Volvé, Napia. Te perdonamos
La ayuda de Estados Unidos, los acercamientos comerciales, las ejercitaciones navales, y las publicaciones internacionales que se sirven de sus actitudes para ofrecerlo como ejemplo a Donald Trump, han envanecido a Javier Milei, quien siente que todo le será permitido.
Por Horacio Verbitsky
El patetismo de la ceremonia realizada en el crepúsculo de ayer en San Lorenzo supera todo lo producido hasta entonces por el presidente Javier Gerardo Milei. Un caballo derribó a su granadero. Luego del Himno Nacional se escucharon dos invocaciones religiosas. Un párroco católico le pidió a Jesús la bendición de la paz entre hermanos, y un pastor protestante convocó a la guerra contra la violencia, la usura y el narcotráfico. No hubo ni un predicador musulmán ni uno judío, como ocurría desde que Jorge Bergoglio asumió como arzobispo porteño y que repitió en su última visita al Muro de los Lamentos en Jerusalén como Papa Francisco. Luego tomó la palabra el jefe supremo de los restos del Estado. Comenzó afirmando que se celebraba "el 123 aniversario del combate que dio comienzo a nuestra campaña libertadora" (sic). Antes, un locutor había precisado con exactitud que se trataba del "bicentésimo decimotercer aniversario" de aquella batalla. Luego Milei agregó que devolvía al Regimiento de Granaderos "el sable corno" (sic) del general San Martín. Así inició una clase de historia, materia que domina con la misma seguridad que la economía. Y no se ruboriza cuando lo presentan como doctor, cosa que no es. Buena inauguración para la oficina de respuesta rápida a las informaciones falsas. Claro, cuando las detectan en alguna pieza periodística.
La ayuda de Estados Unidos para que la elección de octubre no repitiera el desastre de septiembre, los acercamientos comerciales, las ejercitaciones navales, y las publicaciones internacionales que se sirven de sus actitudes para ofrecerlo como ejemplo a Donald Trump, que por comparación no les parece serio, han envanecido a Javier Milei, quien siente que todo le será permitido y nadie podrá atravesarle un palo en la rueda de su carro de triunfador. Por eso se permitió:
- Despedir al titular del Indec, Marco Lavagna, y postergar en forma indefinida el nuevo método de medición del índice de precios al consumidor acordado con el Fondo Monetario Internacional, que daba por encima del 3% para enero.
- Habilitar a la SIDE a detener personas sin intervención judicial.
- Crear una ridícula oficina oficial de respuesta rápida, para corregir los errores del periodismo. En defensa de la libertad, claro.
- Amenazar con la clausura de Clarín, por haber revelado el acuerdo secreto entre Milei y Hayden Davis por la estafa $Libra.
- Salir de paseo con el sable corvo que San Martín legó a Rosas por su defensa de la soberanía y depositarlo desde ayer en el Regimiento de Granaderos a Caballo, pese a que los descendientes de Rosas que lo donaron en 1897 pusieron como condición que se exhibiera a toda la sociedad en el Museo Histórico Nacional, creado ocho años antes, sin custodia militar ni para uso castrense.
- Tratar de restringir el derecho a huelga, con un proyecto de ley que el Senado trataría el próximo miércoles, contra el que habrá una movilización de todas las centrales sindicales. Las otras afectaciones de derechos laborales son enumeradas en esta misma edición
- Disolver los institutos sanitarios creados para atender al personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, de cuyas deficiencias responsabilizó al kirchnerismo el general Carlos Alberto Presti, primer militar en actividad a cargo del Ministerio de Defensa.
- Rebajar de 16 a 14 años, la edad mínima de imputabilidad, sin mejorar las condiciones de alojamiento y tratamiento.
- Freezar las remuneraciones de las fuerzas federales de seguridad. Un policía federal protestó encadenándose a las rejas de la casa de gobierno. Así comenzó el alzamiento de la policía cordobesa y por las mismas razones, cuando las conducía la actual ministra federal, Alejandra Monteoliva, en 2023. El gobernador José de la Sota dijo "el que las hace las paga" y la sacó a empujones.
- Pedir aplausos a los periodistas al anunciar un acuerdo con Estados Unidos. Y los recibieron.
Para que estos decretos o proyectos de ley no sean repelidos por el Congreso, el ministro del Interior Santilli, la Zarina, los primos Menem y otros funcionarios menores están recorriendo el país ofreciendo transacciones a los gobernadores conversables. Como a fines del año pasado, es una incógnita cómo responderán los senadores que el gobierno cree que les responden.
Más y menos.
En realidad no era un nuevo método para medir el IPC, sino una actualización a 2017/2018 de los descriptores que se utilizaban en 2004/2005 para realizar el cálculo. Esos descriptores reflejaban los consumos predominantes en cada época y la incidencia que cada bien o servicio tenía en el índice general. La fuente era la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares. Por ejemplo, la carne bovina se consumía en abundancia y su precio era moderado, la electricidad tenía un fuerte subsidio y las empresas protestaban que las tarifas que les autorizaban cobrar eran inferiores a su costo.
En cambio, para 2017, cuando la Shell colocó a uno de sus directivos al frente de la Secretaría de Energía de Macrì, los subsidios se redujeron al mínimo, las tarifas tocaron el máximo y su incidencia en el IPC pasó a ser muy elevada. [Las empresas lograron dolarizar el precio del combustible en boca de pozo. Esto dio lugar a constantes enredos de audiencias públicas, multas, subsidios y apelaciones]. Estas tendencias se han agudizado ahora, luego de la leve tregua del gobierno del Doctor Fernández. Dicho en términos de la vida cotidiana, cuando se acaba la plata, cada vez sobran más días del mes. El endeudamiento de las familias ha vuelto a trepar al 10% de sus ingresos y el pago es cada vez más dificultoso. Además, el nuevo índice prescindió de consumos que la sociedad había abandonado, como los VHS, revelado de fotografías, cámaras analógicas, teléfonos fijos, suscripciones a diarios y revistas, locutorios. La práctica internacional actualiza los descriptores cada 5 o 10 años, ya que no sólo se modifican los hábitos de consumo, sino también las tecnologías (por ejemplo el streaming en vez del VHS) y la estructura del gasto. Veinte años es una enormidad, mide dos países distintos.
La actualización la había pedido el Fondo Monetario Internacional y coincidía con la queja de los consumidores. El gobierno de los Hermanos Milei celebra con adjetivos bombásticos un descenso de la inflación, pero el poder adquisitivo de los salarios decrece mes tras mes. Pese a ello, la mayoría de los analistas afirmaba que la medición estaba bien hecha, que el INDEC no entraba a los empujones como en tiempos de Cantinflas.
La Casa Rosada se negaba a poner la innovación en práctica, antes de las elecciones de septiembre y octubre de 2025, con una notable fe en el fetichismo de la palabra. En septiembre, el gobierno libertario fue batido por 14 puntos en la provincia de Buenos Aires, donde votan cuatro de cada diez electores, pero se impuso por medio punto porcentual en la elección de diputados nacionales del mes siguiente y por 6 en la de senadores. Allí quedó una discusión abierta, pero de interés para la oposición, por la polémica entre el desdoblamiento que impuso el gobernador Axel Kicillof, y la simultaneidad que planteaba el kirchnerismo entre los comicios nacionales y los locales. El futurismo se sintió triunfal y, a partir de allí no ha dejado de ahondar el alejamiento de la ex presidenta CFK. Pero quien se impuso en la marca nacional no fue el profesor Kicillof, sino el león con zapatillas.
Sorteada esa prueba, el ministro de Economía Luis Caputo, anunció que desde enero se mediría con los nuevos descriptores y Lavagna presentó su renuncia. Muy habituado al despido de funcionarios que contradicen al presidente, el gobierno parece haber olvidado que también existe el movimiento contrario. El rezongo en Balcarce 50 fue que debieron echar antes a Lavagna. Pero Caputo dijo que el ex se había despedido con una carta amorosa.
El movimiento fue distinto durante el kirchnerismo. Roberto Lavagna, el padre de Marco, dejó el Ministerio de Economía en noviembre de 2007. Dentro de las causas, además de la inflación se destacaron los subsidios que entregó a las empresas más poderosas y su reticencia ante la dureza con que Kirchner encaró la renegociación de la deuda externa.
Cantinflas desplazó entonces a Gabriela Bevacqua, que tenía a su cargo la medición del IPC, y la reemplazó por Beatriz Paglieri. Esta semana, el ex hombre fuerte ha vuelto a señalarme como el responsable de la divulgación de sus turbios manejos de entonces, que incluyeron la exhibición de una pistola sobre su escritorio y la presencia en las oficinas del Indec de matones armados que controlaban qué datos cargaban los empleados en las pantallas. Sus desmentidas no valieron nada, porque el relato provenía de primera mano de las data entry que padecían ese acoso y de compañeros del funcionario que tenían otra idea sobre el arreglo de su escritorio. Había demasiados testigos. Así el condenado funcionario destaca la diferencia entre la conducta de un periodista profesional y la de los papagayos madiáticos que abruman hoy son su propaganda cámaras y micrófonos.
Esa publicación me valió fuertes discusiones con quien sabía de ese manoseo de un bien público como las estadísticas, pero no creía que devaluara la palabra presidencial y fuera a tener nefastas consecuencias de largo plazo. Eso no se evidenciaba mientras los superávits gemelos recuperaban el poder adquisitivo de los ingresos fijos que se había desplomado en los últimos cuatro años de la convertibilidad, que abarcaron el final del gobierno de Carlos Menem, los tremendos dos años de Fernando De la Rúa y los primeros meses del mandato transitorio del senador Eduardo Alberto Duhalde.
Sucesivos ministros intentaron desembarcar a Cantinflas del gobierno o al menos reducir su influencia tan desproporcionada a su capacidad. El Doctor Fernández, Martín Lousteau, el Mudo Carlos Fernández, Amado Boudou y Hernán Lorenzino fracasaron en el intento, porque cuando guardaba el revólver dentro del cajón, El Napia Moreno se ponía los guantes de box para enfrentar a los enemigos de la Patria y no se los sacaba ni para tipear sus informes sobre la historia.
El único que tuvo éxito fue Kicillof, porque le demostró a Cristina en calma y con datos irrefutables que la manipulación también la envolvía a ella, para ocultarle la caída del comercio exterior. En 2013 se sobreestimaron las exportaciones en 9.000 millones de dólares, equivalentes al superávit comercial anunciado. Es decir que el balance estaba en cero. Por más voluntarismo, si los números no dan, sus efectos son inocultables. Entonces la presidenta lo fletó a Roma, donde tenía un amigo, porque hay gente que mejor no hable.
Cantinflas no fue ingenuo porque conocía muy bien la importancia de esos resultados. Una de sus pocas formulaciones felices fue la asociación discursiva entre saldo comercial y clima político. Si el superávit anda entre 6 y 8.000 millones de dólares, tenemos dificultades que podemos manejar; por debajo de 6.000, somos boleta; y entre 10 y 12.000 sigue la fiesta y la felicidad del pueblo. La cita es inteligente. No se puede decir lo mismo de la solución que encontró, de adulterar las cifras para simular el resultado apetecido.
En 2019, cuando CFK lo designó presidente, el Doctor Fernández escogió a Marco Lavagna como titular del Indec, con el propósito de borrar el recuerdo del ferretero bonaerense y demostrar probidad. Por la misma razón, lo confirmaron los Hermanos Milei, hasta que Lavagna les dio con la puerta en la nariz. Caputo intentó remediarlo, pero sólo lo agravó, al afirmar que con los descriptores de la Encuesta de Hogares de hace dos décadas, el IPC de enero sería unas décimas más bajo. A la falta de lógica de esta afirmación, se suma su carácter delictivo, porque el Código Penal vigente castiga con hasta 2 años de prisión y 4 de inhabilitación al funcionario que revele documentos o informaciones que conoce por su cargo y que deben permanecer secretos. Ante la incredulidad general Caputo explicó que, debido a la pandemia de 2021, la medición con los consumos de 2018 podría ser peor que la de 2004, pese a la recesión letárgica que envolvió al país. También se trenzó en una disputa con Domingo Cavallo, a raíz de afirmaciones de Joaquín Cottani, ex viceministro que Caputo designó a sugerencia del ex ministro de Menem y De la Rúa, al que ahora Milei señala como conspirador. La causa: dijo lo que todos saben, que Lavagna renunció por la renovada postergación del nuevo índice. Para cerrar definitivamente el tema, el gobierno afirma ahora que la migración metodológica se efectuará recién cuando haya concluido el proceso de desinflación. Es decir, que el dato mensual empiece con cero. Es posible que esté lejos, porque el prolegómeno del alejamiento de Lavagna fue la versión de que el de enero empezaría con 3.
Desde que asumió el gobierno, los críticos más demoledores de Milei han sido sus ex amigos, colaboradores y maestros:
- Carlos Rodríguez, que fue anunciado como su principal asesor, negó haberlo sido, dijo que la industria retrocedió un 8,7% y la construcción un 4,7%. En textiles, automotores y productos metalmecánicos, la retracción se acerca o supera el 20%, y afectó a 15 de los 16 sectores de la industria manufacturera. No hay plan económico y el país puede sufrir consecuencias graves con fuerte desempleo y depresión. Opina que Milei es una persona desequilibrada.
- Diego Giacomini fue coautor de tres libros con Milei y sostiene que no aplica políticas liberales, es un conservador rancio y gobierna para pocos. Distorsiona sus promesas de campaña y hace lo contrario.
- El mesadinerista Carlos Maslatón entiende que “la inflación es enorme y los índices no reflejan la realidad. El tipo dice no podemos implantar el nuevo índice de precios en el cual estuvo trabajando el Indec porque va a dar muy alto. Entonces mejor lo dejamos a un costado y usamos lo que teníamos ahora que es trucho y falso." Maslatón atribuye la inflación al exceso de dinero emitido por el gobierno, potenciado por los intereses que paga. "La propia doctrina del gobierno es la que le está reventando en la cara de los funcionarios ahora, por supuesto con sufrimiento de todo el pueblo argentino". Negó que los industriales fueran ladrones y sostuvo que no pueden competir por el tipo de cambio, que es el más caro del mundo. Esto ya lo vivimos del 78 al 81 con el proceso militar, Videla y Martínez de Hoz. Lo vimos en el último año de Alfonsín que terminó en el desastre de la hiperinflación. Lo vimos con Macri, de 2015 al 2018. Y esto es peor todavía. Los números de inflación, de actividad, de PIB, de empleo, todo eso es falso. La pobreza nunca estuvo en el 52%, pero el mismo gobierno dijo 52% para dibujar después para abajo la cosa. Este modelo no sirve, va a caer. Después la gente dirá ´nos hemos equivocado. No es la primera vez que el pueblo se equivoca en las urnas".
En su pedido de interpelación al ministro Caputo los diputados del bloque Unión por la Patria afirman que "el Indec calculaba -y calcula- el IPC utilizando la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/2005, con una estructura actualizada a diciembre de 2015 y precios relevados a valores corrientes. Esta combinación implica que el índice se apoya en patrones de consumo que no reflejan la estructura real del gasto de los hogares argentinos. Como consecuencia de esta desactualización, los fuertes incrementos en tarifas de servicios públicos y transporte, especialmente concentrados durante el primer semestre de 2024, se encuentran subestimados en la medición de la inflación, dado que estos rubros tienen hoy un peso significativamente mayor en la canasta real de consumo que el asignado por los ponderadores vigentes". La renuncia de Lavagna coincidió con la confirmación por parte del Ministro de Economía respecto a que se continuaría aplicando la metodología anterior, hasta tanto se considere consolidado el proceso de desinflación. De este modo introdujo un criterio de oportunidad política en una decisión que debería regirse exclusivamente por estándares técnicos y estadísticos.
Esto no solo incumple con lo dispuesto por el FMI. Además, "esta subestimación de la inflación no es neutra en términos distributivos. Los principales afectados son, una vez más, los jubilados, pensionados y los trabajadores. La medición del IPC es un insumo central para la actualización de jubilaciones, pensiones y asignaciones, por lo que una inflación artificialmente menor se traduce en menores ingresos reales para los sectores más vulnerables y para quienes dependen de mecanismos de movilidad indexados". Por último, los patriotas señalan los eventuales reclamos de tenedores de títulos públicos ajustados por inflación, especialmente aquellos emitidos bajo jurisdicción extranjera, al poner en cuestión la credibilidad, consistencia y comparabilidad internacional del índice utilizado para actualización".
Una de las firmantes es la diputada Julia Estrada, que codirige el Centro de Economía Política. En su reciente trabajo Controversias y cuestionamientos metodológicos en el Indec bajo la presidencia de Javier Milei, CEPA sostiene que el Indec ya contaba con una nueva estructura de canasta de consumo derivada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018 y tenía pleno conocimiento de los cambios en los patrones de consumo de los hogares, profundizados por los fuertes incrementos tarifarios registrados desde la asunción del actual gobierno. En consecuencia, conocía las implicancias estadísticas de postergar la actualización metodológica, corrección que no se aplica de manera retroactiva. Por lo tanto, la demora en la actualización de la canasta y de los ponderadores no puede interpretarse como una mera omisión técnica: se trató de una decisión deliberada, con efectos directos sobre la medición de la inflación y, en consecuencia, también de la pobreza.
Desconcierto.
La propuesta del presidente del Partido Justicialista Bonaerense, Máximo Kirchner, de que lo sucediera en ese cargo el gobernador Axel Kicillof, provocó varios días de desconcierto en las filas futuristas. El gobernador y sus adláteres (entre los principales el líder del carlibianquismo, el Cuervo Larroque, Jorge Ferraresi y una escolta de intendentes ansiosos por una segunda reelección, han escogido a Kirchner como el adversario a batir, y, a través de él a su madre, la detenida expresidenta CFK). Hace más de un año que esa batalla es la razón de su vida de ese conglomerado neo-peronista, desde que quedó claro que Cristina no presentaría su candidatura, porque ese podría ser el argumento para proscribir al peronismo. Bastó con que el gesticuloso actor Diego Luciani cerrara su ramplona copia de Julio Strassera, para que Cristina anunciara que no serviría de pretexto para marginar a la fuerza que desde hace ocho décadas es la piedra en el zapato de las clases dominantes, sólo derrotada en una elección presidencial cuando su boleta fue encabezada por figuras tan opacas como Ítalo Luder, Eduardo Alberto Duhalde, Daniel Scioli y Sergio Tomás Massa. Para que esa historia no se repitiera, Cristina se resignó a acompañar como candidata a vicepresidenta al irrelevante Doctor Fernández, cuya mayor virtud es que no inspiraba temor a peronistas ni antiperonistas. El razonamiento que comparten todos los integrantes de la capilla del Club Morán es que para no repetir la parábola fernandina, el macroeconomista debe alejarse de quien lo creó como candidato y presidente. Un grupo hasta ahora minoritario, se pregunta si no es exactamente eso lo que explica el fracaso de quien para terminar su mandato primero debió renunciar al intento reeleccionario y luego ceder las decisiones principales a su ministro de Economía, sobre quien aún pesaba el recuerdo colectivo de su enfrentamiento con Cristina en 2011 y en 2015. La expresidenta sostiene que en política los agravios prescriben a los seis meses, pero eso vale para los actores de la rosca, no para el electorado, que es mucho más simple y directo, porque no percibe esas defecciones como parte de un juego, y las vive con la misma intensidad que las hinchadas del fútbol, que sólo indultan la pertenencia partidaria de las grandes estrellas de la selección nacional, como Messi, Maradona y De María.
El futurismo había decidido que no aceptaría un nuevo mandato de Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Bianco lo expresó durante una reunión partidaria en 2025 con la sentencia de que quienes integren las listas deben estar dispuestos a levantar la mano sin chistar cada vez que el gobernador lo requiera. Ese nivel de liderazgo primero se conquista y una vez logrado ni siquiera es necesario formularlo. Pero es seguro que no se logra a los gritos.
En septiembre de 2025 el electorado zamarreó, la propuesta de desdoblamiento del gobernador, pero un mes después, el kirchnerismo le permitió recuperarse para que no se desquitara el adversario común. La diferencia no llegó a un punto, lo que permitió al futurismo catalogarla como "un empate técnico", un concepto válido en las encuestas pero inaplicable a una elección, donde un voto define la victoria o la derrota. Para ello manos hábiles dejaron sin luz a buena parte de La Plata, lo cual impidió que quedara oficializada la lista sectaria que el carlibianquismo había oficializado sin hacerlo saber, mientras seguían las discusiones sobre la elaboración de una lista única, que fue la triunfadora.
El futurismo estaba preparando listas propias en cada seccional, con lo cual con el poderoso estado provincial hubiera logrado su sueño de relegar al kirchnerismo, pero le hubiera servido la victoria al rejunte libertario. Como la luz no se puede cortar cada vez que hay un cierre de listas, y el futurismo sólo admitía una candidatura propia, Kirchner siguió el ejemplo de su madre en 2019 y se inclinó por unificar la conducción política con la administrativa. Una vez repuesto de la sorpresa y a pesar de su desconfianza el futurismo se inclinó por aceptarlo. Negarse hubiera sido una manifestación de gataflorismo, a la que no hay patria que le venga bien. El argumento que reitera Kirchner es elemental: pensar en la gente y no en los dirigentes, algo similar al planteo de Cristina ante la multitud la medianoche del 9 de diciembre de 2015. "No vienen por mi, vienen por ustedes". Nueve meses antes, en marzo de 2015, Kicillof se negó a responder una pregunta sobre cuándos pobres había en ese momento, porque dijo que esas mediciones son estigmatizantes.
Recién hoy a la medianoche se conocerá a los cuatro candidatos a Consejeros titulares y los dos a suplentes por cada una de las ocho secciones electorales y a los cinco titulares y tres suplentes que representen a la Juventud, al género fuerte y al sindicalismo. Uno de ellos será el presidente del Partido.
Además ya habían comenzado los resquebrajamientos internos. El gobernador aceptaba si su vice era Verónica Magario. Si durante su interregno entre los 14 años de Fernando Espinoza como intendente, Magario no ocupó el despacho correspondiente, porque allí siguió despachando el presidente de la Federación de Municipios, ¿qué podría temer de ella quien se considera la figura de mayor capacidad e inteligencia, que identifica con liderazgo, al estilo de Cafiero frente a Menem en 1988?. Cuando sse discutía si Kicillof probaría el bocado que le envió Kirchner, el intendente de La Plata, Ricardo Alak, reclamó la presidencia del partido para si. Alak tiene más experiencia y formación,que Magario, es doce años mayor y fue Ministro de Justicia de la Nación. Pero el gobernador se salió con la suya: él preside, Magario es la vice 1a, Otermín, quien sucedió a Insaurralde en Lomas de Zamora, el vice 3°, Mariano Cascallares, de Almirante Brown, el secretario general, y al frente de la Junta Provincial quedará el intendente de Malvinas, Leonardo Nardini. Kirchner dejó la presidencia del partido pero asumió la del Congreso, que es el órgano que maneja los fondos y consagra las candidaturas. Claro que tiene casi mil integrantes, que no responden al toque de un silbato. El texto difundido ayer se deshace en encomios a Cristina, que no es lo que necesita.
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