Martes 07 de febrero 2023

Terapia para mascotas

Redaccion Avances 26/11/2022 - 10.13.hs

Gustavo Di Giambatista se especializa en abordar la salud mental de los perros y gatos desde distintos ángulos, una actividad poco usual en la provincia.

 

La Etología Clínica Veterinaria o Medicina Veterinaria del Comportamiento es la especialidad de la medicina veterinaria que aborda los problemas de conducta, tanto en su diagnóstico, como en la prevención y tratamiento. La salud de los animales tiene varios aspectos que deben ser atendidos con igual importancia tanto en la salud física como la salud mental, que justamente es la que atienden los médicos veterinarios etólogos clínicos.

 

Y en Santa Rosa el etólogo clínico se llama Gustavo Di Giambatista (53 años), nació en la ciudad mendocina de General Alvear y estudió la carrera de Veterinaria en General Pico. Se radicó en nuestra provincia en su etapa universitaria y hoy vive en Santa Rosa donde tiene su veterinaria 'San Agustín' en el barrio Aeropuerto (en la calle Convención Provincialista 250, el número de WhatsApp es 2954-511734) y en la cual se especializa en un abordaje que, al menos hasta ahora y para un gran porcentaje de la población, resulta poco conocido y difundido.

 

"Cuando empecé a trabajar lo hice en la barrera fitosanitaria que está en el cruce de La Pampa hacia Río Negro, que hoy depende del Senasa. Controlaba los alimentos de origen animal y después de un tiempo surgió la posibilidad de trabajar en un criadero de perros en Viedma. Allí estaba el proyecto de la etología veterinaria y me interesó mucho, así que conocí a la persona que más sabía de ello en nuestro país y me dediqué de lleno a especializarme en la materia. Hoy pertenezco a la asociación que agrupa a los etólogos en la Argentina (Aecva) y desde ahí es que ofrezco y explico en qué consiste mi trabajo", detalla Gustavo.

 

- ¿Y cuándo se debe consultar a un etólogo veterinario?

 

- "Cuando aparecen comportamientos alterados que no son normales o son inapropiados o inaceptables, como destrucción de muebles y objetos, agresión hacia personas o animales, vocalización excesiva, miedo excesivo, conductas repetitivas (como persecución de la cola) o autolesivas como el lamido, la mordida o el rascado excesivo. También las conductas rebeldes como saltar sobre personas o muebles, tirar de la correa, entre otros. También al adoptar un cachorro o gatito, para educarlo y criarlo adecuadamente evitando problemas futuros. Incluso, idealmente, antes de adoptarlo, para definir qué especie, raza, sexo e individuo es más apropiado para el o los tutores".

 

Herramientas.

 

Los problemas que pueden presentar las mascotas suelen ser por factores heredados, orgánicos y ambientales o de crianza. En ese caso la característica de los tratamientos comprenden múltiples herramientas y recursos como una terapia de modificación de conducta, una modificación ambiental, medicamentos o feromonas, entre otros.

 

Según explica Di Giambatista, para ponerlos en práctica es necesario que "el grupo familiar juegue un rol fundamental, participando activamente e implementando las pautas indicadas".

 

Y añade que el tratamiento "no generará un cambio radical inmediato" de la mascota. "Es parecido a una terapia, pero además la clave es que se trata de un proceso de educación. Hace unos días, por ejemplo, vino una familia que tiene un perro de tres años y adoptaron un cachorro, entonces el perro que ya estaba en la casa tenía alteraciones en su comportamiento justamente por el nuevo integrante de la familia. Ahí se hizo una educación, se involucró a la familia y eso permitió que la cuestión se resuelva", explicó el veterinario.

 

Señales.

 

Hoy es muy habitual que la gente conviva con mascotas, ya sea en familia, en pareja, o en soledad. Y estar atentos a sus actitudes y cambios de comportamiento es la clave para luego saber cómo responder a esa demanda.

 

"Es claro que esos problemas visibles se convertirán a corto o mediano plazo en un problema para la convivencia entre el humano y el animal, por eso si cuando salís y al quedar solo tu perro llora o muerde muebles, es un motivo de consulta a un médico veterinario etólogo. También si tu perro gruñe, muerde a personas u a otros animales, hay que ir a la consulta con el etólogo. Otro caso puede ser si tu cachorro es muy activo y duerme poco, o también si con las tormentas se escapa, se agita, llora, no responde a tu voz", apuntó.

 

En el caso de los gatos, tienen un perfil de comportamiento muy diferente y sus mayores conflictos se generan por una cuestión de territorio o por presencias sociales.

 

"En una ciudad como Santa Rosa, que tiene características abiertas y que no sufren en general el encierro en un departamento, no suelen tener tantos problemas de comportamiento, sus alteraciones se generan más cuando se ven invadidos en el territorio o ven amenazado su comportamiento habitual porque son muy metódicos. Además la agresividad en los gatos es muy difícil, tiene muchas dificultades para abordarla", advierte el especialista.

 

Tiempo.

 

Según Di Giambatista, la mayor parte de la gente que se acerca a consultarlo (muchos a través del Instagram de 'San Agustín) está en un rango de edad "de entre 27 y 30 años hasta 50, la mayoría son tutores (de animales) jóvenes que tienen una cabeza abierta respecto a diversas cosas, y una de ellas es este abordaje que se puede hacer desde la etología".

 

En ese sentido, hay un factor fundamental cuando se inicia un tratamiento, "y es la paciencia, hay que dar el tiempo necesario para tratar cada patología, no es algo mágico que se puede resolver de un día para el otro, por eso es clave que se haga un trabajo en conjunto, con la familia o con los tutores del animal".

 

 

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