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Sabado 07 de febrero 2026

El modelo no cierra sin censura

Redacción 07/02/2026 - 00.07.hs

Al inicio de su gestión, el presidente que supuestamente exalta las libertades, cometió uno de los ataques más alevosos contra una de las libertades señeras de todo sistema republicano cual es la libertad de prensa, de imprenta o, como dice nuestra constitución, la de “publicar ideas en la prensa sin censura previa”. El mandatario hizo lo que nadie, ni la peor de las dictaduras, se animó: dejó de publicar sus actos de gobierno en los medios con el único objetivo de ahogarlos económicamente, pues su excusa de que “no hay plata” se vio rápidamente desmentida por el abultado presupuesto que se le adjudicó a sus vocerías, oficiales y extraoficiales, el llamado ejército de troles y periodistas ensobrados cuyo costo para el presupuesto es uno de los secretos mejor guardados del gobierno libertario.

 

Así, cambió el sistema transparente de pautas públicas en los medios, con fondos que estaban auditados y a disposición de todo el que los quisiera ver, por un sistema oscuro de fondos públicos alimentando ejércitos de propagandistas del gobierno en medios y redes.

 

Es que la censura previa de la que previene nuestra constitución no solo se trata de la destrucción material de edificios, imprentas, radios o periodistas, recurso a los que se acudió aquí en La Pampa, aún antes de la siniestra dictadura militar, cuando volaron el edificio de La Arena con una bomba y encarcelaron a sus periodistas, método que asoló el país y costó la vida de cientos de hombres de prensa.

 

La censura libertaria tiene formas más sutiles como la de ahogar económicamente a los medios en contra de la tradición constitucionalista argentina que ya en la Asamblea del Año XIII mandaba que el Estado debía sostener la prensa libre e independiente como forma de asegurar el debate publico y, principalmente, el control de los gobernantes y de sus actos de gobierno.

 

Así, es bueno recordar, aquélla Asamblea mandó a pagar a un editor que se dedicaría justamente a cuestionar a los gobernantes dando dio nacimiento oficialmente a la prensa crítica sostenida económicamente por el propio Estado. El periódico se llamó El Censor y fue el primer diario pagado por el Estado para controlar a los ocupantes transitorios del Estado, actividad que, en el lenguaje de la época era “censurar” a los funcionarios.

 

La iniciativa tenía el sello inconfundible de las ideas republicanas de control mutuo de los poderes y anticipaba la figura del cuarto poder, la prensa, controlando al conjunto en nombre de la ciudadanía.

 

La reciente revelación de los contratos secretos firmados por el presidente con el que aparece detrás de la llamada estafa de $Libra, y la renuncia del titular del Indec porque quería comenzar a blanquear la inflación real luego de años de mentiras para favorecer al gobierno y su relato de baja de la inflación, han motivado que el gobierno avance un paso más hacia la censura de los medios.

 

No otra cosa es la pretendida oficina de desmentidas que es, en realidad, la cristalización del “Ministerio de la Verdad” de la novela 1984 de Orwell, de neta inspiración fascista.

 

La idea es señalar periodistas y amedrentarlos usando recursos del Estado que se sustrajeron a la prensa independiente.

 

A la censura económica iniciada hace mas de dos años, se suma ahora un intento de autocensura porque, está cada vez más claro, el modelo económico de destrucción del sistema productivo argentino, de sumersión de los trabajadores y jubilados y entrega de los recursos naturales, no cierra sin censura.

 

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