¿Quién paga el precio del engaño?

Redaccion 23/10/2021 - 21.36.hs

Todas las semanas, los medios hegemónicos nos bombardean con temas que buscan desviar el foco de atención de las cuestiones que realmente merecen el gran debate en Argentina.
Esta vez, les vino «como anillo al dedo» la historia de tres compatriotas en Europa, protagonistas de un «triángulo amoroso», para lo que armaron interminables mesas de debate que traspasaron el límite de los programas faranduleros para llegar a noticieros y tapas de diarios. Una excelente cortina de humo para ocultar la discusión de temas más importantes.
Por si fuera poco, a la historia central la matizaron con otras cuestiones, como por ejemplo hacer foco en las largas colas de familias vulnerables solicitando asistencia para poder pagar servicios inalcanzables para sus bolsillos, intentando mostrar un «nocivo asistencialismo».
Mientras tanto, un nuevo secretario de Comercio se debate casi en soledad contra las grandes empresas en su lucha por domar a la inflación. Del otro lado del mostrador, los empresarios demoran respuestas, rechazan propuestas, amenazan con el fantasma del desabastecimiento, lo chicanean porque las listas también incluyen a las bebidas alcohólicas y así buscan limar su gestión desde el mismo inicio.
Porque, como ya se sabe, todo se presenta en forma coordinada, con el mejor equipo de «nado sincronizado» de los últimos cincuenta años, formado por un poder mediático que ataca por aire, mar y tierra, con diarios, radios, televisión abierta, cable y redes sociales.

 

La pregunta central.

 

Y entonces, la pregunta central de la semana está bien formulada. El problema es el objetivo al que va dirigida. Cuando se plantea quién paga el precio del engaño no hay que pensar en los tres mediáticos que se enamoran y desenamoran mientras viajan entre Francia y España. La historia da para la industria del entretenimiento y para distraer un rato, pero no para que ocupe el foco de las discusiones.
En realidad, lo que debemos preguntarnos es quién paga el precio del engaño cuando nos quieren hacer creer que los alimentos y los servicios son tan caros que se tornan en inalcanzables para los trabajadores.
Ese es el debate que no quieren los poderosos y que sí pretenden dar las autoridades, para que el pueblo pueda discernir entre quién miente y quien dice la verdad cuando uno se para frente a la góndola. Porque antes decían que los precios aumentaban porque subían la luz y el gas. Después porque aumentaba el combustible. Más tarde por el costo laboral. Ahora resulta que cuando está todo -o casi todo- congelado, los precios de los alimentos siguen creciendo. Y los empresarios miran hacia el costado como si las culpas las tuvieran los demás. Pero eso sí, cuando les quieren poner un freno, enseguida se quejan por el «intervencionismo» del Estado y advierten por el desabastecimiento.

 

«Distrito clave».

 

En esta misma semana, La Pampa volvió a ser centro de atención. Habrá que acostumbrarse porque así será hasta el día de las elecciones. La provincia está señalada como «distrito clave» y el poder real apunta hacía aquí sus cañones. No es casualidad y no fue magia que se hayan ocupado de las colas de asistencia a familias vulnerables por cortes de servicios para replicarlo en medios nacionales que jamás destacaron la ayuda del gobierno pampeano a otros sectores, como el campo, la industria y el comercio.
Son los mismos que la semana pasada apuntaron al intento frustrado por hacer fracasar la realización de la Fiesta Nacional del Teatro en Santa Rosa. A pesar del apoyo de sus soldados locales, no pudieron, pero lo intentaron con todas las ganas.
En esa pelea ya se cayeron unas cuantas caretas. En esta nueva disputa, por los precios y los servicios, también sería bueno poder desenmascarar a otros cuantos, a los que fijan valores en la puja distributiva y siempre quieren quedarse con una porción más grande del esfuerzo de los trabajadores.
Es hora de ir a fondo. Y la fuerza que necesita el gobierno, a nivel nacional, provincial y municipal, hay que dársela en las urnas. Todo se define en pocas semanas. Es la vuelta al neoliberalismo o el relanzamiento de un gobierno nacional y popular. Sepa el pueblo votar… y no dejarse engañar.
DANIEL ESPOSITO

 


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