Jueves 29 de septiembre 2022

Destacaron artesanos pampeanos en Catamarca

Redacción 08/08/2022 - 09.48.hs

María Alejandra Rivas y Jorge Alejandro Castro son dos santarroseños que viajaron a Catamarca para participar de la Fiesta Internacional del Poncho. De 700 expositores invitados, ambos recibieron menciones especiales a sus artesanías: un plato realizado en vitrofusión y una cartera de cuero. "Me sentí muy elogiada por el jurado", destacó la artesana.

 

La Fiesta Internacional del Poncho transitó su 51º edición a finales de julio. Durante diez días, unos 700 expositores mostraron sus productos en el Paseo Ferial de Catamarca. "Este año pasaron 950 mil personas, la cantidad de gente es monstruosa", relató María Alejandra Rivas a LA ARENA. Explicó que es el quinto año que participan pero que en esta oportunidad tuvieron que ser fiscalizados nuevamente.

 

"No es una feria que puede participar cualquiera, te tenés que anotar, ellos evalúan el trabajo y te convocan. Este año tuvimos que hacer una nueva fiscalización, seguramente por la pandemia ya que muchos compañeros artesanos no están", desarrolló. Describió que "hay dos salones grandes para artesanos y otros espacios para manualistas, productos regionales, fábrica del poncho, un salón para las municipalidades de Catamarca con sus productos y servicios, patio de las provincias, de comidas".

 

Rivas contó que su marido Jorge participó en cuero, expuso "carteras, cintos, billeteras, tarjeteros, agendas y muchas cosas más" y según afirmó, "se volvió con muy poco". En tanto, ella se presentó con productos de vitrofusión. "Es el primer año que iba con vidrio, no sabía cómo lo iban a tomar y quedé sorprendida", expresó y aclaró que con anterioridad asistían a la feria "con cuero, que tiene muy buena acogida".

 

La artesana explicó que para la premiación se debe crear un producto especial que no puede ser vendido hasta que se definan los ganadores. Cuando pasa el jurado por el stand, debe coincidir el paño (es decir los elementos que se exponen) con la pieza elegida para competir porque el conjunto debe estar "armónicamente expuesto".

 

Su gran creación, su "bebé" como le dice Rivas fue el plato que obtuvo la única mención en vitrofusión. "Me sentí muy elogiada por el jurado", celebró y contó que para obtener el producto deseado preparó el vidrio, creó los crayones y lo pintó. "El diseño fue mío, no hubo otro artesano que haga lo que yo hice porque en vitrofusión es siempre lo mismo: hornear con o sin burbujas, hacer ceniceros, platos, portavelas", acotó.

 

Pampeanos.

 

Por su parte, Jorge ganó con su cartera, la cual luego vendió en la feria. "Yo me traje mi pieza porque es mi bebé, no la puedo soltar, pero obviamente que todo el mundo la quiere ver, tocar", dijo entre risas la mujer. En ese sentido, aseguró que quiere "seguir trabajando en esa línea. No quiero hacer más de lo mismo en vitrofusión, quiero dedicarme a lo ornamental y decoración".

 

La artesana relató que de Santa Rosa participaron tres artesanos y dos de General Pico. "Hay que seguir andando y difundiendo", expresó y afirmó: "Lo importante es que La Pampa obtuvo menciones que permite que el año que viene estemos invitamos directamente. Eso hace que te esfuerces y redobles las exigencias porque ya tenés un nivel que hay que superar el próximo año".

 

-Es la quinta vez que participan en la Fiesta del Poncho, ¿qué tuvo de distinta esta edición?

 

-El Poncho trae muchas alegrías porque te encontrás con compañeros artesanos. Son diez días de compartir muchas cosas con ellos. Para nosotros, lo que tuvo de particular fue el poder reencontrarnos pero también la tristeza de no ver a algunos producto de la pandemia porque ya no están. Fue una mezcla de emociones encontradas, de disfrute y de tristeza por aquellos que tampoco pudieron llegar a Catamarca porque son muchos días para alquilar más los gastos del viaje.

 

Cómo empezaron.

 

Rivas y Castro hace siete años que se dedican a la producción en cuero. "Somos empleados públicos y empezamos con la artesanía como un hobby porque nos gustaba lo que veíamos", relató. Un problema de salud de ella, le impidió continuar con el cuerpo, "por lo que le trasladé mis conocimientos a mi marido y él siguió con ello", dijo de forma graciosa Rivas.

 

"En 2019 empecé con falso vitro pero no me llenaba, no es lo que quería demostrar en mis piezas. Empecé a hondear qué podía hacer en vitrofusión, tomé cursos y seminarios y compré nuevas herramientas", desarrolló.

 

Pero un día el cuero y el vidrio dejaron de ser un hobby para convertirse en una ayuda económica en el hogar para brindarles "educación" a sus hijos. "Nosotros siempre tenemos un respaldo con el sueldo pero ser artesano es duro, lo hemos visto en la pandemia. El vivir de las artesanías es duro porque hay muy poco apoyo, pero también es gratificante cuando pasan estas cosas. Esperamos que La Pampa siga sumando menciones y artesanos que hay muchos y muy buenos", completó.

 

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