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Miércoles 04 de febrero 2026

Quiere rendir por la fuerza a la isla socialista

Redaccion Avances 04/02/2026 - 08.13.hs

No contento con el bloqueo criminal que aplica desde hace 64 años, el gobierno de EEUU agrava esta medida ilegal sobre Cuba, afectando aún más a la población que ya padece la falta de energía e insumos básicos.

 

IRINA SANTESTEBAN

 

El bloqueo yanqui contra la Patria de José Martí comenzó formalmente el 3 de febrero de 1962 (en realidad había empezado antes), por decisión del presidente demócrata John F. Kennedy. Desde entonces esa medida continuó durante las 13 administraciones estadounidenses de esa “democracia” que es en realidad una “plutocracia”, al decir de Fidel Castro: un sistema de gobierno de y para los ricos.

 

Los números.

 

Cuba denuncia todos los años en la Asamblea General de Naciones Unidas, el daño económico directo que ha producido el bloqueo durante toda su vigencia. Hasta 2025, el perjuicio en la economía de la isla totalizó 170.677 millones de dólares, según lo acreditó la cancillería cubana en su informe ante esa reunión anual. Tan criminal es ese bloqueo, que año tras año, una abrumadora mayoría de países votan en esa Asamblea para que EEUU cese en su política sancionatoria. En octubre pasado fueron 165 países los que acompañaron la petición de La Habana, 7 votaron en contra y 12 se abstuvieron. Los estados sirvientes de EEUU fueron Argentina, Israel, Hungría, Ucrania, Paraguay y Macedonia.

 

Da mucha vergüenza y bronca a la vez, presenciar la actual política exterior de Argentina, tan sometida a los dictados del imperio, abandonando la tradicional postura de muchos gobiernos democráticos, aún de diferente signo, de respeto por la soberanía y autonomía de los países de la región.

Riesgo mentiroso.

 

El bloqueo económico de EEUU contra Cuba es la causa principal de los actuales padecimientos de la población de 11 millones de cubanos y cubanas. Pero el cinismo de Washington y la gusanería de Miami no tiene límites: niegan el bloqueo y atribuyen las dificultades y la crisis de la economía cubana a su sistema socialista. Y lo mismo repite como loro Javier Milei, en sus diatribas contra el socialismo y los “zurdos”.

 

Pero ese argumento se cae con el nuevo ajuste que ha decretado Donald Trump, quien a través de una orden ejecutiva, el pasado 29 de enero calificó a Cuba como “un gran riesgo” para la seguridad estadounidense. Y en virtud de esa calificación impuso aranceles a todos los productos que ingresen a EEUU procedentes de los países que comercien petróleo y otras mercancías con Cuba.

 

Que la isla socialista pueda constituir una amenaza para su (mal) vecino del Norte, es una mentira que no se la creen ni sus sostenedores. Quien amenaza, bombardea y agrede en todo el mundo, es EEUU, tal como hizo el 3 de enero pasado cuando ingresó militarmente en Venezuela, con un bombardeo aéreo que dejó centenares de muertos y heridos, secuestrando al presidente legítimo constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. Todo eso para robarse el petróleo venezolano, según sus propias palabras.

 

Que Trump imponga de manera unilateral nuevos aranceles a los países que comercien con Cuba es la demostración de que el bloqueo realmente existe y es la causa de los apagones eléctricos, la falta de combustible, los problemas de transporte y muchas otras carencias, sanitarias, etc. Y no es un mero “embargo bilateral”, como alega Washington, porque tiene efectos extraterritoriales: castiga a las naciones, empresas y bancos de terceros países que comercien con La Habana.

 

Por supuesto, que también existen otras causas que pueden explicar las carencias cubanas, como la burocracia, errores, y otros problemas que tienen en el gobierno socialista, como también pasa en otros países con economías sólidas como China. Pero el gobierno del presidente Miguel Díaz Canel, al igual que su colega Xi Jinping, libran una dura batalla contra esas desviaciones, y los responsables de actos de corrupción son acusados, enjuiciados y condenados (en el caso de China, hasta con la pena de muerte).

 

Acusar a Cuba de ser la propia causante de esos males es otra mentira del imperio; lamentablemente esa falacia es repetida hasta el cansancio por mandatarios como Milei y su usina de periodistas “ensobrados”.

 

Cuba solidaria.

 

La cancillería argentina, cuyo titular es el ex CEO de la banca JP Morgan, Pablo Quirno, no solo que votó a favor de la continuidad del bloqueo en la ONU, sino que la semana pasada emitió un comunicado de la sección Consular aconsejando a los argentinos “no viajar a Cuba”.

 

No podía esperarse otra cosa de este gobierno, que no puede valorar la actitud solidaria que siempre ha mantenido tanto el gobierno como el pueblo cubanos.
Durante la guerra de Malvinas en 1982, el gobierno de Fidel Castro fue uno de los más solidarios con Argentina, frente a la agresión británica.

 

La ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina) ha formado centenares de jóvenes de sectores humildes que pudieron estudiar en la isla y recibirse de médicos, con todos los gastos pagos.

 

El método de alfabetización cubano “Yo sí puedo”, elogiado por la UNESCO, alfabetizó a más de 35.000 compatriotas; y con la “Operación Milagro”, en Cuba, en Bolivia y en la Clínica Oftalmológica “Dr. Ernesto Che Guevara”, en Córdoba, 55.000 argentinos y argentinas fueron operados de la visión, de manera gratuita.

 

Mientras Trump persigue y reprime a inmigrantes en su propio país, a través de la ICE (policía de migraciones) y asesina a sus propios ciudadanos, Cuba ha sido siempre un faro de solidaridad y compromiso con los pueblos. Su internacionalismo en causas humanitarias es reconocido en todo el mundo, como fue en la pandemia de COVID 19 o con las misiones médicas “Henry Reeve” en más de 70 países. Creada en 2005 para ayudar justamente a EEUU tras el huracán Katrina, ha salvado la vida de 3.5 millones de personas.

 

El heroísmo y la valentía del pueblo cubano, aún en medio de enormes penurias, son dignos de admiración. Al momento del ataque militar de EEUU en Caracas, los 32 guardias cubanos que formaban parte de la custodia de Maduro, cayeron defendiendo su misión, que era proteger al presidente. Sus restos fueron recibidos con honores en Cuba, y más de un millón de personas marcharon por las calles de La Habana rindiéndoles homenaje.

 

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