Martes 16 de abril 2024

Tenían una librería y venden artículos a mitad de precio

Redacción 15/02/2024 - 08.00.hs

Mirando la ciudad todo el tiempo aparecen situaciones más o menos peculiares. De esas que, de alguna manera, llaman la atención de alguien curioso. Desde cuestiones que se producen en el tránsito, pasando por la desaparición de edificios que marcaron época, y hasta la presencia de personajes que por sus características, con el paso del tiempo se tornan emblemáticos.

 

Pero siempre hay hechos que producen cierta sorpresa. Y podría ser el caso de esa “librería a cielo abierto” que, desde hace unos días, aparece instalada en la colectora de Avenida Perón –más exactamente en la esquina de Balbín y Catriló--, donde un matrimonio ofrece útiles escolares. Más allá que resulta singular la escena, es bueno saber que los ofrece a un precio mucho menor que los de mercado. Esto es que las librerías formalmente instaladas. Un cartel ubicado al pie de la mesa anuncia: “Artículos de librería al 50%”.

 

Una liquidación.

 

¿Por qué? Según explican estos “comerciantes” tiene que ver con una liquidación de un remanente de mercaderías del negocio que –supo estar ubicado en Unanue y México-- cerró sus puertas hace un par de años, o poco más.

 

El lugar se llamaba “Crayón Rojo”, y por dificultades propias de la actividad sus dueños resolvieron ponerle fin al comercio. Daniel Ochoa (63), y su esposa Viviana Graciela Duvara, tuvieron antes una librería en Calafate (provincia de Santa Cruz), donde vivieron durante 16 años.

 

Explicaron que un día de 2017 –son santarroseños-- decidieron regresar a nuestra provincia, y siguieron con el emprendimiento aquí. Es Viviana la que cuenta: “La verdad es que no nos fue todo lo bien que pensábamos, y además con el tema de la pandemia nos llevó a tomar la decisión de descontinuar”.

 

Ventas al 50%.

 

No obstante más allá de lo que puede significar tener que poner fin a algo que por supuesto se emprende con ilusión, Daniel y Viviana no se quedaron sólo con la sensación de frustración. “Lo que hicimos fue guardar toda la librería; y desde hace un par de años la vamos sacando para venderla al 50%. Pusimos esta mesa, apilamos los cuadernos, carpetas, crayones, lápices de colores y todo lo que se ve aquí arriba y empezamos a vender… Nos paramos en esta esquina autorizados por Agustín Olmedo (reconocido médico que vive en la casa aledaña a la de los Ochoa, apenas a unos metros), y estamos por la mañana de 10 a 13; y volvemos a la tarde tipo 17 para terminar más o menos 20,30”, indican.

 

Prestar una ayuda.

 

Los dos están convencidos –más en este tiempo que transcurre-- que lo que están haciendo “ofrece la posibilidad que alguna gente pueda acceder a artículos escolares más baratos. Pensamos que fue una mejor opción que haberle vendido todo a un mayorista para que a su vez los cobre mucho más caro. Entendemos que es una manera de ayudar…”, completan.

 

Y basta detenerse algunos minutos en ese lugar para ver que son muchos los que pasan –alguna gente que sale a caminar, o vehículos-- que deciden detenerse para ver la propuesta que resulta toda una oportunidad. “Es mercadería que está en excelente estado, Sí, nuestra idea es también un poquito ayudar a familias que necesitan, porque venderle a otros comerciantes es para que ganen ellos… Por ejemplo estamos ofreciendo una carpeta de dibujo a 1.000 pesos, cuando en otros lados está a 7.000; un cuaderno que en un negocio está a 5.700 pesos nosotros lo vendemos a 2.500”, puntualiza las diferencias.

 

Viviendo en Calafate.

 

Daniel y Viviana tienen tres hijos: Víctor Andrés, que hoy reside en Córdoba; y las mujeres Daniela y Gisella que lo hacen en Brasil. Tienen además dos nietos, Sara y Piero.

 

Daniel revela que se dedicó siempre al rubro de la construcción, que lo hizo aquí en Santa Rosa –“trabajé cuando se levantó el edificio de La Arena, en la calle Mitre; y también el de la radio”, señala--, y cuenta que hubo una época que tenía mucho trabajo.Pero todo cambió allá por 2001, y por eso después de la debacle del país luego de la presidencia de Fernando De La Rúa se decidieron a probar suerte en Calafate. Allá Daniel volvió a lo suyo, armó su empresa constructora y puede decir que le fue “muy bien. Agarré muchísimo trabajo… y sí, también le hice trabajos a los Kirchner. Los conocí a los dos, a Néstor un poco más, y a Cristina”, sostiene.

 

Ponen la librería

 

En cuanto a Viviana, en la Patagonia pudo entrar a trabajar de moza en Casino Club; y después puso en marcha la librería, “que más tarde cuando decidimos el regreso la instalamos en la esquina de Unanue y Trenel. Pero ahora cambié de rubro –advierte--. Fue después de la pandemia porque me puse a estudiar y estoy haciendo peluquería canina”, completa con una sonrisa.

 

Daniel por su parte ha dejado la construcción. “Lo hice varios años, y el último tiempo lo hice para hacerle el aguante a mi hijo que era Maestro Mayor de Obras y quería seguir Arquitectura…”. Cuando el pibe se recibió comenzó con su padre a construir viviendas, hasta que Daniel consideró que lo suyo ya estaba.

 

“Crayón rojo” a cielo abierto.

 

Las hijas –la mayor licenciada en Marketing, y la menor estudiando Psicología-- están fuera del país, y naturalmente las ausencias de los chicos es sí una carga de cierta pena para el matrimonio. “De todos modos cada vez que podemos vamos a visitar a los chicos”, coinciden.

 

En estos días ambos se entretienen con un emprendimiento que piensan continuar, en tanto les queden artículos escolares. Como puede verse, siempre hay tiempo y espacio para hacer algo distinto… que a veces coincide con colaborar de alguna manera con los demás.

 

Porque no se puede negar que contribuir con los santarroseños para una canasta escolar que está por las nubes es, verdaderamente, una muy buena acción. Pasen y vean señores, el “Crayón Rojo” a cielo abierto en Avenida Perón. ¡Y a precios increíbles!, podría rezar una antigua y remanida publicidad. (M.V.)

 

“Se meten con la olla de la gente”.

 

El matrimonio de Daniel y Viviana tiene un buen pasar, porque fueron muchos años de trabajar muy duro. En este tiempo viven con la preocupación que tenemos no pocos argentinos por lo que está pasando.

 

“Yo ya la viví en 2001, que fue muy pesado... Por eso fue que en 2004 decidí ir a probar suerte a Calafate. ¿Sí conocí a los Kirchner? Sí, a Néstor y a Cristina. A él un poco más porque me tocó hacerle un trabajo a Natalia Mercado (hija de Alicia Kirchner)… pero la verdad es que nunca me involucré en política. Lo mío fue siempre trabajar”, afirma.

 

Con respecto a este tiempo tan convulsionado --¡qué raro en nuestro país—creo que este (el de Javier Milei) no es el camino. Creo que es un loco, y si quiere cambiar el país de esta forma me parece que no tiene apoyo. Capaz que de otra manera… con la gente adentro, es otra cosa”, razona Daniel.

 

“Está tocando la olla de la gente y eso es muy malo. Pienso en las personas que viven de un sueldo, en los jubilados, en la gente grande… y no se entiende”, completa.

 

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