Cuando la TV fue negocio y entrega

Redacción 04/12/2021 - 00.34.hs

Mientras en el horizonte nacional, las grandes corporaciones parecen inmunes a los cambios políticos y sus voceros mediáticos las blindan aún de sus peores negociados ("Vicentin somos todos"), en La Pampa el movimiento cooperativo se afirma como alternativa de gestión popular. Pese a las dificultades que hoy enfrentan las cooperativas eléctricas acuciadas por el congelamiento de tarifas y una política nacional que no las contempla como debiera, en La Pampa el movimiento solidario avanza en la prestación del servicio de televisión por cable y le da pelea a quienes, directamente desde afuera, o por intermedio de personeros locales, intentan apropiarse del acceso a las tecnologías.

 

En la semana este diario informó que la Cooperativa de Macachín brindará el servicio de televisión por cable sumándose así a las que, en otros puntos de la provincia, cuidan con su presencia el bolsillo y el interés de los asociados y los libra de los monopolios. Se trató, extrañamente, de una noticia que pocos medios reflejaron.

 

Desde la irrupción en los 80 de la tv cable, las cooperativas fueron actores ninguneados por la legislación que regía en la adjudicación de las licencias para prestar ese servicio. Lo mismo pasaba con las radios pese a que, cuando se inicia la prestación del servicio, se estaba en plena recuperación democrática y toda la sociedad argentina coincidía que debían democratizarse los accesos no solo a los cargos públicos, sino también en la gestión de los recursos.

 

Así, las cooperativas pampeanas fueron excluidas por definición de los pliegos de licitación y el negocio del cable pasó a ser de unos pocos prestadores locales que hicieron grandes fortunas cobrando precios abusivos a un público ávido de información y entretenimiento pero desprotegido por la ausencia de actores que limitaran al afán de lucro de los pampeanos que gestionaban esos canales.

 

Pero esos prestadores locales demostraron que no estaban prestando un servicio sino participando de un negocio. Cuando las corporaciones comenzaron a tallar en La Pampa y apretaron con las trasmisiones de fútbol y amenazaron con entrar directamente en el negocio, los "empresarios" locales dueños de los canales de cable, en un movimiento de rápido oportunismo, vendieron sus empresas y entregaron a sus usuarios a las manos depredadoras de los monopolios mediáticos que se expandían por todo el país gracias a una legislación que los apañaba.

 

Por un puñado de dólares, esos empresarios privilegiaron su interés por sobre el de la sociedad. Esto fue posible porque ese negocio de los empresarios locales se hizo sobre los derechos de las cooperativas, de los propios usuarios que fueron excluidos de prestarse sus servicios a través de sus entidades solidarias. Si hubieran estado desde el inicio prestando el servicio, otra hubiera sido la historia.

 

Hoy, cuando una nueva cooperativa se suma a la docena que en la provincia presta el servicio librando a los vecinos de los abusos de las corporaciones que sufrimos por años, los pampeanos no debemos olvidar esta historia de entrega lugareña y debemos fortalecer a nuestras cooperativas que, aún con sus defectos y ocasionales dirigentes que pudieran no estar a la altura, son una herramienta que garantiza la prestación de los servicios y un freno a la voracidad de las corporaciones y sus aliados locales.

 

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