Los mejores bifes y los peores precios

Redacción 05/12/2021 - 02.00.hs

Un corte vacuno pampeano fue considerado durante esta semana como el "mejor bife ancho del mundo" durante un concurso internacional que se realiza anualmente en Irlanda. El dato no sorprende demasiado, al menos a quienes habitamos estas tierras y sabemos de las bondades de nuestras carnes, pero suma a la hora de instalar a la provincia a nivel internacional, cuestión que merece ser aprovechada convenientemente.

 

Tal vez el mensaje que nos deja este hecho es que -tal como se decía hace mucho tiempo- hay que ir "a los bifes", que en lunfardo se utilizaba para dar a entender que debemos dejar de andar a las vueltas y ocuparnos de una buena vez de lo realmente importante. Era otra forma de expresar esa recordada frase pronunciada hace más de 80 años en Buenos Aires por el filósofo español José Ortega y Gasset, cuando dijo "argentinos, a las cosas". El momento amerita tomar el mensaje y "hacerlo carne". Porque hay dejarse de hablar y empezar a hacer, en este caso y también en otros tantos de nuestra realidad cotidiana. Es decir, vale para la cuestión literal vinculada con el bife y también para el resto.

 

Una marca registrada.

 

Hay muchos caminos que van hacia el mismo sentido y solo es cuestión de apuntar todos los esfuerzos hacia el mismo y beneficioso lado. Porque, sin ir más lejos, la semana pasada se habló de la consagración de los nuevos vinos provinciales como los más premiados en competencias nacionales e internacionales. Ahora llegó lo del bife. Y entonces parece que los hechos nos están marcando que debemos aprovechar el momento para promocionar hacia el mundo que en estas tierras podemos ofrecer a nuestros visitantes los mejores cortes vacunos acompañados por los vinos más premiados. Una excelente razón para fomentar el turismo.

 

Y también es una buena oportunidad exportadora. Desde la Cámara de Diputados de la provincia ya hicieron lo suyo, aprobando una ley que habilita el uso de la marca "Hecho en La Pampa" para certificar la calidad de todas las producciones a comercializar desde estas tierras hacia el mundo.

 

El drama de los precios.

 

Pero el tema de la carne remite a una dura contracara interna: los precios. Es una lucha de trinchera, de cuerpo a cuerpo, que se libra día a día, que requiere algo más que discursos y mensajes plagados de buenas intenciones en los medios de comunicación.

 

Porque es muy lindo escuchar que se impondrán controles y "mano dura" para domar a la inflación, pero eso después se debe trasladar a la góndola. Y resulta que los consumidores ven que los operativos duran una semana y luego todo vuelve a lo de siempre: los salarios van por la escalera y los precios por el ascensor.

 

Para muestra, solo basta recordar lo ocurrido con los valores de la hacienda hace dos semanas, tras las elecciones. Pegaron un salto del 20 por ciento en el Mercado de Liniers y eso llevó a que algunos cortes en las carnicerías superaran los mil pesos el kilo. Y los precios de la hacienda en pie después bajaron, pero los "reacomodamientos" nunca llegaron a los mostradores. Y los que debían controlar las distorsiones, evidentemente, tampoco llegaron.

 

Por eso, está muy bien que el presidente salga a decir que será "inflexible" con el control de precios, frente a los empresarios, durante un acto en la Unión Industrial Argentina. El mensaje está perfecto, pero luego hay que pasar de los dichos a los hechos. Y resulta que ese mismo día había renunciado una funcionaria del área dedicada a estas cuestiones. Solo queda esperar que quien ocupe ese lugar llegue con una actitud más activa y severa en el cuidado del bolsillo de los trabajadores. Si no lo hacen, no hay que explicar demasiado lo que puede pasar: todavía está fresco el castigo en las urnas, durante las elecciones de medio término.

 

Queda la esperanza.

 

Pero hay que confiar en que todo va a mejorar, porque -como ya sabemos- la esperanza es lo último que se pierde. Mientras se cierne una amenaza de una nueva ola de Covid, todo parece indicar que a la par se abre una etapa de reactivación económica que no hay que desaprovechar. Hay buenos índices y eso hace pensar que es un buen momento para pasar del pensamiento a la acción. La pandemia no sirve como excusa para postergar planes.

 

Está todo preparado para volver a arrancar. Esta sigue siendo una "tierra de oportunidades". Las posibilidades parecen más que promisorias. Solo falta hablar menos y hacer más. Como nos decían antes, hay que repetirlo ahora: debemos ir de una buena vez por todas "a los bifes".

 

DANIEL ESPOSITO

 

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