Viernes 09 de diciembre 2022

¿Avenida o pista de carreras?

Redacción 23/11/2022 - 08.22.hs

Una reciente ordenanza sancionada por la municipalidad dejó afuera de su alcance a una parte considerable de la ciudad. Se trata de la norma recientemente puesta en vigencia que impone límites de velocidad más severos a varias calles de Santa Rosa, se supone, claro está, a las de mayor tránsito. La pregunta que justifica la consideración anterior es ¿por qué entonces no figura entre ellas la avenida de circunvalación Santiago Marzo?

 

Esa vía, por cierto que esencial a la ciudad, es una muestra constante de infracciones, especialmente entre las rotondas que la unen con la ruta nacional 35, dejando entre ellas la conexión con la ruta 5. Ese tramo sobreabunda en vehículos particulares que viajan a velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora y, especial y peligrosamente, camiones (a menudo transportando materiales inflamables) que también orillan esa velocidad. Las motocicletas, además, ponen lo suyo en la misma forma de desplazamiento, con el agregado a menudo de los ruidosos escapes libres.

 

Por qué no ha sido incluida la circunvalación en las nuevas reglamentaciones sigue siendo un misterio; incluso si la causa estuviera en la jurisdicción nacional de esa avenida, el solo hecho de atravesar un ejido municipal otorga a las las autoridades comunales la posibilidad de hacer valer sus normativas destinadas a ordenar el tránsito.

 

Una de las causas principales de esas carreras locas en esta arteria es la distancia entre semáforos. Basta que quienes atraviesan uno vean que el siguiente está en verde para que desaten una peligrosa corrida que, muchas veces se traducen en cruces con la luz ya en rojo. Por esa exhibición de ansiedad e imprudencia, se reitera, los vehículos llegan a alcanzar muy altas velocidades tal como lo pueden atestiguar los vecinos que viven en esa área. A ello puede agregarse que también en las colectoras de la vía principal se ignoran con frecuencia las reglas de tránsito, los límites de velocidad especialmente. Lo llamativo es que jamás se ve por allí algún agente de la Dirección de Tránsito, cuya sola presencia se traduciría en cuidado y respeto a las indicaciones preventivas.

 

Poco más de tres años atrás, un preocupado habitante de los barrios laterales a la arteria, aprovechó la banca del vecino para exponer ante el Concejo Deliberante sobre estos y otros aspectos de la avenida de circunvalación; cronistas de este diario, que estuvieron presentes en aquella alocución, dan fe de que hubo unánime aprobación de lo dicho por parte de los ediles presentes. Han pasado tres años desde aquella presentación (que propuso soluciones sencillas, pasibles de ser puestas en marcha de inmediato y nada onerosas) y la acción municipal sigue siendo nula al respecto, independientemente del color político que conduzca el gobierno comunal.

 

De hecho, los grupos vecinales que impulsaron aquella presentación se preguntan actualmente si aquella gestión ante los concejales fue, más que una muestra de conciencia cívica y preventiva, una muestra de ingenuidad.

 

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