Miércoles 29 de mayo 2024

La cultura de Quemú Quemú

Redaccion Avances 30/07/2023 - 06.00.hs

Entre la gente de Quemú Quemú se observa un especial interés en mantener la memoria histórica, al mismo tiempo que valoran la creatividad y diversidad de experiencias, lo que posibilita una rica interacción social.

 

 

Susana Llahí *

 

 

Quemú Quemú, ubicada al noreste de La Pampa, cumplió 115 años el 26 de julio. Según acusa el censo de 2010 tiene 3714 habitantes. A medida que recorría la historia de mi provincia fui sintiendo curiosidad y admiración por la riqueza cultural de esta pequeña ciudad. Pujante en el plano económico, a poco de andar parecería haber desarrollado una política cultural con acciones que facilitaban el acceso igualitario a los bienes simbólicos de los que disponía. La educación pública gratuita, con docentes de excelencia, sumado a la idiosincrasia de sus primeros habitantes, sin lugar a dudas, facilitaron este proceso.

 

Con acciones profundamente democráticas Quemú Quemú toma en cuenta los hábitos, disposición y modo de pensar de su comunidad. Todos estos factores determinan su marca identitaria: una sociedad permeable que no teme al afuera sino que lo absorbe y “recicla” para que enriquezca la calidad de vida, porque bien sabemos, que si a lo económico amalgamamos la cultura habremos logrado la construcción perfecta.

 

En este trabajo citaré algunas facetas de la cultura quemuense que llamaron poderosamente mi atención. Finalmente comentaré sobre su actividad teatral que tuvo momentos sumamente relevantes.

 

Dignos de mencionar son Fernando de María (nieto del fundador del pueblo) filósofo, escritor de prestigio nacional e internacional y su esposa Ursula Von Der Lipper (Uschi), actualmente residiendo en Uruguay, quienes antes de marcharse donaron una colección de famosos pintores, esculturas y antigüedades que quedaron en resguardo en el “Colegio Amadeo Jacques”, con la colaboración de la curadora Alicia Ramos, profesora de historia y escritora. Alicia Ramos también recibió del matrimonio de María la colección de las cartas fundacionales lo que le posibilitó ser la autora del libro Quemú Quemú: Fuentes para el Estudio de un Desafío en La Pampa Territoriana, (libro oficial del centenario). Estas cartas fueron entregadas en custodia a Santiago Gette, profesor de historia y gran conocedor del pueblo, rector del Colegio Amadeo Jacques.

 

En la música, Cacho Rapretti y su hermana Iris interpretaban varios instrumentos, Iris se destacaba en piano y Cacho era un gran bandoneonista. Chela Garayo escribió un cuento, El maestro y la pianista, dedicado a Iris cuando conoció a su esposo, Eduardo Walter, un maestro que llegó al pueblo. En este espacio se destacó Enrique Chango Andreoli, enseñó música a todos los chicos del pueblo. El escenario de la plaza lleva su nombre. También, Juan Carlos Aguirre, Cachi, cantautor, escritor, guitarrista, conductor de programas de radio. Actualmente Mauricio Pagella y Nicolás Dani, de “Abrime Marga”, integran un conjunto musical de resonancia zonal. Juan Martín Eberhardt, quien hace poco sacó su primer CD. En pintura Rubén Arias, Ana María Valiente y Chela Garayo.

 

En el área de la danza, el ballet “Shasiquén” dirigido por José Luis Margallo. Este ballet representó en Mar del Plata a la provincia, en ocasión de celebrarse la despedida de “Los Chalchaleros”. El hijo de José Luis fue bailarín del Ballet Brandsen.

 

En el plano de la literatura, encontramos al poeta Armando Lagarejo, escritor, principalmente dedicado a la poesía. Rubén Arias, pintor de los paisajes pampeanos, escritor y cantante, ilustraba sus cuadros con su música. José María Calles, escritor, también dedicado a la historia de su pueblo. Roberto Yacomuzzi autor de “La huella de ida y vuelta”, canción emblemática de la provincia que compuso conjuntamente con Lalo Molina. Martín Guarido y Bárbara Rekofsky, esta última ha publicado recientemente. María Inés Pérez y Marta Escobar de Santillán. Quemú Quemú tiene gente muy valiosa en las letras que este resumen no pudo abarcar.

 

La gente de Quemú recuerda muy especialmente a Alicia Ballari, actriz, directora de teatro, profesora de piano, organizadora de coros, actividad que ad honorem realizó en todas las escuelas. Además, primera mujer que se desempeñó como diputada provincial en La Pampa.

 

 

El teatro.

 

En una fría tarde de invierno, té de por medio, la memoria de Pocha Morales viajó, se remontó a 1950 cuando presentaron en el Teatro Español de Santa Rosa la pieza de Francisco Collazo, Un hombre (1940), dirigida por un gerente de banco circunstancialmente radicado en el pueblo. No puedo dejar de comentar que Pocha tiene 92 años y lo que menciona sucedió cuando tenía 20. Luego, con emocionada nostalgia recordó que fueron seleccionados para presentar la obra en el Teatro Cervantes, en la ciudad de Buenos Aires. El elenco era de catorce integrantes, entre ellos mencionó a: Homero Fisela, María Rodríguez, Federico Lagarejo, Vilma Espósito, Juancho Calabrés, Lidia Morales, Alicia Morales, Juan Bautista Crispo y Osvaldo Campañales. También, que fueron recibidos por Evita. En la charla se habló del amor al teatro de los miembros de la familia: Alicia, Lila y José Luis. El mayor deseo de esta entrañable señora: “Que siga el teatro en mi pueblo” (entrevista realizada por Chela Garayo).

 

El 30 de octubre de 1965, en el Cine Teatro Marconi el Conjunto de aficionados de Ex alumnos de la escuela 48 presentaron el sketch de Ricardo Hicken, Las Tres Marías, con el siguiente elenco: María Antonia Rodríguez, Olga Beatriz Vasallo, Mirta Susana de la Mano, Rubén Osvaldo Santos. Y Una cándida paloma (1945) sainete de Insausti y Malfatti. Con la dirección de Asunción Rivadulla.

 

Este grupo también presentó entre el 60’ y el 64’ Las lágrimas también se secan de Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari (1953) y Esposa último modelo de Tito Insaustti y Arnaldo Malfatti (1949) con la dirección de Alicia Morales de Ballari. En 1969, el mismo grupo y con la misma dirección presentó La tercera palabra de Alejandro Casona. En 1972 también con su dirección se presentó nuevamente Un hombre y posteriormente, La zarza ardiendo de José González Castillo y Federico Mertens (1920). En aquel entonces se hacía un sainete corto y luego la obra larga.

 

El matrimonio de Roberto Iglesias y Mariquela Bauzá, hizo teatro entre 1960 y 1965 y recuerda a un sacerdote, el Padre Miranda, que colaboró con el teatro local. El sacerdote tenía conocimientos sobre las técnicas de actuación: señalaba desde el manejo del cuerpo, la gestualidad, la proyección de la voz hasta las formas de desplazarse en el espacio escénico. Fue un importante aporte. Mariquela Bauzá aún tiene presente la hermosa cartelera que hizo para un estreno. También recordó los elencos anteriores, numerosísimos, como de veinte integrantes, que dirigía su tía (de lo que no hay elementos de reconstrucción). Su esposo, Roberto actuaría, si se pusiera en escena la emblemática obra Así es la vida de Arnaldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas (1945).

 

Para los 85 años del pueblo el grupo de actores y actrices aficionados bailaron el pericón y allí se les ocurrió recomenzar con el teatro. Al año siguiente se inició con la dirección de Elsa Migliore de Gallini.

 

En 1982 Elsa (Petisa) Migliore dirigió El conventillo de la Paloma de Alberto Vacarezza (1929), en 1984 Camino a la meca,de Athol Fugard y en la década del 90 La cuna vacía, con guión de Florencio Escardó (1945). En esta puesta participaron Alicia Morales, Eulogio Villar y Ethel Genaro de Morales. Eva Domínguez hacía el maquillaje. En 1991, La mejor del colegio de Tito Insausti y Arnaldo Malfatti (1953), En el piso de soltero siempre hubo entreveros. En 1991 La cigüeña a los 50 y mi mujer contenta. Las minas de Caminiaga de Alberto Vaccarezza (1935) en 1993 Santa Brígida, en 1994 Las alegres comadres del barrio de Germán Ziclis (1964).

 

Pasaron casi veinte años y en marzo del 2013 se inició el grupo “Desde el Alma”, a partir de un taller municipal gestionado desde el área de cultura. La iniciativa surgió de parte de Alfredo Fernández, secretario de Cultura, posteriormente intendente de la localidad, quien realizó una importantísima tarea a fin de lograr talleres y espacios dedicados a lo artístico. Este taller contó con la dirección de Alejandro Arias, profesor que venía de Santa Rosa cuya tarea se prolongó durante cuatro años. El grupo comenzó con obras infantiles: Cenicienta, adaptación de Norberto Tojo y Blancanieves adaptación Chela Garayo, la pieza tuvo 27 representaciones en la provincia. Posteriormente se pusieron en escena Ramón y Julieta, El fantasma de Quemuville, estas dos con adaptación de Chela Garayo. Durante un año se hicieron improvisaciones a beneficio de instituciones: el geriátrico, los bomberos y las escuelas. Luego, para adultos se presentó Perdón por la espera, de Carlos Dittler, que contó con 14 actores en escena; Sueños rotos, también de Dittler y La paralítica, de Alejandro Urdapilleta e interpretada por Carlos García, las tres dirigidas por Alejandro Arias. Arias también dirigió Dinosaurios, de Santiago Serrano (2001) e Hilarión, un radioteatro con doce adolescentes en escena. La mala cura, de Chela Garayo, fue dirigida por Julio Gre.

 

Chela Garayo dirigióen 2021 cinco microficciones de su autoría nucleadas con el nombre de Mujeres en la historia Argentina. Luego, en el mismo año, hizo Y si no quiero, comedia costumbrista, también de su autoría. En 2022 dirigió Una noche con Sandro de Pedro Gundesen, obra ganadora en el “Quinto Festival de la risa, Cigomático Mayor”. La pieza representó a la localidad en el Festival Provincial de Teatro 2023.

 

Chela Garayo dirige El Taller Municipal de Teatro para niños, desde hace seis años, para adultos hace cuatro y para adolescentes tres. Participa anualmente de los “Premios Evita” y este año tuve oportunidad de presenciar los ensayos de las puestas presentadas conmemorando los 40 años de democracia: Eran buenos chicos, El tiempo no espera, Yo lo viví y La abuela de Miguelito, contenidos propuestos por los chicos llevados al texto por Chela Garayo. Las puestas dan cuenta del entusiasmo y compromiso de los jóvenes y del profesionalismo de Chela.

 

 

Mirada final.

 

La provincia de La Pampa tiene una acendrada vocación “teatrera”. Tempranamente, ya en 1894, aficionados salesianos de Toay pusieron en escena La noche de lluvia. Santa Rosa en 1910 presentó Fantasía pampeana de Francisco Ramírez y en el mismo año en General Pico, Tinta de imprenta de Aníbal Cambas, las tres con profundo contenido político social. En General Pico, en 1935, Moreno Adrover, con música de Mayor y Verna puso en escena Cóctel Maracó a lo que podemos agregar Cuando Nerón roncaba en Roma de Armando Forteza, las tres dirigidas por Severino Quintela, es decir, se atrevieron con la comedia musical, un género nada fácil para el territorio que nacía. Era la misma pasión que pude palpitar en el Festival Provincial de 2023, ante los fans que siguieron la presentación de Quemú Quemú, la alegría del Grupo de Teatro Vocacional de Toay o el entusiasmo de la gente que acudía a cada una de las puestas. También, en el testimonio de Lucho Usei al contarme la historia teatral de Rancul para la cronología que necesito. Y en otro ámbito, el excelente trabajo de Mercedes Pérez con “Huellas de la escena” o el entusiasmo de Cristina Villalva de Colonia Barón que actuó hasta último momento, ya muy mayor, en que se marchó hacia otros escenarios. Esa pasión es la que acompaña a Chela Garayo, quien se multiplica como profesora, actriz, dramaturga y hasta tallerista de costura para sus puestas. Esta joven teatrista, con profundo orgullo y contagioso entusiasmo me presentó la historia cultural de su pueblo, con tanta intensidad, que me permitió vivir su esencia.

 

¡Feliz aniversario Quemú Quemú! Y felicitaciones para los que hicieron y hacen a la continuidad de su acervo cultural, que, en definitiva, ayuda a enriquecer la cultura de la provincia.

 

 

* Investigadora y Crítica de Teatro

 

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