Cuando la CPE vio la luz

Redacción 28/11/2021 - 00.32.hs

En 1991 el autor de este artículo realizó una entrevista al fundador del diario La Arena, Raúl Isidoro D'Atri, sobre el nacimiento de la Cooperativa Popular de Electricidad. Con una memoria admirable, don Raúl relatará los comienzos de la CPE en la década de 1930.

 

Ernesto Del Viso *

 

Convocados por la entonces Comisión del Centenario, Cacho Evangelista concretamente, nos encargó a Sandra Enrietti y a mi, hacer unos programas radiales con motivo de cumplirse los 100 años de la Fundación de Santa Rosa, en 1991.

 

La audición de radio se denominó "Que cien años, no es nada". Cuarenta programas que se grabaron en los Estudios de Guillermo Mangano, que se difundieron por varias FM de la ciudad, y es material que se puede consultar en el Archivo Provincial.

 

Entre tantas entrevistas que pudimos realizar, cupo efectuar una sobre los antecedentes e inicios de nuestra Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa. Para ello nos reunimos con don Raúl D´Atri, en su quinta de la Av. Perón, una hermosa tarde del 7 de septiembre de 1991, donde nos relata (me gusta tenerlo siempre en presente), con amplia generosidad y un

 

apasionamiento tal, que rápidamente nos ubica en el contexto histórico, social y cultural de la Santa Rosa de 1930.

 

Nos sentamos junto a don Raúl, y empezamos la charla:

 

- Ernesto del Viso: ¿Cómo se gesta la actual Cooperativa Popular de Santa Rosa?

 

- Raúl D'Atri: Mire Ernesto, evidentemente este movimiento popular, tuvo un gran protagonista: "el diario La Autonomía", del Dr. Marcos Molas; una expresión periodística independiente, sin ataduras de tipo político y en su rol de intérprete de las aspiraciones, de las inquietudes de esta ciudad de Santa Rosa, que a la sazón, años 30, era una ciudad de no más de 15.000 habitantes.

 

Alguna vez escuché aquello de "Pinta tu aldea y pintarás el mundo"; no obstante esa ciudad de apenas 15.000 habitantes era todo un mundo, una sociedad de distintos niveles económicos. De todas maneras, era un conjunto humano para destacar.

 

Yo no estoy hablando como pampeano, porque no lo soy. Yo elegí esta tierra para vivir.

 

El rol principal lo tuvo el diario La Autonomía, que no se propuso hacer una cooperativa, pues como los demás diarios tomaban un tema de interés y lo desarrollaban, en procura de una solución. Es decir, problemas colectivos para soluciones colectivas.

 

Si le vamos a poner un comienzo a este proyecto de la CPE, nos debemos referir a la edición del día 4 de julio de 1930. Allí encontramos una editorial que se titulaba "Clamando Soluciones" donde plantea el problema del alumbrado y de las aguas corrientes.

 

Pero ya dando un poco forma a este concepto, a los pocos días, o sea el 19 de julio de 1930, La Autonomía, titula: "Camino al éxito" y dice textualmente "pocos días, muy pocos en verdad, son los días que van corridos, en que hemos iniciado nuestro estudio, encaminado a lograr un

 

justo abaratamiento del alumbrado público", es decir, lo que se proponía era que la empresa SUDAM, de capitales yanquis, abaratara el precio del KW. Esta vez, como siempre el diario de Molas, expresa: "le decimos al pueblo, que hemos de tratar de responder y hacer el debido honor a la confianza depositada por el vecindario", es decir, se trataba de pedirle a la empresa

 

extranjera y concesionaria, con las mejores palabras del mundo, que baje de inmediato, a términos moderados, las actuales tarifas.

 

- EdV: Y la Sudam ¿qué va a contestar, Raúl?

 

- R.D: Por supuesto, la contestación será negativa, el vecindario estudiará la forma de conseguir una nueva Usina, como ya la tenían infinidad de otros pueblos.

 

Como usted ve, Ernesto, el diario apela al vecindario, para que se dé una suerte de organización, porque a los otros pueblos a los que alude La Autonomía, ya habían organizado usinas populares. El ejemplo más inminente para nosotros, era Trenque Lauquen. Allí había una usina popular, fruto de la iniciativa del Dr. Salinas quien gestionó el aporte del vecindario y logra una suerte de Sociedad Anónima como usina popular.

 

Este será el modelo que nuestros vecinos de Santa Rosa, por su formación política, cultural y social, querrán para nuestra ciudad.

 

Aclaremos que el aspecto cooperativo, como formulación de solucionar el problema, aún no estaba presente en nuestra sociedad. El cooperativismo, para entonces, principios de los años 30 del Siglo XX, era una especie de idealismo, más que una cosa concreta, por lo que lejos estábamos de realizar una cooperativa.

 

- EdV: La Autonomía, insta al vecindario a dar una solución ante la negativa de la SUDAM de rebajar las tarifas, no?, Pues, ¿qué es lo que logra esa editorial, del diario?

 

- RD: El diario siguió estimulando la iniciativa vecinal. Existieron muchos debates hasta arribar a una gran Asamblea General que se concretará el 22 de diciembre de 1930, y ahí sí, por amplia mayoría se decide la solución por vía de una Cooperativa.

 

Los vecinos que sostienen esta idea, ya habían viajado a Trenque Lauquen, muy entusiasmados con la idea del Dr. Salinas, porque realmente esa usina funcionaba bien.

 

Vale la pena acotar, que a mí no me extrañó esa decisión del vecindario santarroseño, a pesar de su condición de Territorio Nacional que éramos en aquellos tiempos. La ciudadanía de entonces, no ejercía solo el derecho de elegir al intendente, sino que además tenía un nivel político envidiable. Lo puedo decir yo porque en esa época venía de la Capital Federal, soy bonaerense, he conocido la política de la provincia de Buenos Aires. Nací en una localidad donde la política era muy agresiva, muy primitiva, donde los comicios se disputaban, poco menos que a punta de pistola.

 

Antes de llegar acá, había estado en Capital Federal, Córdoba, Mendoza. No me pregunte (no me tutea nunca), y teniendo en consideración los tres destinos anteriores, qué me llevó a intentar en Santa Rosa.

 

Lo que me atrajo de Santa Rosa fue su gente. En el tiempo que llegué acá, la comuna santarroseña, estaba en poder del socialismo, un socialismo bastante diferenciado del que existía por entonces, en las grandes ciudades argentinas. Siempre destaqué algunas realizaciones que efectuó esa comuna socialista: la contribución directa a la tierra libre de mejoras, un concepto al que aún se lo tiene por revolucionario y al que habrá que llegar, alguna vez, para resolver la gran problemática nacional: el impuesto a la tierra libre de mejoras.

 

A esta altura de la nota, debo recordarte, lector, que lo que dice don Raúl, está expresado en el año 1991.

 

Don Raúl me sigue contando: "Entonces aquel vecindario que había sido capaz de darse una comuna socialista, que tenía instituciones como la carnicería y panadería municipal, evidentemente, era un vecindario de avanzada en ese aspecto, por eso no me extrañó ese pronunciamiento en la Asamblea, por el cooperativismo.

 

En esa Asamblea del 22 de diciembre de 1930, se eligió a los integrantes de la primera comisión. Los citaré como un homenaje a ellos que ya no están entre nosotros: Antonio Armesto, Domingo Gentile, José Fiscella, Juan H. Palasciano, Justo Tierno, Mariano Fernández, Sadyt Peyregne, entre otros. Claro toda esta gente nunca había participado en una organización de corte cooperativo, y mucho menos se les hubiera ocurrido que tenían que instalar una Usina, por eso me imagino la tremenda problemática que debían enfrentar.

 

De suerte, sobre la marcha, fueron aprendiendo muchas veces y con ello, también se perdió mucho tiempo. De entrada esta gente debía enfrentar a una parte de la sociedad que contaba con sus órganos periodísticos que no acordaban con la idea.

 

A su vez, la poderosa Sudam, con muchas usinas en otras tantas localidades en nuestro país, tuvo una particular forma de promover adhesiones y es que a muchos de los dirigentes del pueblo, la empresa, mucho antes de materializarse la Asamblea, ya les había dejado de cobrar la energía eléctrica.

 

Los gobiernos que no representaban la voluntad popular, pues resultaban de la amistad con el Ministro del Interior, que generalmente o mejor dicho, casi nunca eran pampeanos, eran muy proclives a compartir los intereses de estas empresas, y entonces conseguían un apoyo social con esta clase dirigente que es la que va a enfrentar, el novísimo movimiento cooperativo".

 

- EdV: Llegado 1933, aparece el diario La Arena, incorporándose así, a la actividad periodística en nuestra entonces pequeña aldea, a cinco títulos más. ¿Cuál es la propuesta de esta nueva publicación y en relación al tema del Cooperativismo en Santa Rosa, en los años 30?

 

- RD: Nosotros dimos la razón de nuestra aparición, presentando un pequeño programa, modesto de todas maneras, así que no debe llamar a extraño, que en el primer número de La Arena, fue una exposición de motivos de porqué aparecíamos.

 

La segunda nota editorial, era fijar nuestra posición sobre el tema: la autonomía provincial y ya la tercera nota editorial, incorpora el tema de la Coopertiva, como gran tema. Fíjese Ernesto, que entre la fecha de aparición de nuestro diario y de la fundación de la cooperativa, han transcurrido 3 años y estamos a foja cero.

 

- EdV: En 1933, ¿no estaba resuelto que la CPE funcionara dando luz al vecindario?

 

- RD: No, todo estaba en tinieblas. Se manejaban en medio de una gran confusión, impresionados por la lucha que le hacían los que estaban en contra. Entonces, nosotros en el número 3 de La Arena, publicamos una editorial, con fecha 23 de agosto de 1933. Allí, planteamos como tema prioritario este título: "El problema del servicio de corriente eléctrica". En síntesis decía: "El pueblo aguarda, justificadamente, las informaciones relacionadas con sus actividades, para llevar a término feliz, el loable propósito de dotarlos de usina propia y de un servicio de energía eléctrica, que satisfaga la vieja aspiración de Santa Rosas". Más adelante, esa editorial, expresaba: "esperamos que el impasse, que actualmente se observa sobre la CPE, llegue a su fin y que el Directorio de referencia, dé a publicidad los informes relacionados con el estado de las gestiones y actividad para la realización en definitiva de sus plausibles propósitos".

 

Evidentemente La Arena puso el acento en una situación que conducía directamente al fracaso: no se había hecho absolutamente nada.

 

En buen romance, aquella comisión designada en asamblea de diciembre del 30, había puesto el carro delante de los caballos. Solo había logrado obtener la Concesión municipal, en vez de crear la cooperativa, acercar socios y capitalizarse. Pero entre 1928 y 1932, la comuna está intervenida, como comúnmente sucedía cuando algún interés era afectado, el Ministerio del Interior intervenía y a otra cosa mariposa.

 

- RD: No bien realizadas las elecciones de 1932, la comuna se normaliza. Va el directorio y le pide al Intendente Dr. Corona Martínez, la bendita concesión. Corona les expresa que no hay inconvenientes en darla; pero a 3 años la CPE no tiene gestionada su personería jurídica. Lo sé porque estuve colaborando con el Dr. Corona Martínez, por espacio de 6 meses, como Secretario de la Municipalidad. Un dato relevante: esta gente que tanto había trabajado, prefería la concesión y creían que lograda ésta, podían ir tranquilos al mercado de Capital Federal y le iban a ofrecer, poco menos que en bandeja: una usina. Es cierto, la concesión era un factor determinante, para las empresas proveedoras de motores. De manera, que esta buena gente, se avoca a hacer lo que dos años y medio antes, deberían haber realizado, que era la Personería Jurídica. En pocos meses logran dicha personería e inmediatamente el municipio les hace lugar a la concesión, en un acto muy arriesgado pues está dando concesión a una entidad jurídica carente de usina. Estoy hablando del año 1933, es decir a dos años del vencimiento para la Sudam. De ahí la impaciencia y los comentarios que generaba "La Arena".

 

Con la concesión en la mano, avanzaron sobre Capital Federal a conectarse con gente que los orientara en el logro de la usina. A propósito don Raúl nos cuenta:

 

- RD: Fíjese Ernesto, hasta hubo especie de aventureros que le ofrecían la rápida solución y les soplaban en la oreja diciéndoles que con la Concesión en la mano todo sería muy fácil.

 

Con estos cantos de sirenas, nuestra gente pierde de 5 a 6 meses, sin lograr nada. No hablo de la ineptitud de nuestros vecinos delegados, más bien de sus buenas intenciones desprovistas de todo doblez y engaño, que los trasformaba en blanco fácil de algunos malechores.

 

La responsabilidad.

 

Corre el año 1933, segunda mitad del año y el diario "La Arena" con don Raúl a la cabeza, sigue frecuentando la problemática de la energía en Santa Rosa. Lo trata con mucha frecuencia, estimulando la acción de estos consagrados vecinos a resolver el tema, pero que no halla la forma cierta de hacerlo, pareciera.

 

Del año 1933, don Raúl nos propone saltar al año de 1935, a una editorial del diario que data del 5 de febrero, es decir a 6 meses de que venza el contrato con la SUDAM.

 

RD: El artículo se llama "La responsabilidad del momento" y dice: "Tiene sobre si, nuestro vecindario y en especial el Directorio de la Cooperativa Popular de Luz, una grave responsabilidad que es preciso pesarla con calma, sin ofuscamiento, sin más pasión que la del bien público y sobre todo sin porfías inútiles". La realidad es que hablamos así, sin ambages, conscientes de saber que no faltaría quien nos califique de opositores a la Cooperativa "por el simple hecho de no conformarnos con declaraciones muy bien intencionadas, pero que hasta la fecha no se han convertido en nada concreto". Nosotros con este artículo, terminamos de alguna manera con esa actitud expectante y adoptamos una actitud crítica, de acicate para que el Directorio, hiciera cosas positivas. Más adelante, en la misma editorial, cuál tábano incesante, decíamos: "hasta la fecha (febrero de 1935), ni siquiera la comisión de propaganda, ha agotado los recursos escritos, para mover la indiferencia actual del vecindario". Por ejemplo, Ernesto, no se cobraban las cuotas de socios, solamente se iba detrás del parloteo. Terminábamos esa editorial de febrero de 1935, de los centenares que escribimos sobre el tema: "Hacemos un llamado sincero, para que de una vez por todas, se imponga a la usina cooperativa, el ritmo que debe llevar, con el concurso de todos, para definir situaciones dubitativas, que luego puedan traducirse en fallas fundamentales que entreguen al vecindario a manos extrañas; que por así serlo, no tendrán inconveniente en imponer condiciones absurdas en este negocio de la luz".

 

Don Raúl acelera el camino y nos deposita, en su relato, cerca del 30 de septiembre de 1935.

 

- RD: De todas maneras, llega un momento, que no se avizoraba ninguna solución. Se aproximaba el 1 de octubre de 1935 y no teníamos ninguna solución. Más se conocía la amenaza de la Sudam, que el 30 de septiembre de 1935, cortaba la luz.

 

Es ahí, donde se empiezan a mover y naturalmente esos cinco años, que fueron tirados por la borda, fueron pagados con la instalación de una Usina improvisada, con motores de trilladoras que salieron de las chacras donde estaban arrumbados; se consiguieron dínamos en Buenos Aires, en lugares de venta de cosas viejas y se instaló, finalmente una usina de trilladoras.

 

(continuará)

 

* Colaborador

 

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