"Quiero ser actriz, tengo un problema"

Redacción 14/11/2021 - 00.12.hs

La reconocida artista visitó La Pampa por primera vez en el marco de la Fiesta Nacional del Teatro y mantuvo un encuentro exclusivo con Caldenia. Habló sobre Porno Brujas, el feminismo y su decisión de ser actriz en medio de una crisis personal.

 

Ana D'Atri *

 

La actriz María Onetto dio dos funciones del unipersonal Porno Brujas en el marco de la 35º Fiesta Nacional del Teatro que se llevó a cabo en Santa Rosa hace pocos días atrás.

 

Porno Brujas es un semi-montado que tiene que ver con el espíritu del manifiesto de Teoría King Kong, libro de Virginie Despentes del año 2008. La actriz dialogó con Caldenia y explicó que esta puesta pone al feminismo como el tema central y revolucionario de los últimos tiempos, en un espacio tan importante como el teatro. "Me parece que poner un libro en escena tiene que ver con una frase de Dora Barrancos que a mí me gusta mucho que es 'no se nace feminista'; uno tiene que leerlo al feminismo. El feminismo se ha ocupado de definir sus conceptos, porque todos los otros venían de esta idea más patriarcal en la que vivimos desde hace siglos, naturalizando cosas que no eran así, entonces el feminismo se encargó de deconstruir esto y empezar a nombrar todos estos asuntos", expresó.

 

La actriz aseguró que la emociona mucho que el Teatro Nacional Cervantes haya armado este ciclo con un texto tan potente y provocador. Teoría King Kong es un proyecto que armó el Cervantes y Alejando Maci dividió el texto en cuatro partes para hacer este semi-montado. Cada una de esas partes fue interpretada por una actriz diferente. "Teoría King Kong es un texto iluminador del feminismo y en esa división se tocan los cuatro temas principales del libro, la prostitución, la violación, otro es lo que ella llama ser una chica King Kong, y el último es la pornografía, que es el que a mí me tocó", detalló Onetto. "Me movilizó mucho tener que pensar en la pornografía a partir del texto que me tocaba, algo con lo que casi no había estado en contacto. Y a partir de ahí, como bien hace el feminismo, quedé desestabilizada con esta idea de cuestionarme mis certezas, aún sin ser ahora alguien que se va a lanzar a ver películas pornográficas, porque una película pornográfica está destinada a provocar un deseo, que a mí no me sucede, pero empecé a entender por qué no me sucede. No me sucede porque estas películas están pensadas desde el patriarcado, subordinando siempre el deseo femenino para los hombres", sostuvo.

 

La obra está dirigida por Leticia Mazur, y todo el equipo está conformado por mujeres, algo pensado y llevado a cabo de esa manera. "Todas las funciones del ciclo estuvieron agotadas y eso es lindo de ver, saber el interés que provoca ver este tipo de materiales, con un texto donde yo soy la primera movilizada, que al escucharme decirlo y leerlo soy alguien que también vibra con la gente".

 

- ¿Es la primera vez que trabajás con textos feministas?

 

- En términos teatrales no me había tocado trabajar con el feminismo, pero sí había entendido que no era algo para sentarse a opinar sin antes leer sobre su desarrollo. El feminismo es un movimiento que no tiene líderes, tiene referentes, que son personas que han escrito libros, materiales para de alguna manera desarrollar conceptos que para deconstruirlos había que hacer mucho esfuerzo porque inmediatamente aparecían las resistencias. Eso necesita de una elaboración, de un vocabulario, de un campo de discurso que si uno no lo tiene empieza a chapotear y te empiezan a aplastar los o las patriarcas de turno. En la medida que esos materiales empezaron a circular yo me vi en esa necesidad. Una lee algunas autoras, es inabarcable la cantidad de desarrollos que hay , pero es la primera vez que trabajo con un material concreto. Sí te puedo decir que a partir de lo que el feminismo propone ya toda la actividad está transversalizada por eso, en términos de que ya no podrías ver una obra donde no hay una perspectiva de género, o donde las condiciones de producción no tienen en cuenta el lugar de las mujeres o de las disidencias.

 

- ¿De qué manera te acercaste al feminismo?

 

- Mi situación en relación al feminismo, como creo que nos pasó a todas, empezó a movilizarme mucho a partir de la militancia por la ley del aborto. Creo que las pocas mujeres que no son feministas es porque no vivieron la experiencia en su cuerpo de lo que te puede pasar. En mi caso yo nunca quedé embarazada pero sí tuve un atraso menstrual. Cómo se te viene el mundo abajo a partir de una situación completamente natural, cómo sos tratada institucionalmente, tus propias fantasías, tus terrores. El libro Somos Belén, alguien que estuvo presa por un aborto espontáneo en Tucumán, me pone la piel de gallina. Hombres decidiendo sobre la autonomía del cuerpo de una mujer, eso no tiene un razonamiento, te sacude internamente. Salías a la calle a veces sin tener un pensamiento desarrollado pero diciendo sí, me han oprimido, desde que nací alguien me está diciendo lo que tengo que hacer y me ha costado ganar mi autonomía.

 

También se hizo fuerte por lo que pasó con la colectiva Actrices Argentinas. Yo no milito, no estoy en las asambleas, pero sí estoy presente, estoy informada. Hay un grupo central que no le llego ni a los talones en términos de la cantidad de tiempo que le tenés que poner y de valentía que tenés que tener. Estoy muy orgullosa con lo que pasó con las Actrices Argentinas, que desde un lugar de privilegio hayamos informado a la sociedad de que estamos despiertas.

 

Hacia la libertad.

 

María ya no tiene funciones programadas de Porno Brujas, pero sí actúa en Potestad, de Eduardo "Tato" Pavlovsky en una nueva versión de Norman Briski, y en La persona deprimida, de David Foster Wallace dirigida por Veronese. "Todos materiales muy interpeladores, más allá de que sean escritos por hombres hay un espíritu feminista en términos de cuestionar las certezas". Además, la actriz participó en la serie que se estrenará en poco tiempo en la plataforma Star +, sobre la vida de Ringo Bonavena, donde encarna a la madre del boxeador argentino.

 

- ¿Cómo nace tu amor por el teatro?

 

- Yo hice una carrera universitaria, me recibí de psicóloga muy chica, entendía que ese iba a ser mi proyecto, vengo de una familia de clase media donde era lo lógico ir a la universidad. Y cuando me recibí todo me entró en crisis. Estaba de novia y dejé de estar de novia, me di cuenta que era muy joven y que la actividad necesitaba que yo me hiciera cargo de las angustias de las personas y estaba más angustiada yo que las personas, y medio que se cayó un paradigma, entiendo ahora a la distancia. Porque yo quería trabajar y seguramente armar una familia; trabajar en algo más previsible y todo eso cayó en ese momento, era como una hoja en la tormenta, estaba desorientada. Y paralelamente en la facultad hacía otras cosas, yo soy de tomar clases y una de las clases que tomaba era de teatro, que empezó con Hugo Midón, tenía devoluciones buenas y después me pasé a Agustoni, Agustoni dejó de dar clases y entré al Sportivo Teatral en ese estado de hoja en la tormenta. Y ahí Bartís, a quien yo considero mi maestro, tenía una concepción del teatro donde ese estado en el que yo estaba, que era un estado desorientado pero intenso a la vez, era tomado por el teatro. Todo lo que a mí me pasaba lo drenaba ahí y el teatro no me decia "che, quedate tranquila", sino que tomaba esas intensidades mías y me instalé ahí un poco, no pensando en ser actriz sino por una cuestión de sobrevivencia. Era el único lugar donde eso que a mí me pasaba no era rechazado o mirado como algo extraño.

 

A partir de ahí Bartís me propuso dar clases de iniciación entonces el tema del trabajo y de mi ingreso económico empezó a orientarse, me empezó a encantar dar clases de teatro. El tuvo la generosidad de entrenarme para eso, yo miraba sus clases, supervisábamos, pero lo de ser actriz se iba demorando, ni me legitimaba pensarlo, me daba cuenta que no tenía nada que ver con las otras actrices, todo lo de los castings me parecía algo que yo no iba a poder hacer. Luego empezó a suceder que los productores de la tele empezaron a ir al teatro independiente a buscar gente. Ahí yo me fui del Sportivo, hice una obra por las mías y se empezó a armar en el colectivo que es el teatro que te empezaban a llamar tus propios compañeros, con la particularidad de que iban productores, como me pasó con Montecristo, que fue una productora a verme y me llamó para hacer Montecristo sin pasar por un casting ni nada; y cuando estuve en esa novela Alfredo Alcón vio una escena y me llamó. Entonces ahí empecé a sentir que yo podía ser actriz, el tema era esa inestabilidad. Me acuerdo de haber pensado "Dios mío, quiero ser actriz, tengo un problema". Fue también entender que se hace camino al andar, empecé a intuir que no quería lo previsible. Hay gente que hasta que no te ve en televisión, no legitima. Esas también son cosas que están abrochadas o naturalizadas. Yo cuando estuve en la tele y vi que mi familia me empezó a decir "ah, no era tan tarada, no se había equivocado tanto", un poco me dio bronca. Yo creo que el desafío de cualquier actor, de cualquier persona que se dedique a esta actividad, es tener tu propia vara. El campo de lo artístico es un campo muy personal y obviamente hay que tener convicciones, hay que construir esa calidad uno", afirmó.

 

* Periodista

 

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