Sabado 18 de mayo 2024

Repartija

Redaccion Avances 06/08/2023 - 12.00.hs

El dramaturgo, titiritero, actor y escritor pampeano Juan Aldo Umazano comparte con los y las lectoras de Caldenia, una de sus obras de teatro. Una escena común, que podría ser vivida por cualquier pareja que decide separarse.

 

 

Juan Aldo Umazano *

 

 

ENTRAN

 

 

Pedro: A partir de este momento, lo mío será mío, y lo tuyo será tuyo.

 

Carmen: Entonces, tomemos lo que a cada uno le corresponde. ¿De acuerdo?

 

Pedro: De acuerdo. SALE Y REGRESA CON UN CUCHARÓN Y UNA ESPUMADERA. ¡La espumadera para vos y el cucharón para mi!

 

Carmen: No estoy de acuerdo; con el cucharón vos podrás sacar la sopa, yo, con la espumadera, sólo podré espumarla.

 

Pedro: ¡Pensar que cuando nos conocimos frente al mar, era otra la espuma!

 

Carmen: ¿Nostalgias?

 

Pedro: Podés quedarte con el cucharón. Además, no sé hacer puchero.

 

Carmen: ¡Al fin, después de tanto tiempo, reconocés que siempre hice la comida!

 

Pedro: Sigamos con las sillas. Sólo tenemos seis sillas; tres para cada uno.

 

Carmen: Lo correcto es que cada silla sea cortada por la mitad, de manera que cada uno pueda llevarse la mitad de cada silla.

 

Pedro (irónico): Luego cada uno de nosotros, se sentará en el suelo.

 

Carmen: Mejor; le daré trabajo a un carpintero. Con dos mitades armará una. ¡Solidaridad, querido! ¡Solidaridad!

 

Pedro: ¿Pero para qué cortarlas? ¿Por qué no te quedás con el sillón grande y yo con las sillas?

 

Carmen: En el sillón grande sólo se sientan tres personas.

 

Pedro: Te daré también los dos chicos. Así podrán sentarse cinco personas.

 

Carmen: Las sillas son seis. Me falta un lugar para que pueda sentarse otra persona.

 

Pedro: Mis sillas tienen menos valor que tu juego de sillones. Pero no importa, quedate también con la mesita ratona. ¿De acuerdo?

 

Carmen: De acuerdo.

 

Pedro: Y con la mesa de la cocina.

 

Carmen: De acuerdo.

 

Pedro: … con todo su olor a ajo y cebolla. COMPONIÉNDOSE. ¿Qué suerte correrá el ropero de la abuela que nos regaló mi madre?

 

Carmen: La división de bienes tiene que ser equitativa. SALE Y REGRESA CON UN SERRUCHO. Será cortado por la mitad.

 

PEDRO SIN DEJARLA PASAR HACIA LA HABITACIÓN, DONDE SUPUESTAMENTE SE ENCUENTRA EL MUEBLE: ¡Estás loca! ¡Es una antigüedad!

 

Carmen: ¡Antigüedad era tu abuela! FORCEJEAN

 

Pedro: Está bien quedate con el ropero.

 

CARMEN DEJA EL SERRUCHO Y TRAE UNA ESCUPIDERA. Era de tu abuela. ¿También es una antigüedad?

 

PEDRO MIRA LA ESCUPIDERA Y SE CUBRE EL ROSTRO. ¡Me viene el sonoroso gorjeo nocturno del orín de mi abuela!

 

CARMEN COLOCA EL SERRUCHO PARA CORTARLA. ¡Al Diablo con su canto!

 

Pedro: ¡Era su expresión más genuina!

 

Carmen: ¡A cantarle a Gardel!

 

Pedro: ¡No, no lo hagas! Entera podrías usarla.

 

Carmen: ¿Usarla?

 

Pedro: Quise decir guardarla.

 

CARMEN CAMINA. CONTEMPLA LA ESCUPIDERA, SE PASEA, SE SERENA. Puede ser. ¿Si se guarda un fonógrafo como antigüedad, por qué no guardar una escupidera?

 

PEDRO: Lucirá bien debajo tu cama.

 

CARMEN CONVENCIDA: Me quedaré con ella.

 

PEDRO QUERIENDO DAR POR TERMINADA LA DISCUSIÓN: Y además tenés el colchón, las frazadas, las cacerolas y todo lo demás.

 

ACOMODA SU ROPA, SU PRESENCIA. ¿Qué haremos con Fernando?

 

Carmen: Vendrá conmigo.

 

Pedro: Había pensado que...

 

Carmen: Se quedará aquí. No podría vivir sin él.

 

Pedro: Yo tampoco. Alquilaré un lugar con el espacio suficiente.

 

Carmen: ¡Estás loco! ¡Ni pensés eso!

 

Pedro: A mí me quiere más que a vos.

 

Carmen: ¿Quién lo crió? ¿Quién le dio la mamadera cuándo era bebé? ¿Quién está todo el día con él?

 

Pedro: Claro, yo no hice nada. ¿Quién trabaja para que pueda vivir así?

 

Carmen sorprendida: ¡Me estás echando en cara..! ¡No, no podés ser tan cruel!

 

Pedro: Soy real, que es distinto.

 

Carmen: ¿Quién lo lleva todos los días a la calesita? Más de una vez se lo dejo al calesitero mientras hago los mandados.

 

Pedro terminante, casi a los gritos: ¡Digas lo qué digas, vendrá conmigo, y asunto terminado!

 

 

CARMEN CAE DE RODILLAS FRENTE A EL: ¡Te lo pido por favor!

 

Pedro irónico: ¿No querrás cortarlo por la mitad no?

 

Carmen: Podrás verlo todos los días.

 

Pedro: ¡No, quiero tenerlo todos los días!

 

Carmen: ¡Aunque sea unas horas tiene que estar conmigo! ¡Tengo derecho, también!

 

 

PEDRO CAMINA, SE RASCA LA CABEZA. Está bien.

 

CARMEN SECA SUS LÁGRIMAS. ¡Gracias, Pedro! LE BESA LA MANO.

 

Ppedro: Y para que veas que no soy un desalmado, podrás verlo los sábados y domingos.

 

Carmen: Gracias. ¿Dónde dormirá? Está tan acostumbrado a esta casa.

 

Pedro: Estará una semana en cada lugar.

 

CARMEN SECANDO SU ULTIMA LÁGRIMA. De acuerdo.

 

Pedro: Te pasaré lo que te corresponde según la ley. De esa manera tendré la seguridad que comerá todos los días. ¿Algo más?

 

Camen: No.

 

Pedro: ¿Listo, entonces?

 

Carmen: Listo.

 

Pedro: Chau.

 

Carmen: Chau.

 

 

AMBOS SALEN POR LATERALES DISTINTOS.

 

 

DESDE ABAJO DE LA MESA APARECE FERNANDO; UN PERRO TÍTERE. OBSERVA A TODO Y DICE AL PÚBLICO:

 

Fernando: Esto de estar una semana en cada casa, me alterará el afecto. ¡Yo no entiendo! Hay gente que se separa sin pensar en los demás. Tendré que ir buscando un psicólogo para perros. ¿No les parece?

 

 

SE RASCA LA CABEZA, Y SE ESCONDE PREOCUPADO.

 

 

Fin.

 

 

* Dramaturgo, titiritero, actor y escritor

 

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