Viernes 24 de mayo 2024

El agro pampeano tributó $21.134 millones

Redacción 21/01/2023 - 00.48.hs

Para la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la recaudación por impuestos cobrados al campo pampeano crecieron un 35%, un 22% por sobre la inflación cuando la recaudación global del organismo tributario estuvo por debajo de aquel guarismo.

 

JUAN JOSE REYES

 

La Región Junín -Santa Rosa y Pico-, tuvo récord de percepción fiscal en ambas delegaciones, ya que allí se volcaron remesas del récord histórico de la campaña 2021/22 de 6,55 millones de toneladas de granos (solo maíz 3,69 mill/ton) con lo cual se fueron 250 mill/u$s en retenciones. Bien vale recordar aquí que dichos gravámenes aduaneros son una gabela que recauda el Estado nacional sin coparticiparlo con las provincias.

 

Como es costumbre, sobresalió la agencia piquense (cuadrángulo noreste) que recaudo 51,7% del total, es decir $10.926 millones y Santa Rosa el 48,3% restante $10.208 millones. En ese período hubo 65.326 contribuyentes rurales ya sean aquellos productores, arrendatarios, aparceros e industriales agroalimentarios.

 

La recaudación del organismo fiscal en La Pampa 2022 creció por encima del promedio en el gravamen directo a las Ganancias, el de los Bienes Personales (riqueza), créditos y débitos (cheque), el monotributo (ingente suba de los arrendamientos) cuya participación resultó por demás significativa ya que hubo récord histórico de exportaciones de las manufacturas de origen agropecuario (MOA). También creció fuerte el tributo al IVA y las Contribuciones Patronales (el empleo creció 17%).

 

Para el año 2023, la presión fiscal promedio estimada al campo superará el 65% tomando todos los tributos nacionales, provinciales y municipales para todo el sector de agroalimentos en general junto a las retenciones agropecuarias. Pero lo que si ya se estima es que será sustancialmente inferior a los de la campaña anterior fruto de la fuerte sequía que azota a los mejores lotes del territorio provincial.

 

Los más afectados serán en primer lugar el trigo y la cebada (pérdidas de casi el 40%) y también en soja, maíz, girasol y sorgo al igual que en otras actividad conexas como la industria tambera que atraviesa una crisis poca veces vista, y la de la hacienda y negocios rurales en general, por la enorme liquidación de vientres a causa de la falta de pasto.

 

Arriba de la inflación.

 

A contramano de lo que ocurrió con la recaudación total de todos los sectores económicos (2% debajo del aumento de precios) con una exacción fiscal que trepó al récord histórico de 87.886 millones de pesos en La Pampa, el superávit de la AFIP solo dentro del sector rural doméstico, con respecto al año anterior fue de 21.341 millones (38% del total) gracias al aporte de 65.236 contribuyentes rurales.

 

El punto más alto se lo llevó Ganancias con el 62% de incremente, el IVA con 58%, el impuesto al Cheque 55%, Bienes Personales 45%, el Monotributo con 39% y las Contribuciones patronales apenas con el 32%. En definitiva, la recaudación fue superlativa gracias al todavía a la impactante cosecha, el buen ratio de los precios externos y sin lugar a dudas que la ingente cosecha récord de maíz y soja de la campaña pasada.

 

Para tener una idea de lo que produjo el campo pampeano; 3.698.601 toneladas de maíz; 1.140.710 de soja de primera y segunda; 725.488 de trigo; 494.445 de girasol; 246.094 de cebada; 70.910 de sorgo; 66.865 de avena; 60.602 de maní; 49.057 de centeno entre otros. Todo ello sembrado en 2.258.296 has.

 

Aquí no se contabilizaron las retenciones agropecuarias que pagaron los productores sobre la soja y los impuestos a las otras exportaciones rurales. La ganadería en todos sus rubros tuvo su aporte relativo de mayor importancia de la década por exportaciones y precios cárnicos.

 

La cifra estimada de la inversión de los productores locales fue del orden de los $20 mil millones en labranzas, insumos y tecnología. Los productores de la región invierten en base a recursos propios por la gran campaña pasada. Según los grupos Acrea los productores locales invirtieron una cifra millonaria en laboreo de tierras (35%), agroquímicos (27%), fertilizantes (23%) y semillas (15%).

 

Si se discrimina el cálculo por cada uno de los cultivos, lo cual incluye también la inversión que realiza el sector por tonelada producida en laboreos, semilla, agroquímicos, fertilizantes y lo que transfiere a otros sectores de la economía regional durante la comercialización (fletes, acopio, gastos de almacenamiento, comisiones y cosecha), podemos hablar de una cifra mayor aún y son en buena medida el sostenimiento de las poblaciones del interior provincial.

 

La mayor inversión se explica por una más alta aplicación de tecnología en los distintos cultivos para incrementar la productividad y, a la vez, por la baja de precios en ciertos insumos estratégicos, como la urea y fertilizantes.

 

La otra ayuda para el campo ha sido la impronta del BLP en los productos vigentes de la cartera crediticia de la banca mixta provincial bajo un contexto de alta inflación y que seguramente crecerá aún más en la presente campaña por los efectos de la sequía.

 

Pico al frente.

 

La delegación instalada en la capital provincial recaudó 10.208 millones de pesos y la de Pico 10.926 millones de pesos, destacándose entre ambas la percepción en Ganancias. En total hay en toda la provincia hay 65.326 contribuyentes activos relacionados con el sector agroalimentario local (junto a otras actividades del comercio, servicios e industria) hay 226.322.

 

La agencia de Pico controla la mayoría de los tributos entre los 38 mil contribuyentes que maneja. Los otros 27.327 pertenecen a la Agencia santarroseña de la zona centro sur de la provincia. Esta relación en favor del norte provincial es histórica pues en las áreas de mayor riqueza agrícola y pecuaria regional están en la mayoría de los ejidos dentro de los departamentos Maracó, Chapaleufu, Quemu, Realico y Trenel.

 

Sin embargo en estos estratégicos lotes del área pampeana la soja de primera, por ejemplo, para un productor con campo propio percibe un margen neto -luego de pagar todos los impuestos- que no alcanza a la mitad de la carga tributaria.

 

Si, en cambio, lleva a cabo la explotación bajo arrendamiento en dichos departamentos con soja de primera, su margen neto -después de impuestos- es equivalente al 16% de toda la carga tributarias razón por la cual la producción maicera fue fenomenal.

 

En otras palabras, la presión fiscal aquí computada es solamente la visible en forma directa, ya que la cadena de producción y comercialización pampeana soporta además otros impuestos, como los que gravan los combustibles, el IVA sobre el valor añadido, impuesto a los ingresos brutos por la compra de insumos y otros bienes/servicios, derechos municipales y comunales y sin ninguna duda el impuesto inmobiliario rural que cobra la DGR local con sus respectivas valuaciones fiscales.

 

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