Sabado 10 de diciembre 2022

Los minibasurales que se multiplican

Redacción 20/09/2022 - 08.00.hs

En Santa Rosa, sobre todo en terrenos ubicados en las afueras de la ciudad, se reproducen los minibasurales que, poco a poco, van creciendo en una clara muestra de desaprensión de vecinos que arrojan bolsas con desperdicios, ramas, escombros, e incluso desechos de viejos muebles o trastos diversos.

 

Esa falta de higiene -la mala costumbre de tirar cualquier cosa en cualquier lugar sin que importe nada lo que piensen los demás-, asombrosamente parece arraigada en nuestra sociedad, porque se camine por donde sea se podrán advertir bolsas plásticas tiradas en las veredas, papeles o cartones arrojados por allí, e incluso botellas o latitas de bebidas.

 

Pero esa falta de educación ambiental -por justificar de alguna manera el menosprecio por la limpieza de la ciudad, que también desconoce los problemas de salubridad que pueden provocar-, se multiplica en caminos vecinales, y en algunas arterias periféricas de la ciudad.

 

Minibasurales.

 

Sucede con habitualidad que lo que debiera ser arrojado en terrenos del relleno sanitario es depositado -casi siempre subrepticiamente- en sitios no habilitados, a la vera de calles o caminos de las afueras de la ciudad. Y así comienzan a armarse los minibasurales que se acrecientan en diversos lugares.

 

Por estas horas fueron vecinos del barrio ARA San Juan, Néstor Kirchner y Pueblos Originarios, quienes detectaron camiones sin identificación que llegan a la zona a desechar escombros y basura, y además prenden fuego tornando un ambiente irrespirable. Fue el concejal Marcelo Guerrero quien dice haber recibido fotos y videos del momento en que se arroja la basura, mientras los vecinos afirman que los choferes de los camiones sostienen tener autorización de la Municipalidad para esa práctica que va conformando un basural en esas nuevas barriadas.

 

Este diario pudo saber que los terrenos pertenecen al IPAV y desde el organismo se comprometieron a limpiarlos en breve.

 

El tema ambiental.

 

La cuestión ambiental está en estos momentos en el centro de la escena, y es verdad que el tratamiento de los residuos representa una realidad transversal a todas las ciudades, pero no debiéramos quedarnos sólo con eso de que es un problema generalizado. Hay que actuar.

 

Si bien se entiende que la competencia en el manejo de la basura corresponde a los municipios, y también todo lo que tenga que ver con basurales a cielo abierto, no caben dudas que además debe haber involucramiento de los vecinos.

 

En Santa Rosa está el Relleno Sanitario hacia el norte de la ciudad -continuación de la calle Pilcomayo-, pero resulta evidente que ya va resultando insuficiente, lo que obliga a ir buscando alternativas. En el lugar existe un grupo de personas -organizadas en una cooperativa de trabajo- que recupera y comercializa distintos tipos de materiales a partir de su captación desde los residuos domiciliarios que llegan al predio.

 

Bolsas y más bolsas.

 

Justamente una visita al lugar permitió días atrás que el fotógrafo pudiera tomar una escena particular. Bolsas y más bolsas plásticas diseminadas por todos lados y que el viento -en gran cantidad- derivó como puede verse también a campos vecinos. Una microscópica constancia de algo que a muchos les puede parecer una circunstancia menor pero que, al final, resulta un problema insoslayable que deprecia el medio ambiente.

 

Obviamente si eso sucede en el Relleno Sanitario, donde se supondría existe algún mínimo orden, fácil es imaginar qué pasa en esos minibasurales que cada vez dejan de ser menos mini. En estos casos, es fácil deducir, se carece de cualquier seguridad por lo que pueden encontrarse todo tipo de residuos, incluso patogénicos y peligrosos.

 

Los nuevos barrios.

 

Habitantes de los nuevos barrios -mostrando fotos y videos- están dando cuenta ahora de una situación preocupante. El concejal Guerrero recordó que hubo un anuncio de la municipalidad santarroseña acerca de que se instalará en un futuro un nuevo relleno sanitario para controlar los residuos. Lo cierto es que, si los vecinos no tomamos conciencia resulta difícil que todo cambie radicalmente.

 

Algunos datos ofrecidos desde organismos internacionales dan cuenta de la importancia de preservar el medio ambiente. Aunque no parezca difícil de creer se indica que los plásticos impactan en nuestra alimentación, y se calcula que ingerimos el equivalente a una tarjeta de crédito por semana, sólo el 9% del plástico en el mundo se recicla, el 11% se incinera y produce gases tóxicos, y el 79% queda en basurales.

 

La foto es elocuente. Todo eso es basura para los próximos 1.000 años. Para que lo sufran las futuras generaciones, nuestros hijos y nietos y todos los que vengan.

 

No a las bolsas.

 

Aunque se calcula que la utilización de una bolsa de plástico es de 15 a 20 minutos, su impacto ambiental puede alcanzar los 1.000 años. Ese sería el período que tarda en degradarse. Se estima que una persona utiliza alrededor de 250 bolsas plásticas al año, lo que arrojaría que son unas 97 mil toneladas de residuos que se producen a nivel mundial. Atentan contra el bienestar del planeta porque se utilizan grandes cantidades de energía para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo, recurso no renovable, costoso, escaso y responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Pero el mayor problema lo representa su desecho. Permanecen muchísimo tiempo en el ambiente, cuando se arrojan por allí pueden terminar tapando alcantarillas o desagües; y si llega a ríos y océanos matar especies atrapadas en el interior de las bolsas.

 

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