Viernes 14 de junio 2024

Una nueva especie afecta el ecosistema

Redacción 26/05/2024 - 17.08.hs

En medio de tanta novedad política y económica, un hallazgo científico pasó casi desapercibido durante esta semana. El problema es que mientras aparece una nueva especie que amplía el conocimiento de nuestra biodiversidad,  hay otras aún no identificadas que nos complican la vida cotidiana.

 

En cuanto al primer hecho, para quienes no se enteraron o por si el caso no les llamó demasiado la atención, se trata de la identificación de una tarántula. Fue un estudiante de la Universidad Nacional de La Pampa, quien encontró ejemplares del género "Euathlus", al que corresponde esta nueva especie. El hallazgo fue considerado como “fundamental para ampliar el conocimiento de la biodiversidad en la provincia y desarrollar estrategias efectivas de conservación”.

 

El responsable del hallazgo es Nicolás Peralta Seen, un estudiante de cuarto año de la Licenciatura en Ciencias Biológicas e integrante del Grupo de Estudios Multidisciplinarios en Artrópodos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. En octubre de 2022, el joven investigador encontró bajo unas rocas ejemplares del género "Euathlus", durante una campaña de colecta que realizó junto a sus profesores, en el marco de un proyecto de relevamiento, inventario y monitoreo de artrópodos en La Pampa. Era la primera vez que se veía este género en La Pampa pero había indicios de que podía ser ubicado debido al conocimiento existente sobre el área de distribución de estas arañas.

 

En los últimos días, los análisis moleculares confirmaron que se trata de una especie nueva. Tras la confirmación del hallazgo, el investigador comentó que La Pampa es “un agujero negro” en general con relación a la información que se tiene sobre muchos grupos de animales, por lo que “no sorprende demasiado encontrar cosas nuevas”.

 

Localización y extinción.

 

En la divulgación del caso se consignó que no siempre es apropiado dar a conocer la localización precisa del lugar donde se descubre una nueva especie ya que hay sobrados ejemplos alrededor del mundo en los que se dio a publicidad el lugar de un hallazgo con resultados perjudiciales, sobre todo en áreas no protegidas. Ocurre que una vez hecho el anuncio, quienes comercian con la fauna fueron a buscarla. Por eso en este caso no se dio a conocer dónde se encontró exactamente la tarántula. Como se sabe, el comercio de especies silvestres es una de las principales amenazas a la biodiversidad.

 

En este caso, los últimos años ha crecido la demanda y oferta de arácnidos en internet, a través de las redes sociales y plataformas, que son los canales donde se efectúa la transacción comercial. Una de las motivaciones de este comercio es la novedad. Y los especialistas advierten que puede ocurrir que solo haya una pequeña población en un área reducida y que si los recolectores van al lugar podrían tomar toda la población silvestre para el comercio de mascotas. Es posible que los científicos no sepan que esto sucedió hasta que ya es tarde y entonces, cuando  vuelven a revisar el sitio ya no encuentran esa especie.

 

Especies políticas.

 

A esta altura, más un lector estará pensando en cuál sería el vínculo entre este hallazgo y la política. Es que tal vez aún no lo hayan notado, pero no es la única nueva especie con la que convivimos y por eso la referencia del inicio, a esos seres sin identificar que nos complican la vida cotidiana.

 

No hay aún un rótulo claro, pero tenemos unas nuevas especies políticas difíciles de catalogar. Hay grandes y chicos, jóvenes y jubilados, estudiantes y trabajadores. Justifican todo en nombre de una ambigua terminología en la que solo terminan repitiendo la palabra “libertad”, huyen de los debates y usan casi como único fundamento para cerrar toda charla que “los que estuvieron antes se robaron todo”. Son una especie exótica, complicada para identificar, y por eso sería bueno que un grupo de investigadores pudiera rotularlos a ellos, tal como ocurrió con la nueva tarántula pampeana. En este caso, el problema es que están diseminados por todo el país y en cierto momento llegaron a ser más de la mitad de todo el país. Ahora parece que son muchos menos, e inclusive algunos están facilitando el trabajo de los investigadores: admiten que formaron parte de esa nueva especie, pero ya se dieron cuenta que los engañaron y lo comprueban porque les prometieron grandes mejorías y ahora viven peor que antes. Le terminaron rindiendo pleitesía a un león, pero resulta que ese animal se comió todos los ahorros, los de los votantes propios y los que los ajenos,  en apenas cinco meses. Para colmo, hay una enorme desventaja: en este caso no nos podrán salvar ni los coleccionistas de nuevas mascotas.

 

Solo nos queda la esperanza de pensar que más pronto que tarde se terminen de convencer del tremendo error que cometieron y se sumen a las protestas de todos los que la están pasando mal. Es la única forma de volver a acomodar un poco la puja distributiva y ver si recuperamos algo del equilibrio de nuestro maltrecho ecosistema político-económico argentino.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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