El papa León XIV pidió perdón por la implicación histórica de la Iglesia en la esclavitud
El papa León XIV pronunció la disculpa más explícita e institucional de la Iglesia católica por su participación histórica en la legitimación y el ejercicio de la esclavitud, reconociendo además la tardanza de la institución para condenar de manera formal dicha práctica.
A través de un pasaje fundamental de su primera encíclica, el pontífice peruano-estadounidense admitió que las autoridades eclesiásticas tardaron siglos en asumir que el flagelo de la esclavitud resultaba incompatible con la dignidad humana, calificando este legado como una herida profunda en la memoria cristiana, publicó Telesur.
Además, asumió que las propias instituciones eclesiales poseían esclavos bajo su dominio durante la Edad Media y que la condena formal, absoluta y universal del catolicismo hacia esta práctica ocurrió recién en el siglo XIX, bajo la gestión del papa León XIII, tras un extenso proceso de contradicciones teológicas y prácticas.
El pronunciamiento del actual vicario de Roma marcó un hito en la diplomacia vaticana al asumir la responsabilidad directa de la institución, superando las declaraciones previas de sus antecesores que solían atribuir las culpas a las acciones individuales de los fieles cristianos y no a la estructura central.
Anteriormente, Juan Pablo II pidió disculpas en África por los padecimientos causados por hombres de naciones cristianas durante la trata trasatlántica, mientras que Francisco repudió los documentos papales del siglo XV que sirvieron de amparo legal y religioso a los imperios coloniales para someter y esclavizar a los pueblos originarios y africanos.
Resolución histórica.
Telesur consignó que en ese sentido, a finales de marzo la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también fijó posición y adoptó una resolución histórica que califica a la trata de esclavos africanos y la esclavitud racializada como los crímenes más graves cometidos contra la humanidad.
La iniciativa, promovida activamente por la Unión Africana y liderada por el presidente de Ghana, John Dramani Mahama, tiene como objetivo central consolidar el camino institucional para la obtención de disculpas públicas oficiales y la implementación de mecanismos de justicia restaurativa a favor de los pueblos que sufrieron este flagelo durante siglos.
El documento oficial, registrado como la resolución A/80/L.48, recibió el respaldo de 123 votos de la comunidad internacional. En contraste, la declaración enfrentó el rechazo abierto de Estados Unidos, Israel y Argentina, naciones que votaron en contra, mientras que se contabilizaron 52 abstenciones, lideradas principalmente por el Reino Unido y los Estados miembros de la Unión Europea.
El texto condena, de manera categórica, la esclavitud al definirla como una injusticia inhumana y persistente cometida contra la dignidad de los pueblos, evidenciando la resistencia de las corporaciones y potencias occidentales para asumir su responsabilidad por los daños provocados por el colonialismo.
Para las organizaciones sociales de África y el Caribe, esta proclamación robustece las demandas legítimas de reparaciones económicas y morales ante las secuelas de la dominación imperial.
Al dirigirse al pleno del organismo multilateral, el mandatario ghanés instó a la comunidad internacional a situarse del lado correcto de la historia, logrando la aprobación del instrumento que da inicio formal a la Década de Acción sobre las Reparaciones, un proceso de exigencia ética destinado a sanar las estructuras de racismo sistémico y exclusión financiera heredadas del comercio transatlántico.
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