Martes 09 de agosto 2022

“El que toca muere”

Redacción 05/12/2021 - 01.49.hs
Raúl D’Atri impulsó la Cooperativa a través de sus editoriales en La Arena. Archivo La Arena.

HISTORIA – LA COOPERATIVA DE ELECTRICIDAD (PARTE 2)

 

En esta segunda entrega de la entrevista realizada a Raúl D’Atri en el marco del 100º aniversario de Santa Rosa, el periodista y militante social rememora hechos históricos de las primeras décadas de trabajo de la CPE.

 

 

Ernesto del Viso *

 

 

Uno pasa por la vereda oeste en la calle Pellegrini, en Santa Rosa y una placa recuerda el lugar, el sitio donde comenzó la “epopeya”, la gran aventura cooperativa que nuestro pueblo hoy contempla con naturalidad.

 

 

– Ernesto del Viso: ¿Dónde estaba ubicada la Usina, don Raúl?

 

 

– Raúl D’Atri: A la usina la ubicaron en el taller que tenía Juan Savioli en la calle Pellegrini. Se instaló en ese gran galpón, era una cosa ¡impresionante!... Claro, la aptitud de los diarios, exceptuando dos, apoyaban al movimiento cooperativo, una de las cosas por lo que La Arena vino a ocupar un lugar preponderante, porque lamentablemente dejó de aparecer La Autonomía de Molas. Yo diría, sin jactancia, que nosotros vinimos a llenar ese vacío que dejaba La Autonomía, de manera que levantamos las banderas de la usina cooperativa. La situación era tremendamente comprometida. La gente ya era escéptica, al punto que la Cooperativa no informaba nada. Temía, de alguna manera, enfrentar al vecindario, por lo que desde nuestro diario exigimos la reunión de una Asamblea, para de una vez por todas se le informara al vecino, de frente, en un informe franco y real, lo que acontecía y apelar a que ese mismo vecindario apoyara cualquier cosa que tuviera un viso de seriedad.

 

 

Acá el recuerdo de don Raúl emociona, engrandece la situación de aquel año 1935 y lo pone a nuestro interlocutor en un espíritu tal que lo eleva y nos eleva en la importancia y significación de aquella Asamblea.

 

RD: Esa asamblea fue uno de los actos memorables que se hicieron en Santa Rosa. El salón municipal estaba atiborrado de público (acá las erres se pronuncian con una profundidad y sonoridad tal, que nos deja entrevér con claridad aquella asamblea de hace 85 años), a tal punto que la gente llenó la vereda hasta la mitad de la calle que daba a la plaza. Ahora bien, por qué el interés del público… porque ya estaba circulando la versión de la que la Municipalidad no iba a ratificar la concesión que le había dado a la Cooperativa. Digamos que se había producido un cambio en la administración del municipio, es decir el partido político que había otorgado la concesión, había sido reemplazado por otro grupo político que además se encuentra con una concesión otorgada a una Cooperativa que no tiene usina, y la Municipalidad era la responsable de ese servicio. De ahí la presión que ejercían muchos factores sobre la actual conducción municipal. Tal vez ese rumor sirvió de acicate porque primeramente el vecindario entendía que la no renovación de la concesión significaría una derrota de ellos mismos. En segundo lugar sería un triunfo de los enemigos de esa iniciativa representados por el gobierno, cierta prensa adepta y cierto sector de Santa Rosa.

 

 

“El que toca muere”.

 

La Asamblea del año 35 tenía como objetivo informar al vecindario de lo hecho –menos hecho que hecho– y entonces la primera palabra estuvo cargo de Domingo Gentile con un informe franco, honesto, según las propias palabras de don Raúl D´Atri.

 

RD: Fue conmovedor ver a ese grupo de vecinos, tan metidos en el corazón de Santa Rosa, confesándose frente al vecindario, como responsabilizándose de esta especie de contraste, de esta hermosa iniciativa. Estaba previsto que tras las palabras de Gentile, hablaría el Dr. Corona Martínez que no pertenecía al grupo de la cooperativa, pero gozaba de un gran prestigio personal y político. Un hombre severo e inclaudicable, buen orador. Corona Martínez habló como una hora. Empezó por glosar las expresiones del orador Gentile, donde dice: “los vecinos han sido informados con toda valentía, de cual es la realidad, de cual es la real situación”. En fin, Corona Martínez no ahorró críticas al comportamiento de Gentile y de los demás integrantes de la comisión pero también dijo: “Pero yo aquí les pregunto a los presentes, alguien puede dudar de la honestidad del Sr. Domingo Gentile?... claro la gente presente y muy pendiente a la oratoria del Doctor, se les escapa un NO grandote. Sobre sus pasos, Corona no duda en preguntar al auditorio si también se podía poner en tela de juicio la honestidad de Marcos Molas o de Juan B. Palasciano o de José  Fiscella… en fin, lo fue llevando al público hacia donde él los quería llevar, es decir a que por sentimiento, el vecindario, empezara a rodear a los dirigentes que venían a confesar sus errores. Y recuerda Corona Martínez una anécdota de un viaje que él había hecho a Italia, cuando observa una línea de alta tensión, que atravesaba la parte más atrasada de Italia, es la Baja Italia. La empresa que llevó ese cable de alta tensión, para advertir a los campesinos de que era muy peligroso, ideó una forma de lo más elocuente, dibujaron en cada torre, una calavera donde decía “quien toca muere”. Trasladando el sentido de esa expresión a esta Asamblea, Corona Martínez, desafiante dijo: “el que toque la concesión que se le dio a la cooperativa MUERE”.

 

 

Esa afirmación de “El que toca muere”, explicitada por Corona Martínez, promovió a que la gente saltara como un resorte, lo que transformaba a esa concesión en INTOCABLE, así lo aclamaba la Asamblea en pleno. A partir de esa Asamblea siguió caminando, pero eran tales las dificultades que se debían enfrentar, que el camino no iba a resultar uno “de rosas”.

 

RD: La gente de la comisión en algún momento había prometido que como la corriente ya estaba apalabrada con una empresa financiera, que luego se haría cargo de la instalación de la usina nueva. Entonces la Cooperativa resuelve que se va hacer cargo del cambio de los motores, pero la cooperativa no tenía plata, y había firmado un convenio con la SINCOMACO, que ya había comenzado con la instalación de dos motorcitos con corriente alterna. Ese convenio luego fue calificado como una puñalada por la espalda al vecindario de Santa Rosa. Claro, no se cobraba la cuota, entonces llegó un momento en que esta gente se desalentó de tal manera, lo que provocó el no avance de ese Directorio. Al realizarse la Asamblea ordinaria de la cooperativa, se le invita al Dr. Corona Martínez con la promesa de ungirlo presidente del Directorio. Corona acepta con la condición de que la renovación del Directorio no fuera parcial sino total, porque se daba cuenta que es lo que encontraría allí, entonces dijo Corona: “A los colaboradores los quiero elegir yo”.

 

 

– ¿Quiénes son los que quedan?

 

 

– RD: Corona nombra a Martín Martínez y a Alejandro Colombato. Ratifica a Fiscella y a Juan Palasciano, a los que no quiere no por deshonestos sino por escépticos, por que no creen en el futuro de la Cooperativa de Luz. Este nuevo Directorio hereda una situación caótica, un servicio público suministrado por una “usina de trilladoras”, que daba una luz mala, deficiente, que el vecindario la toleraba porque ese Directorio estaba enfrentando las maniobras de una clase de dirigentes resistida, y en frente tenía una empresa extranjera, que tan insolente era, que nunca creyó en esta Cooperativa, al punto que dicha empresa, instaló una super Usina desde Luján hasta Santa Rosa.

 

 

– ¿Dónde instaló esa empresa extranjera dicha usina?

 

 

– RD: La instaló donde luego iba a estar el Cine Gran Norte, es decir bien enfrente a donde actualmente está nuestra Cooperativa de Luz. Debo decir que no alcanzó a inaugurarla, pero estaba instalada. Entonces ahí estuvo el otro problema, el directorio se enfrenta con una empresa SINCOMACO insolvente que había hecho firmar un convenio, que la Cooperativa no podía cumplir. Dicho esto, debo decir que allí se inicia un pleito: la cooperativa no podía cumplir. Nosotros, y digo nosotros porque yo también ingresé en esa fecha, resolvimos recibir esos dos motores que había instalado la SINCOMACO, pero previo informe de técnicos. Conseguimos el concurso del Ing. Bianchi de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de La Plata. Que pasó, que la SINCOMACO le negó la entrada a la usina, lo que nos hizo sospechar, realmente, que no había cumplido muchas cosas. De todas maneras la Cooperativa no podía pagar, no tenía con qué, por lo que ese convenio no se podía cumplir. De muchas idas y venidas y muchas conversaciones, la SINCOMACO, al final, que era bastante insolvente, ya no tenía nada que hacer. A su vez a esa empresa, le venía reclamando los proveedores de esos motores, una fábrica de origen holandés, la WESTHPOOR, los pagos correspondientes. Con motivo de la visita que la WESTHPOOR realiza a la Argentina, esos dirigentes se llegan a Santa Rosa. Ellos sabían que la cooperativa tenía sus motores, y ellos no los habían cobrado y les preocupaba mucho. Al llegar a Santa Rosa, se encontraron con esta sorpresa, esos dos motores habían estado trabajando un año y pico y sin parar. Eran motores de alta revolución que habitualmente no se los usaba para usinas térmicas. Esas usinas eran fabricadas para los grandes buques, por eso a ellos les interesó saber nuestra opinión sobre esas usinas que teníamos. Con el tiempo, nosotros trabamos relación con esta gente, los que a su momento nos explicaron el motivo por el que habían decidido cooperar con nuestra cooperativa, porque a ellos se les abrió un horizonte extraordinario, porque una cosa es hacer 3000 motores para buques y otra es hacer miles y centenares de miles de usinas térmicas, que en ese momento se sembraban por todo el mundo. Así que en la última reunión que hacemos con ellos, se les dijo con toda franqueza que no les podíamos pagar y que nos dieran mejores condiciones para pagar esos dos motores… queríamos cumplir pero no podíamos. Fue entonces que esta gente del Directorio de la WESTHPOOR, nos dijo: son ustedes los que propondrán las condiciones, así es que nosotros redactamos las condiciones y a los dos motorcitos que teníamos de 150 y 300 CV, le incorporamos otro de 600 CV y de ahí ya la cosa no paró más. Años después nuestra cooperativa tendría la mayor capacidad de generación de energía que la hacía líder en toda la línea del oeste incluido el oeste bonaerense.

 

 

Crecimiento de la Cooperativa.

 

La Cooperativa, a partir del nuevo Directorio y la reunión con los gerentes de la firma holandesa, empezó a crecer con un ímpetu desconocido hasta el momento, desde aquel día fundacional de julio de 1930. Y para don Raúl D’Atri ese progreso desmesurado y sostenido, tenía nombre y apellido: el Dr. Corona Martínez.

 

RD: Si Corona Martínez no hubiera tropezado en su camino con un Santiago Marzo, ni diez Coronas Martínez hubieran podido hacer lo que con este encuentro se va hacer en la Cooperativa. El Ing. Marzo no había terminado su carrera, era estudiante.  Providencialmente Santiago viene a ver a su familia, muy amiga de Corona. Y en esos encuentros con el estudiante Santiago, se le contrató, por la Cooperativa, pero con la condición de que finalizara su carrera universitaria. A partir de allí, esto no tuvo pausas. Nunca dejó de descansar la cooperativa en su camino al crecimiento.

 

 

En nuestro país, en los años 30, la electrificación rural era muy incipiente. Ninguna empresa capitalista, ningún gobierno nacional ni provincial, había resuelto ese tema; simplemente porque costaba mucho llevar la energía. No es lo mismo en una ciudad donde los medidores están uno detrás del otro. En el campo, distan muchos kilómetros uno de otro. A pesar de todos estos obstáculos, nuestra cooperativa encaró la electrificación rural. Por todo esto en esos tiempos nuestra provincia, que aún no lo era como tal, llegó a ser la más desarrollada en materia de electrificación.

 

RD: Nosotros llevamos la energía a varios pueblos: Santa Rosa, Catriló, Toay, Villa Mirasol, Colonia San José, a La Gloria, que tenía dos casitas, una escuela y una casa de comercio, pero igual hasta esos pueblitos nosotros llegábamos y ellos llegaron a tener luz las 24 horas del día. Todo aquello era increíble. Era raro el día que no nos reuniéramos para resolver estos problemas.

 

 

Ahorro popular.

 

En este tramo de la charla se reflejará cómo una Cooperativa, con el concurso probo y talentoso de sus dirigentes, puede hacer una serie de realizaciones y hasta con el ahorro popular, algo que nos llamará hermosamente la atención.

 

RD: El desarrollo de la electrificación rural favoreció a humildísimos pueblos como Toay, a quien no le costó un centavo, pues se habían inaugurado los cuarteles y no habían previsto la usina eléctrica, por eso vinieron para ver si nuestra cooperativa se podía hacer cargo. Nosotros no teníamos problema, pero en esos tiempos no se conseguía cobre, la pos-guerra en ese tiempo fue tremenda, pero interviniendo las Fuerzas Armadas, no hubo ningún problema: sobró cobre y en menos de tres meses estuvo instalada la línea de alta tensión para los cuarteles y la extensión hasta Toay.

 

 

– El tema de la leche y la cuenca lechera, ¿también estuvo en la carpeta de nuestra Cooperativa, no?

 

 

– RD: Sí, la cooperativa se encontró con que los tamberos habían instalado una planta láctea, de leche y fábrica de queso. Hicieron una sociedad los tamberos, pero aquello no caminó nunca. Habían gastado muchos pesos, pero no anduvo. Entonces esta gente hace una propuesta a la cooperativa, nosotros la estudiamos, no desde el punto de vista del negocio, sino desde el punto de vista social, porque en Santa Rosa la fiebre estival, la diarrea infantil era endémica. Entonces la cooperativa compró esas instalaciones y se propuso organizarla como debía organizarse, lógicamente la maquinaria era obsoleta; llenaban botellas y cada tres botellas que llenaba, rompían diez. Finalmente en un viaje que hice a Necochea y con mis nietos, tenía que comprar la leche y descubrí que venía embasada en “sachet”, entonces visité la planta pasteurizadora que allí había y vi la máquina llenando sachet que era extraordinaria. Ahí mismo le llamé a Marzo que la vino a ver a Necochea, y en vez de regresar a Santa Rosa, se fue directamente a Buenos Aires y al poco tiempo estaba instalada en Santa Rosa, la “ensachetadora”.

 

 

De esta manera la Cuenca Lechera se extendió más allá de los límites de nuestra Santa Rosa, y así hubo tambos en Acha, Macachín, Cané, Castex, Winifreda… y resultó toda una sorpresa para aquellos entendidos que decían que la Cuenca Lechera, acá, no andaría.

 

Se pone de manifiesto otra condición del pampeano, la cuenca lechera estaba en su inmensa mayoría compuesta por tambos mecánicos, mientras que en las viejas provincias argentinas se seguía ordeñando a mano.

 

RD: La cooperativa hizo una asociación ideal con el ahorro popular y con la Municipalidad, era Molteni el comisionado municipal: muy progresista, tenía como secretario a un muchacho extraordinario, Santiago Alvarez. Entonces la Cooperativa, para desprenderse del crédito bancario para comprar motores, intentó ver como canalizaba el ahorro popular y abrió una caja de ahorro que daba un punto menos que otras empresas pero llegó un momento que la Cooperativa cubrió todas sus necesidades para comprar al contado sus motores. Empezaba a sobrar dinero en la caja de ahorro y había que pagar interés, entonces había que darle salida a ese dinero; la Municipalidad organizó un equipo y pavimentó Villa del Busto, lo hizo con ahorro popular, a través de la Cooperativa y la Cooperativa financió la extensión de agua corriente y de cloacas en una proporción del doble de la existente cuando empezó a financiar. Es decir con el ahorro popular, financiamos obras públicas.

 

 

Queda demostrada la capacidad realizadora del pueblo de Santa Rosa, no al servicio de ninguna aventura política, sino a exigencia de una vocación de servicio en donde hubo vecinos que le dieron impulso como Corona Martínez, Santiago Marzo, Antonio Armesto, Víctor Arriaga, Enrique Arnozzi, Martín Martínez, Alejandro Colombato, Joaquín Fernández Herrero, Ramón Lema, Rufino Tierno, Domingo Gentile, que dejaron un recuerdo imborrable.

 

 

El canal que no fue.

 

Sobre el final, don Raúl nos habla de un proyecto que por entonces no se pudo concretar y que con el correr de los años, ya siglo XXI, se pudo realizar.

 

RD: La cooperativa siempre tenía reserva de energía y no le convenía tener esa reserva, entonces proyectó y estudió, en tiempos cuando la televisión era el mismo mundo. Entonces la CPE decide instalar un Canal Abierto de Televisión. El estudio se hizo, en aquel tiempo, sobre la base de cinco mil televisores, lo que le permitiría a la CPE utilizar esa reserva de energía de la que le hablé. El Dr. Aragón era el presidente de la CPE, a mí me encargaron buscar títulos de películas, para lo que me fui a Buenos Aires a visitar Embajadas porque nosotros, modestamente, no podíamos cubrir una programación de 5 horas. Con gran sorpresa, me entero que la embajada norteamericana tenía no menos de 400 películas que a instituciones como la Cooperativa se las ofrecía sin cargo. También la de la entonces Unión Soviética y la de Francia. Es decir podíamos programar años con películas de alta calidad y no la basura a lo que nos suele acostumbrar el mercado del cine. En definitiva, se hicieron todos los estudios técnicos, económicos e inclusive de programación. Para todo esto le hicimos una nota al Contralmirante Helvio Nicolás Gouzden, gobernador de la provincia, para que gestionara ante quien correspondiera la licitación de una señal televisiva, en el área de La Pampa y nosotros nos presentaríamos a la misma. Estamos hablando de fines de los 60 aproximadamente, tiempo en que la televisión era un lujo de las grandes ciudades. A la vez, un vecindario de otra localidad, se propuso tener un Canal de TV abierto, lo que no nos preocupaba pues cada pueblo tiene el derecho de poder hacerlo. Nosotros seguimos con lo nuestro, pero cuando vamos a hablar con Guozden en persona por el tema de la TV, el gobernador alega que le acarreábamos un gran problema, a lo que me adelanté en decirle que la CPE pagaría todo de “su propio bolsillo” y no el gobierno. Claro allí salió Guozden con su verdad, que era que él le había prometido a un pueblo de la provincia la instalación de la televisión abierta. Nuestra propuesta no invalidaba la otra, solo que la CPE correría con todos los gastos, al vecindario de Santa Rosa no le costaría un centavo. Nuestra televisión no se sostendría con propaganda alguna. Pero bueno, cuando por fin la dependencia nacional decide licitar el Canal para Santa Rosa, Guozden se olvida del compromiso que había adquirido con la localidad de Eduardo Castex, y se instala el que nosotros conocemos como Canal 3 que inicia sus actividades a fines de 1972 y para toda La Pampa. La pregunta mía, es si había alguna diferencia entre el canal que nosotros nos proponíamos hacer desde la CPE y el que finalmente fue con fondos del gobierno provincial.

 

 

Para los tiempos que vienen, una historia conjunta y de solidaridad. Gracias Don Raúl.

 

 

* Colaborador

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?