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Sabado 25 de abril 2026

Hace 50 años Violeta Parra se radicaba en General Pico

Redacción 31/12/2011 - 03.19.hs

La inolvidable poeta vivió cinco meses en General Pico luego de su llegada un caluroso 30 diciembre de 1961. El motivo de su estancia fue asistir a un hermano que estaba atravesando serias dificultades personales.
JUAN JOSE REYES*
Violeta Parra halló cobijo en La Pampa en la casa de un compatriota, Joaquín Blaya. Allí protagonizó veladas folclóricas, dio clases de cerámica y tejido, compuso y cinco años y medio después de su arribo se suicidó en febrero de 1967 en su tierra natal en la carpa "La Cañada". La publicación en Caldenia del diario La Arena a los 44 años de aquella histórica llegada a General Pico, mereció que la hoy nuevamente vicegobernadora Norma Durango entregara en 2006 al consulado argentino en Valparaíso los relatos del paso de la poetisa por estas tierras y que aquéllas tuvieran a su hermano Nicanor como depositario, por parte de las autoridades de su país.
Hay historias de nuestro pago chico que merecen contarse para que las nuevas generaciones de pampeanos, que hoy siguen tarareando la canción "Gracias a la vida", conozcan que hace medio siglo, una de las máximas autoras del folclore latinoamericano y creadora de la "Nueva canción chilena" residió en nuestro suelo. Los cinco meses de su estancia piquense fueron contados con lujo de detalles por su anfitriona a La Arena, Celia Petrelli de Blaya (hoy fallecida) cinco años atrás. Pudimos ver y apreciar fotografías y correspondencia inéditas de la gran poetisa en su departamento de la calle 20.
Violeta Parra fue definida por Celia como la de una mujer con un fuerte carácter, rasgo típico en ella desde pequeña, y su especial sensibilidad hacia los temas populares y los problemas sociales, que fueron una constante en sus canciones. Y aunque su participación política no se materializó en una militancia partidaria destacada, siempre se la consideró "la voz de los marginados". En 1965 levantó una carpa-peña propia con capacidad para mil personas en Santiago de Chile. Allí vivía, cantaba y recibía a sus amigos, hasta que, por causas no esclarecidas hasta hoy, se suicidó el 5 de febrero de 1967.

 

Una visita inesperada
Las crónicas de la época refieren que arribó a la provincia de La Pampa en diciembre de 1961 a la edad de 42 años. El motivo de su visita a Pico fue un problema padecido por uno de sus tantos hermanos, guitarrista de boliches, que desde Chile había viajado a Pico. En verdad, problemas en el círculo íntimo familiar del hermano de Violeta, fueron disparadores de un intento de suicidio de aquél por la separación de su esposa. Aquella separación matrimonial del hermano de Violeta motivó que éste viajara a nuestro país con sus dos hijos. Estando en Pico un hombre se fugó con una de sus hijas adolescente. Ese hecho desgarrador lo indujo a tomar una alta dosis de barbitúricos y obligó a su hijo menor a hacer lo mismo. Por fortuna, fueron hallados a tiempo y salvadas sus vidas. Pero el hermano de Violeta quedó detenido en la comisaría por intento de homicidio. Por ese motivo la cantora partió hacia tierras pampeanas, sin dinero, sólo con su guitarra. La primera persona a quien requirió ayuda fue a don Rafael Eiras, director fundador de la peña "El Alero" quien le aconsejó ver al diputado Joaquín Blaya, de origen chileno, quien la hospedó durante su permanencia en tierras pampeanas.
No sólo le ofrecieron alojamiento en su propio domicilio. Cuando su hermano quedó finalmente en libertad, Violeta regresó a su terruño junto a él y sus sobrinos, con la firme promesa de volver a nuestra provincia con la cual se sentía endeudada por el trato recibido. Poco tiempo después regresó a General Pico durante dos meses y en la Dirección de Cultura de la municipalidad piquense le permitieron dictar clases de cerámica en el comedor escolar y auspiciaron su labor como intérprete y compositora. Por aquellos años la peña "El Alero" acompañó su presentación con recitales en Santa Rosa, Eduardo Castex y otras localidades pampeanas. Gracias a esas actuaciones logró juntar el dinero necesario para viajar a Buenos Aires primero y después a Europa.

 

Su vida en Pico
Mientras residió en General Pico no dejó nunca de expresar su asombro por el trato que le fue brindado por la sociedad lugareña y la pronta integración social que advirtió en los pocos meses que residió en suelo pampeano. Solía reparar bastante en el hecho de residir en la casa de un diputado, para ella era toda una novedad y algo imposible de imaginar en su Chile natal. Varias manifestaciones culturales aceleraron su integración en el medio. Participó en veladas folclóricas organizadas por la Peña "El Alero" que tenía como puntales a Don Rafael Eiras y Juana Daunes de Alvarez (la esposa del recordado periodista Julio Alvarez). La calidad de su canto y de su música y la personalidad que la distinguía, despertaron cálidos sentimientos hacia ella.
Alejada de General Pico, Violeta Parra mantuvo contacto epistolar con Joaquín Blaya. Residió en Buenos Aires en donde la recibió, apoyó y acompañó el gran actor chileno Lautaro Murúa. Después viajó a Europa, consagrada como embajadora del folclore latinoamericano. Cosechó éxitos y reconocimientos en España y Francia.
Tiempo después, y luego de algún intento frustrado de quitarse la vida, terminó suicidándose de un tiro en la sien. Ocurrió en La Carpa "La Cañada" que tenía en Santiago con su hermano Nicanor, enorme poeta galardonado con el premio Cervantes, y otros familiares y amigos. Ese 6 de febrero de 1967, Chile se vistió de luto con la trágica decisión de la autora de "Gracias a la vida".
En mayo del año 1983, LA ARENA se hizo eco de un acto recordatorio a la obra de Violeta Parra efectuado en el Club Universitario Pampeano (CUP) en su sede de la calle Sarmiento que contó con la presencia de Joaquín Blaya y Edgar Morisoli.

 

Vida y obra de Violeta Parra
Violeta Parra nació el 4 de octubre de 1917, en San Carlos, región de Ñuble del país trasandino, en una gran familia campesina. Tuvo ocho hermanos, más otros dos medios hermanos, hijos de su madre. Varios de ellos muy conocidos como poetas y cantores, así como sus hijos y nietos. Su madre fue Clarisa Sandoval Navarrete y de Nicanor Parra. El era docente y conocido folclorista de la región. Emigraron más tarde hacia el sur y se radicaron en Lautaro, en donde transcurrió su niñez. Su infancia y la de sus hermanos fue muy dura y modesta. Debieron enfrentar precarias condiciones de vida, lo cual los obligó a trabajar desde temprana edad. Nicanor Parra enseñó a cantar a todos sus hijos. Con las cantatas nocturnas y matutinas presididas por su padre, Violeta se aferró al canto, haciendo de él la pasión de su vida.
Tras el fallecimiento del padre, en 1929, los problemas aumentaron para la familia Parra. Como solución, los hermanos adolescentes salían a cantar en barrios de ciudades como Chillán, San Carlos, Arauco y sus alrededores. Cuando Violeta tenía 15 años, decidió viajar a Santiago, donde vivió con su hermano Nicanor Parra. Formó con su hermana Hilda el dúo "Las Hermanas Parra", y comenzó a cantar en los boliches populares.
Violeta se enamoró de Luis Cereceda y se casaron en 1938. Con él tuvo dos hijos, Isabel y Angel. Se separaron en 1948. En 1953 Violeta realizó sus primeras presentaciones en Radio Chilena, cantando "a lo humano y lo divino" en programas que dieron gran importancia al folclore nacional. En aquellos años, Violeta volvió a casarse, esta vez con Luis Arce, unión de la cual nacieron Luisa Carmen y Rosita Clara. Pero él tampoco fue su pareja definitiva: la dedicación principal de su vida eran la música y el folclore. En 1954 obtuvo el premio Caupolicán a la mejor intérprete. En los '60 grabó varios discos en Europa.
Por medio de sus incesantes visitas, de casa en casa, Violeta fue recolectando tradiciones orales que enriquecieron notablemente el canto chileno reuniendo unas tres mil canciones, y fue gestando el libro que más tarde se conocería como "Cantos Folklóricos Chilenos". Además, durante sus prolongados períodos de enfermedad se mantuvo activa creando arpilleras, explorando con la greda y pintando. Recorrió Inglaterra, Italia y Francia. Tras enterarse del fallecimiento de su hija Rosita, volvió a Chile y se sumergió en el trabajo. Durante los años 60, tuvo gran actividad musical, artística y cultural. Viajó por Latinoamérica y Europa, fue invitada al Festival de la Juventud en Finlandia. Después de su visita a General Pico se fue a Francia, grabó discos, y expuso sus pinturas en el Museo del Louvre, en 1964. Tras su largo viaje por Europa, Violeta Parra pasó por un buen período de creación y reconocimiento artístico. Luego comenzó a trabajar con sus hijos en una peña folclórica instalada por ellos en Santiago hasta su fallecimiento. (JJR)

 


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