Lunes 27 de junio 2022

La derecha y su tirria a la equidad

Redacción 17/05/2022 - 00.11.hs

La reciente aprobación en el Senado de la Nación de un fondo destinado a pagar parte de la deuda con el FMI a partir de los dólares provenientes de la fuga sirvió para ubicar a los protagonistas de la política nacional. El proyecto fue aprobado por el oficialismo y sus aliados y rechazado por la oposición de derecha que, una vez más, volvió a mostrar su inalterable fidelidad a la elite económica que ha sacado por izquierda, sin declarar ante la AFIP, miles de millones de dólares para esconderlos en opacas guaridas fiscales.

 

Como de costumbre, Juntos por el Cambio apeló a su estrategia preferida: enturbiar el debate para contribuir a la confusión general. En estrecha sintonía con los grandes medios porteños se dedicaron a despotricar contra el proyecto calificándolo de blanqueo cuando, en realidad, es una penalidad destinada a quienes violaron la ley tributaria y su adhesión no es voluntaria sino compulsiva. Por otra parte, qué es eso de mostrarse tan horrorizados cuando bajo el gobierno de Mauricio Macri se promovió un verdadero blanqueo de capitales fugados del que se beneficiaron familiares directos y amigos empresarios del entonces presidente. Solo con jueces adictos puestos a dedo en el Poder Judicial pudo pasar ese adefesio lesivo a los intereses del Estado. El mensaje es claro: si blanquea un gobierno de derecha está bien, si blanquea uno de otro signo está mal, aunque en el segundo caso, como se dijo, no corresponde tal definición.

 

Ahora el proyecto se debatirá en Diputados en donde el Frente de Todos suele tener problemas para alcanzar la mayoría cuando se tratan temas urticantes para el poder económico. Mientras tanto se espera que se materialice la presentación de otro proyecto, esta vez no impulsado por el kirchnerismo sino por el Poder Ejecutivo, destinado a gravar parte de la renta extraordinaria que están capturando las pocas pero poderosas empresas exportadoras. Esas corporaciones están obteniendo un nivel de ganancias sin precedentes producto del aumento descomunal de los precios internacionales de los alimentos. Este impuesto al denominado "efecto riqueza" es resistido con uñas y dientes por el mismo tándem que se opuso al anterior: la derecha política y la prensa porteña; y también en este caso con la misma precariedad argumentativa. Lo más llamativo es que iniciativas tributarias de este tipo se están imponiendo en muchos países en virtud del profundo desequilibrio que ocasiona la acumulación de ganancias impensadas en un solo sector empresario; y en esos países, al contrario de lo que sucede aquí, no se registran virulentas reacciones negativas.

 

La pregunta que muchos se formulan es si este proyecto, oportunamente dado a conocer por el ministro de Economía, sigue vivo, pues no se conocen tramitaciones efectivas sino solo declaraciones periodísticas. Frente a noticias desalentadoras como el 6 por ciento de la inflación de abril (más alta de lo que se esperaba), el nuevo aumento de los combustibles y el del gas y la electricidad que están por llegar, una acción de gobierno en busca de mejorar los niveles de equidad no vendría mal. Sería un mensaje de esperanza para una población agobiada que ve en el Estado su único defensor.

 

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