, aseguró Matías Prat, gerente de la fábrica de casillas El Imán, una de las pymes más importantes del norte provincial. “Será muy beneficioso tener una parte de la producción en réplica en ese lapso de tiempo. A su vez, nuestro objetivo diario es tratar de mantener el posicionamiento que tenemos en el mercado y mejorarlo”, agregó.
El Imán fabrica más de 40 modelos de casillas rodantes orientadas, fundamentalmente, hacia la actividad agrícola. “Mucha gente se acerca a pedir información sobre casillas para turismo, pero no hacemos ese estilo. Las que fabricamos tienen muy buena terminación y contamos con la línea Económica, Intermedia y de lujo o Premium, para que cualquier cliente entre en esa variable”, explicó el empresario a este suplemento.
Prat señaló que desde hace algún tiempo los clientes buscan el confort. “Les interesa que sea más grande y cómoda, sin tantas camas, sino con más amplitud de espacios. Antes pedían casillas de 6 a 10 camas, y hoy no piden más de 4 camas, y con mayor tecnología en aislación térmica y acústica, para un buen descanso y estadía como el operario y hombre de campo se merecen”. 
En cuanto a las medidas, se fabrican desde los 4 hasta los 10 metros de manera estándar, pero el cliente puede sugerir el tamaño que necesite y se customiza, hasta con 11 a 12 metros. Otro aspecto importante es que en los últimos años se las puede utilizar como vivienda, oficinas o instalaciones sanitarias ya que son módulos fijos muy versátiles. “Nos destacamos sobre todo, por nuestro confort y su estructura completa tanto interior como exterior. Las líneas Premium,  Económica, Premium Max y Tradicional aportan todo su potencial de equipamiento, permitiendo un descanso pleno de acuerdo a cada necesidad”, detalló Matías.

 

Mirar hacia adelante.
Los avatares económicos afectan el desarrollo de muchas acciones de los diferentes sectores industriales y así lo reconoce Prat. “Somos una empresa que requiere de materias primas por comprar y de productos por vender, sobre todo cuando dependemos de insumos en dólares, entonces la situación afecta, pero creo que ya estamos acostumbrados y no te podés quedar pensando en eso. Nuestra política es levantarnos todas las mañanas y ver cómo podemos cubrir todas las necesidades que tenemos. Nosotros siempre apostamos a mantener por lo menos toda la estructura que tenemos, pero hay un montón de cuestiones y trabas que están influyendo y que perjudican el día a día. Pero no importa, hay que seguir. Otro factor es la sequía que ha afectado mucho al sector agropecuario y en consecuencia a fabricantes de máquinas agrícolas como somos nosotros”, explicó. 

 

Expos.
El joven empresario señaló que desde hace 12 años participan de la Expo Pymes y también de la Expo Agro. “Ya nos conocen y nosotros también conocemos al resto de quienes participan. Nuestro slogan siempre ha sido: ‘De La Pampa al país’, pero esa vidriera nos viene bien”. 
“Respecto al efecto post- Expo Agro y Expo Pymes, fue significativo. Dentro de un contexto de un año muy dificultoso respecto a la sequía, la verdad que las dos exposiciones ayudaron. El análisis es que de no haber existido estos eventos, hubiese habido menos ventas en la empresa. Es la realidad porque de allí surgieron operaciones que tenían que ver o que tuvieron que ver con las condiciones bancarias con las que fuimos y demás que entiendo que de otra manera no hubiesen surgido”.

 

Inicios.
Jorge Prat fue quien arrancó hace 25 años con la fábrica. En 1997 tenía un apremio financiero por otra actividad y comenzó a buscar una salida laboral y por afinidad hacia la construcción de vehículos, se encontró con un nuevo emprendimiento. Sumado a la necesidad de buscar un atajo financiero, hizo que se creara lo que hoy es El Imán. Al principio comenzó a fabricar algunas casillas, sin embargo en 2001 hizo un parate por la crisis. En aquel momento eran solo 5 empleados y en un pueblo pequeño como Alta Italia, sostenerse se volvía complejo. Pero se quedaron en la localidad y en 2003 arrancaron nuevamente creando una cadena de trabajo que no se cortó nunca. 
En cuanto al nombre de la empresa, Matías contó: “Mi abuelo tenía un desarmadero en la localidad y siempre tuvo esa idea de atraer al cliente hasta hacer el negocio, es decir un imán y su papá al poner la fábrica pensó que todos ya los conocían por El Imán, entonces seguimos con este nombre”. 
Hoy la fábrica funciona en un predio de 2 hectáreas con un galpón techado de 7.000 m2. Es una empresa familiar de la que participan sus papás y hermanos en diferentes áreas. La situación actual los vuelve a desafiar, aunque más afianzados y cautos, decidieron apostar a una nueva sucursal en el norte de la provincia, desde donde replicará el trabajo diario que una empresa que es insignia.

 


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