Viernes 19 de abril 2024

Un pampeano en el Continente Blanco

Redacción 25/02/2024 - 00.15.hs

La Antártida ha sido siempre el remoto continente blanco. Aunque nuestro país tiene presencia con sus bases, se necesita conocerla mucho más. El audiovisual de una productora acercará esa posibilidad.

 

MARIO VEGA

 

¿Habrán sido muchos los pampeanos o pampeanas que hayan estado alguna vez en el Continente Antártico? La verdad es que no tengo una respuesta certera, pero estoy convencido que podrían contarse con los dedos de una mano.

 

Por eso, y como sería algo excepcional, está bueno conocer un poco más sobre la situación que le tocó protagonizar a un santarroseño hace algunos meses.

 

Cabe señalar que el mes de febrero, precisamente, es clave en la historia antártica argentina dado que, por ejemplo, un 22 de ese mes en 1904, con la ocupación del Observatorio Meteorológico en la isla Laurie del archipiélago Orcadas del Sur, comenzó la permanencia ininterrumpida de nuestro país al sur del paralelo 60 S.

 

En esta misma edición de La Arena, el Suplemento Caldenia se ocupa de manera muy didáctita de los acontecimientos que se sucedieron desde que Argentina dispuso instalarse en ese reino helado e intrigante.

 

Con lo que –explicada suficientemente la situación-, no cabe extenderse demasiado en estas columnas sobre el tema.

 

Nudo Colectivo Audiovisual.

 

Pero sí se puede hablar de la tarea que llevó a cabo un grupo de realizadores que –después de haber permanecido varias semanas en suelo antártico- están en la etapa final para terminar documental que testimonia lo que es aquello. Los muchachos consiguieron plasmar una serie que pretende acercar, con imágenes bellísimas, toda esta parte de nuestra patria que la mayoría de los argentinos desconocemos.

 

Los integrantes de la productora Nudo Colectivo Audiovisual, se propusieron llevar adelante trabajos documentales que, ciertamente, parecen muy ambiciosos. Se plantearon retos importantes que, a simple vista no resultan para nada fáciles de concretar.

 

“República de la Boca”.

 

Después de una primera y larga investigación le dieron forma al documental “República Popular de la Boca” –les demandó una paciente tarea de cinco años-, logrando un documental del mundo mitológico del arte y la supervivencia. “El resultado fue un acercamiento a la cotidianidad de los pobladores, y se pudo brindar un íntimo retrato de esa auténtica República de Artistas”, resumieron los creadores. El trabajo se puede ver en cine.ar.play y fue, sin dudas, –tras la felicidad de verlo concretado- un incentivo para proponerse nuevos y más grandes desafíos.

 

Un pampeano.

 

Santiago Rodríguez Vega es uno de los realizadores de Nudo. Fiel a su estilo, anteponiendo su bajo perfil, casi que se negaba a hacer esta nota porque -por razones obvias- no pueden participar de ella sus compañeros de aventuras. Pero no hay dudas que es la persona que podemos tener a mano para que cuente de esas expediciones increíbles, precisamente porque suele venir a esta ciudad para pasar algunos días con sus familiares más cercanos.

 

Y como los periodistas solemos ser obstinados al momento de conseguir una entrevista, podría decirse que no le quedó más remedio.

 

Al aceptar –un poco a regañadientes y después de mucho insistirle, como quedó dicho-, va narrando aquellos momentos. Al principio con cierta timidez, pero entusiasmándose a medida que iba recordando aspectos de una expedición que jamás hubiera imaginado cuando un día –hace dos décadas- emprendió el camino a Capital Federal para iniciar sus estudios universitarios.

 

Dos desafíos enormes.

 

Nudo Comunicación Audiovisual –con las dificultades propias que se presentan cuando se trata de afrontar grandes emprendimientos-, va haciendo su camino. Y se puede afirmar que sus dos últimas realizaciones resultan de tal magnitud que bien vale la pena repasarlas.

 

Una tiene que ver con la majestuosidad y el misterio de la montaña: concretamente con la Cordillera de los Andes. El otro con ese reino de hielo donde se enseñorea el blanco inmaculado: la Antártida.

 

No sé si vale la pena aclararlo, pero quizás no esté demás decir que Santiago es el mayor de mis sobrinos. Y reconocer que aprecio en él su seriedad, y la racionalidad conque va expresando conceptos.

 

Es hijo de Poty Rodríguez (fallecido) –de quien debe haber heredado esa calma que pocas veces se altera-, y de mi única hermana Graciela. Su hermano es Mariano (también periodista de este diario), y lo completan su esposa Paula y el pequeño Dante (3), al que por supuesto en esas expediciones extrañó horrores, si bien cada tanto podían comunicarse.

 

El Cruce de Los Andes.

 

Fue en 2016 que los integrantes de Nudo cruzaron la cordillera de Los Andes, para rodar el documental que tenía la intención de mostrar cómo fue la travesía que pergeñó el General José de San Martín para liberar a Chile de las manos realistas en 1817.

 

El Paso de Los Patos, el camino cordillerano entre Argentina y Chile que utilizó el Ejército de Los Andes, fue el que acometieron a lomo de mulas y de caballos los intrépidos realizadores.

 

“Fue alucinante… El cruce duró siete días hasta el límite con Chile, donde nos reunimos con una caravana chilena que hizo el trayecto del otro lado de la cordillera. Fue en el mes de febrero de 2016, y dormíamos en carpas…”.

 

Se entiende que estar allá arriba le debe dar dimensión al hombre de su insignificancia, ante tanta naturaleza exuberante y majestuosa.

 

La montaña.

 

“Es que es así… mirar esa mole, las nieves eternas, el cielo y el sol brillando en lo alto... es algo único que te aleja del confort de tu vida cotidiana. La montaña tiene algo energético, un aire puro, frío, y a la vez es especial compartir con gente que vive ahí toda la vida. Tenés que confiar en el baqueano que es el que sabe del terreno, los senderos; y también en el animal que conoce por dónde hay que ir, y por dónde hay que volver. Es una suerte de conexión con lo más primitivo, desde la comida, pasando por el esfuerzo físico y mental. Además son varias horas por día que estás cabalgando... en una caravana, pero sólo. Esos son momentos de mucha introspección, de repasar tu vida, y de agradecer poder hacer lo que más te gusta hacer… Y pensando a cada paso que daba que estaba en un lugar mágico al que seguramente nunca voy a volver”.

 

Naturaleza en su máximo esplendor.

 

Y Santiago parece remontarse a aquellos momentos: “Andar entre paredes de piedra, y al llegar a una cima de pronto encontrarte con un valle verde, lleno de pájaros… es la naturaleza en un esplendor de colores que no podés entender. Allá arriba todo muy cambiante, como el clima. Y se trata de poner a prueba al extremo tu capacidad física y emocional; durmiendo mal y como podés… y al otro día por más cansado que estés que suene la trompeta para arrancar de nuevo”, evoca.

 

El magnífico trabajo plasmado por Nudo –a dos siglos del Cruce de Los Andes-, puede verse en forma gratuita en you tube.

 

“Antártida, tierra de pioneros”.

 

Para realizar el audiovisual “Antártida, tierra de pioneros” los que viajaron fueron Cristian Delicia (Director); Javier Leoni (Productor); Javier Heismann (Director de fotografía); Ezequiel Señoran (Sonido directo); Santiago Rodríguez Vega (Dirección de sonido, realización y musica original. A esta tarea se sumó luego Miguel Piermarini).

 

Llegaron al continente blanco planteándose un desafío y llevados por ese espíritu que los determina para investigar y plasmar en un audiovisual -de excelente calidad- que el reino helado de la Antártida “merece ser conocido por todo el pueblo argentino. No solamente por las personas que nos importan… porque pocos caen en la cuenta que nuestro país es bicontinental y muchísimo más grande de lo que nos enseñan. Todos deberían tener la posibilidad de conocer esos lugares tan recónditos para luego poder defenderla y reclamarla, como decía Hernán Pujato”. El militar y explorador argentino fue uno de los pioneros al fundar las primeras bases antárticas de nuestro país (ver Caldenia). “Nuestra pretensión es acercar con imágenes bellísimas toda esta parte de nuestra patria que la mayoría de la gente no conoce”, sostienen desde Nudo.

 

A 120 años.

 

Nuestro país tiene presencia ininterrumpida desde 1904, y durante más de 40 años fue el único ocupando de manera permanente la Antártida. “Hubo varias razones por las que nos propusimos ir a Antártida… empezamos a leer y medio que nos fuimos enamorando del proyecto. Pero además nos encontramos conque no había un documental o algo audiovisual hecho desde la Argentina, con una calidad tal que englobe estos 120 años que se cumplen ahora desde que un argentino, un entrerriano, José María Sobral pusiera un pie en la Antártida”, resumieron.

 

La misteriosa Antártida.

 

Y allá fueron, primero algunos de los integrantes del grupo, y más tarde el resto para pasar unas semanas en el continente helado. Y cabe presentir el cúmulo de sensaciones que habrán experimentado al hallarse con esas fantásticas paredes de hielos.

 

Porque habrán sentido en sus cuerpos y en sus mentes una mezcla de emociones… asombro, un poco de inquietud, quizás de temor por qué no al ir rumbo a lo desconocido… por tomar conciencia que se encontraban en un lugar de extremos, sin habitantes permanentes y con condiciones climáticas adversas. Un mundo absolutamente nuevo, ignoto y enigmático.

 

En el Irizar.

 

El rompehielos ARA Almirante Irizar (Q—5), perteneciente a la Armada Argentina, transportó a los realizadores, en un viaje que también tuvo sus aristas de emoción y formó parte de esa historia singular que les tocó vivir. Porque el emblemático barco, avanzando entre los témpanos por la presencia de los témpanos- no puede llegar hasta la costa, y hace necesario utilizar gomones para que los viajeros puedan bajar en las bases diseminadas en la zona.

 

Santiago vuelve atrás con su mente y parece revivir ese momento. “Fue sorprendente… No me daba la vista para abarcar tanta belleza. ¿Un poco de temor? Quizás, porque al descender en los gomones las olas uno las ve inmensas, pero pasa que el ojo y la mente se van acostumbrando al entorno”.

 

Los blancos…

 

Y es más preciso: “Ante esa postal recordé algo que había leído sobre los esquimales que, dicen, pueden reconocer unos 30 tipos de blanco… y es lo que pasa con esas paredes de hielo. Se supone que ellos, por una razón de supervivencia, para saber por dónde ir, donde pisar… Y la sensación que tuve después de algunos días fue esa: la de apreciar el paisaje con matices de distintas tonalidades”, explicó.

 

Distintas bases.

 

El periplo llevó a los realizadores a distintas bases argentinas. “Salimos de Ushuaia y atravesamos el pasaje de Drake; fuimos a la base Carlino (se inauguró allí una biblioteca); pasamos a Marambio donde subieron al Irizar las familias que acompañan a los invernantes que van a pasar un año; y de ahí a Petrel. Más tarde visitamos las bases Brown, Primavera, Esperanza, Decepción, Orcadas y la San Martín… son diferentes entre sí por distintos motivos: por la geografía y condiciones climáticas; por su función estratégica, por su tamaño... Por ejemplo la Marambio es la que se utiliza más para la llegada de aviones del continente”.

 

El director de sonido de Nudo explicó que “La Esperanza es importante porque se ve realizado de alguna manera el sueño de Pujato: es una base única donde todos conviven… hay diferentes casas a las que cada operario -científico o militar que va a hacer logística-, lleva su familia, y por eso hay escuela, un jardín de infantes... Está la Radio Nacional que garantiza la comunicación y la visibilidad de las tareas que se realizan en el continente Antártico”, completó.

 

Un susto en el mar.

 

Santiago cuenta una anécdota que hoy parece graciosa, pero que marcó un momento de zozobra. “Como el Irizar no se puede acercar demasiado a las bases hay que bajar en gomones… al llegar a Esperanza el mar estaba bastante picado, y cuando nos íbamos acercando al muelle las olas nos tiraron contra una estructura de hierro y se pinchó el gomón”.

 

Cabe imaginar el momento: “Fue difícil porque teníamos que bajar los equipos de filmación sin que se mojaran, así que lo hicimos como pudimos. Lo bueno es que las familias nos recibieron con un locro muy reconfortante. Hay que decir que en esos lugares el cocinero es como uno de los rangos más importantes… se necesitan muchas calorías para soportar ese frío extremo”.

 

Y sigue: “Después fuimos a filmar y cuando estábamos haciendo una nota con alguien del INTA que trabajaba en una huerta hidropónica para generar verduras, la primera de la Antártida Argentina de ese tipo, alguien vino a avisar que había que salir… venía una tormenta y podíamos quedar atrapados. A las corridas fuimos a un bote sin poder impedir que se mojaran los equipos… Pero llegamos al Irizar. Eso pasaba, que el clima cambia todo el tiempo y había que estar atentos”, relató.

 

La San Martín.

 

Otra base para destacar es la San Martín. Y dice Santiago: “Es una de las más australes… está pasando el círculo polar antártico, y fue un esfuerzo muy grande llegar. Nos quedamos tres o cuatro días y fue toda una experiencia ver cómo se recolecta el agua... la gente capturando con sogas y diferentes sistemas témpanos que se desprenden. Son pedazos de hielo que se desprenden del glaciar que está al lado y se los entra para derretirlos y así generar agua…”.

 

Y continúa: “Carlini es muy importante porque es como la base donde se realizan más trabajos científicos; Petrel va en camino de convertirse en trascendente porque por su ubicación va a ser más económica para los viajes y para toda la logística que requiere la Antártida. La Brown es chiquita, pero hermosa, aunque es temporaria. Porque hay que aclarar que están las bases estables y otras que son temporales”, cerró.

 

“Fue mágico”.

 

Ya de regreso en Buenos Aires, los realizadores se encuentran en la última etapa para alumbrar el audiovisual, que estaría muy bueno se difunda en nuestra provincia. Santiago prometió que se harán las gestiones para avanzar en ese sentido, y –decimos desde aquí- ojalá así sea.

 

Sobre la aventura que protagonizaron dejó una última reflexión: “Fue mágico… eso de ver todo el tiempo paisajes de ensueño, con la sensación de no poder creer dónde estás y lo que estás viendo. Y por otro lado esa cierta tristeza por saber que esas emociones por lo que observábamos no se vuelvan a repetir nunca más… Y con el deseo de que las personas que te importan tengan algún día la posibilidad de ver todo eso”.

 

Y por qué no soñar con esa esperanza… Quizás a Dante, cuando pasen los años -un día viendo “Antártida, tierra de pioneros”-, se le ocurra que quiere ir y conocer el continente blanco… ¿Quién lo sabe?

 

Los Ácidos.

 

Santiago Rodríguez Vega tiene desde muy chico una gran afición por la música, y como bajista integra la banda de rock psicodélico Los Ácidos, que ya lleva 8 años desde su constitución.

 

El grupo –que se ha presentado en diversos escenarios porteños-- produjo el año anterior un disco que se llama “Stereolalo”, que se puede escuchar por Spotify y otras plataformas. Lo integran además Miguel Antonio Piermarini, Matías Miguel Rivara y Sebastián Gentile.

 

Santiago, junto a su compañero de banda Miguel Piermarini (también pampeano), se encuentran realizando la banda de sonido original de la serie “Antártida, tierra de pioneros”.

 

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