Viernes 14 de junio 2024

Nación insiste en eliminar la coparticipación a las provincias

Redacción 20/05/2024 - 00.10.hs

Mientras sigue presionando a sus aliados para sancionar la Ley Bases, el gobierno destina fuerzas a lograr la modificación del régimen de coparticipación federal. Convencido de que no alcanzará el consenso requerido para este planteo, Javier Milei decidió avanzar en una iniciativa sin aprobación de las provincias, a pesar de que el acuerdo explícito de los distritos es una condición establecida por la Constitución.

 

Según un artículo publicado ayer por el diario Tiempo Argentino, el presidente ya ordenó a los miembros de su mesa chica que elaboren un borrador del proyecto y comiencen a instalar públicamente el tema. El argumento principal es que todos los territorios (provinciales y municipales) resulten sustentables sin ninguna intervención del Estado nacional, y la espada de vanguardia parece ser José Luis Espert, quien el jueves 16 de mayo publicó una farragosa editorial en Infobae, titulada: “Hay que eliminar la coparticipación de impuestos”.

 

Según Tiempo “un importante funcionario de la mesa chica confirmó que el oficialismo planea modificar en los próximos meses el régimen de distribución sin contar con el apoyo conjunto de las 23 provincias y la CABA” y anticipó que ya instruyeron “a su equipo legal y técnico para que desarrollen el marco jurídico”. Su máxima aspiración es que “los municipios, las provincias y la nación cobren sus propios impuestos y vivan con eso sin necesidad de redistribuir nada”, advierten.

 

“Basta de populismo”.

 

La primera norma de distribución impositiva se implementó en 1891 y desde entonces sucesivas modificaciones legislativas le dieron forma al régimen. Finalmente, la Coparticipación Federal de Impuestos obtuvo rango constitucional a través del Artículo 75 de la Carta Magna de 1994.

 

Sin embargo, al igual que todas aquellas cuestiones institucionales que desea desacreditar ante la población, el oficialismo argumenta que es un “modelo populista”. Y ésa es la consigna con que Espert concluye su nota: “Basta de populismo, basta de demagogia fiscal, basta de coparticipación federal de impuestos”, escribe.

 

Según Tiempo, además libertaria busca seducir también algunos alfiles enemigos, principalmente al gobernador Axel Kicillof. Una de sus fuentes opinó que el gobernador bonaerense “debería ser el más interesado en esta reforma. ¿Cómo justificará ante sus comprovincianos que no apoya un cambio de régimen mientras le sigue subiendo los impuestos?”.

 

Esa chicana oficialista se apoya en una lectura de números que beneficiarían a Buenos Aires, teniendo en cuenta que ese distrito aporta actualmente más del 30% de la masa coparticipable, pero solo recibe el 21,3% en la redistribución.

 

“Eliminarla”.

 

Para Espert, el mejor camino sería eliminar lisa y llanamente un régimen al que considera responsable de que “Argentina sea hoy una gigantesca villa miseria”. En la parte final de su farragosa nota de cinco mil palabras, el economista propone “reorganizar la coparticipación. Mi idea es eliminarla, pero sé perfectamente que está en la Constitución y eso es imposible de hacer pero, al menos, tiene que quedar reducida a su mínima expresión”, comenta.

 

El propio equipo técnico que comenzó a esbozar un marco teórico y jurídico anticipó que una eliminación absoluta solo puede implementarse mediante reforma constitucional, instancia que el oficialismo ya descartó. En cambio, están avanzando en una singular interpretación jurídica que les permitiría reducir al mínimo la redistribución, sin eliminarla ni modificar la Constitución. “Podríamos establecer una coparticipación del 0,001% de los impuestos, con lo que el régimen quedaría virtualmente eliminado sin violar la Constitución”, argumentan.

 

“No hay dos bibliotecas”.

 

De todos modos, el Artículo 75 es muy claro y establece que la distribución de Coparticipación sólo puede ser modificada con mayoría absoluta en ambas cámaras y con el apoyo explícito de todas las provincias. En ese contexto, “no hay ninguna forma de sancionar una nueva ley de coparticipación sin cumplir lo que establece la Constitución”, advirtió el constitucionalista Andrés Gil Domínguez.

 

Según el abogado pampeano “no hay dos bibliotecas”, como pretenden los juristas oficialistas al considerar que podrían modificar la ley sin el acuerdo de los 24 distritos. Además, esta batalla podrían cambiar el perfil de provincias que hoy se perciben aliadas del gobierno libertario, como Santiago del Estero, Corrientes, Jujuy o Chaco, cuya solvencia económica depende casi exclusivamente del actual formato de Coparticipación.

 

Y además, la historia reciente exhibe ejemplos claros sobre el riesgo de avanzar en este terreno pantanoso: en 2016, Mauricio Macri aumentó, por decreto y en más de dos puntos, el índice de coparticipación porteño (de 1,46% a 3,75%). Esa resolución le significó al presidente abrir frente con varias provincias, provocó una posterior revisión de la medida en el Congreso y terminó finalmente en una feroz pelea en la Corte Suprema de Justicia con Horacio Rodríguez Larreta.

 

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