Lunes 24 de junio 2024

La búsqueda de una salida laboral

Redaccion Avances 22/05/2024 - 16.39.hs

El CFP N°3 brinda tres turnos diarios con más de 230 alumnos repartidos entre cursos de los más variados oficios. Cada vez hay más demanda para tener la posibilidad de un trabajo, sobre todo entre los más jóvenes.

 

Es viernes, desde hace rato que la noche domina el cielo y la temperatura de otoño se empecina en mostrarse como de pleno invierno. Es ese preciso momento de las semanas formales en lo laboral y en lo educativo en el que las puertas ya se cerraron y los libros se plegaron, abriendo las puertas a la pausa de sábado y domingo. Pero pegado a una de las avenidas más transitadas de la ciudad un grupo de hombres y mujeres levantan una pared, avanzan con el cemento de un piso y sacan cuentas para los materiales necesarios para un techo. No importa el día, la hora, el cansancio acumulado ni el frío que invade cada poro. Hacen chistes, preguntan, se ayudan, se ríen con el ruido de la mezcladora como música de fondo. Están en ese patio para aprender albañilería y construcción, para adquirir los conocimientos básicos (y más) que les permitan tener un oficio buscando acceder al mercado laboral o para hacer sus propios trabajos hogareños. Son las posibilidades que otorga cada año el Centro de Formación Profesional Número 3 de Santa Rosa.

 

“Tenemos unos 230 alumnos y hoy brindamos 19 ofertas formativas repartidas en los tres turnos diarios de mañana, tarde y noche. Se enseñan oficios muy variados y entre los más demandados están electricidad domiciliaria, automotores, construcción, carpintería, herrería. También hay peluquería, colorimetría, pastelería. Las inscripciones se hacen a mediados de febrero y a fines de ese mes son los sorteos porque los cupos son para 14 o 16 personas como máximo pero se anotan hasta 90”, describe Hernán Buri (52) que durante 28 años dio clases de electricidad del automotor, luego estuvo en la Jefatura de Taller y desde 2021 es el director del CFP N°3 que se ubica en la calle Oliver 751 (casi avenida España) del centro santarroseño.

 

“Me anoté para conocer lo básico de albañilería y construcción porque cuando pueda comprar un terreno quiero saber lo básico para hacer yo las cosas y no depender de otro. Soy maestra mayor de obras porque estudié en la EPET (Escuela Provincial de Educación Técnica) y ahora aprendo cosas como los cimientos, levantar paredes, techos. Todo lo que es ladrillo”, resume Soledad (28), enfundada en un gorro de lana, bufanda, guantes y un mate caliente en un patio donde el clima es como el de una obra en construcción.

 

Marcelo Rambur es el profesor a cargo de los 10 alumnos, entre hombres y mujeres, para uno de los cursos más completos porque “en el segundo semestre del año se enseña cómo hacer una capa aisladora, la elevación, el revoque, el revestimiento, la carpeta, todo lo que es terminación de obra. Esto es albañilería en general, se aprende todo lo básico y hoy ya no existe diferencia entre hombre y mujer. Todos hacen lo mismo, no hay ninguna distinción”.

 

Jóvenes

 

En la provincia funcionan 22 Centros de Formación Profesional y 23 extensiones áulicas. Las ofertas que se desarrollan este año son 555 diferenciadas en 15 sectores. El requisito fundamental para la inscripción es que la persona sea mayor de 18 años, aunque algunos cursos permiten que ingresen con 16 siempre y cuando las y los adolescentes cuenten con certificado de estudiante regular del secundario.

 

Según detallaron desde la Subsecretaría de Educación Técnico Profesional, que depende del Ministerio de Educación de la provincia, este año las propuestas fueron requeridas por una población prioritariamente joven, de entre 18 y 30 años, aunque es abierto a todas las edades.

 

“Mucha gente viene porque no tiene trabajo, necesita de un oficio para poder llevar un plato de comida a la casa y, por otro lado, están quienes tienen su trabajo pero quieren aprender otra cosa para aplicarlo en su vivienda o como hobby o curiosidad. Hay de todo, pero sobre todo mucha gente joven, muchas mujeres también, porque antes algunos oficios eran solo de hombres y ahora está muy claro que todo el mundo puede hacer todo”, señala Buri mientras muestra en su oficina una antigua heladera Siam (“de esas de la bisabuela”) que fue restaurada por uno de los cursos y es una verdadera joya, tanto en lo estético como en su función más importante, el enfriamiento.

 

Motores

 

“Enseñamos desde cero mecánica del automotor. Primero con mucha teoría y después vamos a la práctica con todo lo que sucede en el motor, explicamos todas las etapas. Los alumnos arrancan con un motor de un Ford Falcon, ven todo lo que es la puesta a punto, se desarma por completo y en ese proceso hacen todas las mediciones. Luego lo van a poner en marcha, pero lo van hacer desde haberlo pensado, nada de estudiar de memoria”, remarca Fernando González que está a cargo del curso para Auxiliar de mecánico de motores de combustión interna.

 

“El año pasado vine a un curso referido al sistema de inyección electrónica y ahora quiero aprender todo sobre los motores nafteros. Todo lo que se enseña es muy completo y me sirve porque estoy buscando una oportunidad laboral y cuánto más capacitado esté más chances de tener un trabajo voy a obtener”, reflexiona Leonardo (29) en un curso en donde hay 12 alumnos.

 

“La mayoría son muy jovencitos y con muchas ganas de aprender, con mucha paciencia para ir incorporando cada concepto. La base la tienen a partir de la teoría y luego deben empezar a trabajar con todo lo que se necesita para dejar el motor en marcha. Hoy el avance tecnológico es tanto que hay que tener mucho conocimiento técnico, por eso los preparo para que empiecen a leer, que adopten el hábito de la lectura respecto a todo lo técnico porque la capacitación es permanente”, apunta González.

 

Vínculos

 

El recorrido por cada espacio arroja una misma percepción, el buen ambiente de estudio y de trabajo. Hay risas, bromas y predisposición. Nadie está allí por obligación sino por decisión propia.

 

“Es muy habitual que quede un vínculo entre instructor y alumno, hay contacto permanente y muchos agradecen ‘la paciencia que me tuvieron’. El otro día, un chico que hizo el curso acá, nos mostraba una foto subido a una grúa cambiando una lámpara LED en el Centro Cívico. Hay otros que se conocen en la cursada y se ponen a trabajar juntos. Surgen muchas posibilidades y eso es muy valorado”, subraya Buri.Guada tiene 18 años y observa el motor de un Falcon desarmado. Consulta con un compañero y aunque ya tiene algunos conocimientos no se pierde detalle porque quiere aprender.

 

“Mi papá tiene taller así que me crié en ese ámbito. Mi idea es trabajar con mi viejo o en un equipo de competición como el de Pieraligi. En el taller de mi familia trabajaron con él (se refiere a Dino, piloto en categorías nacionales) mucho tiempo, entonces estaría bueno integrar un equipo de competición por ejemplo. Es la posibilidad de una salida laboral muy importante, por eso es clave poder capacitarme en el Centro de Formación”, valora Guada.

 

Más ofertas

 

Las capacitaciones laborales tienen una duración de hasta 10 horas y las formaciones profesionales pueden durar meses o un año completo. Si bien este semestre ya está en marcha, durante el año se abrirán nuevas ofertas para quienes se interesaron y no obtuvieron las vacantes disponibles.

 

Desde la Subsecretaría de Educación Técnica Profesional señalaron que se trata de priorizar a las personas desocupadas y que tengan entre 18 y 30 años, pero cada Centro regula su funcionamiento. Y en ese sentido hay un dato que refleja la realidad: en los últimos años la tendencia muestra mayores inscripciones en aquellas ofertas que permiten la autogestión y poco equipamiento para empezar a trabajar como soldador, electricista del inmueble, carpintería básica, peluquería, pastelería, colorimetría. Esos cursos permiten una inserción rápida en el mundo laboral.

 

“Esta silla se desarmó íntegra y se restauró todo, se encoló, se hizo el tapizado nuevo. Muchas veces le sacamos la foto para ver cómo llegan, en muchos casos destrozadas, y le sacamos otra foto después para comparar cómo quedó. Es un laburo muy detallado que requiere tiempo y, como podrán ver, acá eso se hace muy bien”, muestra José Haag en el curso de Carpintería donde mujeres y hombres se reparten tareas entre maderas, máquinas, pegamentos y goma espuma que pronto encajará en el lugar justo para un mueble que recobrará vida y utilidad.

 

“Es muy variada la cantidad de gente, en nuestro caso somos ocho y la demanda muchas veces es mayor, pero por una cuestión de espacio y de disponibilidad hay que poner un límite. Por supuesto que la idea es no dejar a nadie afuera, algunos como una posible salida laboral y otros como algo más vinculado a una cuestión personal”, añade el profesor a cargo de uno de los cursos más solicitados.

 

Electricidad

 

A pocos metros de esa aula-taller hay otro espacio que, al traspasar la puerta, se descubre un bullicio particular. Hay varios gabinetes pegados en los que hay apliques, enchufes y conexiones eléctricas. Hay hombres y mujeres haciendo las prácticas y otros observan o escriben en un cuaderno. Al frente de todo está Jorge Santomartino, que desde hace 19 años brinda el curso de Electricidad.

 

“De acá salen preparados para trabajar por cuenta propia, para quienes quieran salir a rebuscárselas solos porque el oficio lo adquieren y están en condiciones de buscar su oportunidad. Pueden hacer electricidad del inmueble, instalaciones en viviendas, en departamentos, en pequeñas pymes. Aprenden desde cero y para mí es muy satisfactorio cuando tiempo después pasan y me cuentan sus historias de que pudieron encontrar una salida laboral, porque en muchos casos de eso se trata”, resume Jorge sobre uno de los objetivos principales del CFP N°3, el de transitar el camino en el oficio de aprender.

 

 

Una inscripción récord

 

En marzo de este año, cuando se cerraron las inscripciones, desde la subsecretaría de Educación Técnico Profesional informaron que la cantidad de anotados “fue récord porque se duplicaron y hasta triplicaron las vacantes con las que cuentan los Centros para las ofertas. En aquellos lugares donde el entorno admite 15 cursantes, al segundo día de inscripciones ya había 60 personas interesadas. Fue muy buena la inscripción”.

 

“En un contexto de recrudecimiento de la situación social y económica, la formación profesional tiene un rol primordial porque permite que las personas se inserten en el mundo del trabajo”, afirmó en ese momento la Subsecretaria de Educación Técnico Profesional de La Pampa, Daiana Schapert Berpof. “Nunca deja de sorprendernos el aumento de interesados en ofertas de formación profesional, pero el contexto hace que las personas busquen salidas laborales concretas y estén preparadas en poco tiempo para tener su trabajo de forma autónoma”, agregó.

 

 

Talleres Móviles

 

Además de los distintos Centros distribuidos en la provincia, este año se destacó la aprobación del Instituto de Educación Profesional (INEP) para la puesta en marcha de los seis talleres móviles del Centro de Formación Profesional Nº 18, que recorren las localidades pampeanas que no cuentan con dichos centros. Se dictan talleres de refrigeración, soldadura, gastronomía, informática, mantenimiento edilicio y reparación automotores, según se informó desde la Subsecretaría.

 

 

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