Miércoles 08 de febrero 2023

De Ataliva Roca a Netflix

Redaccion Avances 10/12/2022 - 13.30.hs

Un filme que se estrenó esta semana muestra juguetes fabricados en “Manick Patagonia”, la minipyme de Daniel Klundt que se consolida fuera de las fronteras pampeanas gracias a sus productos hechos en madera.

 

Suele ocurrir que cuando alguien de un “pago chico” trasciende mucho más allá de su habitualidad, se transforme en noticia. Y en especial hoy que con la velocidad supersónica en la comunicación todo se multiplica de inmediato. Y eso le sucedió por estas horas a una fábrica de juguetes de Ataliva Roca que, aunque ya tiene presencia en todo el país, su nombre se “viralizó” al conocerse que sus productos aparecen en una película estrenada en Netflix.

 

“Fue algo sorpresivo e inesperado, más o menos en marzo me llegó un mail de una productora, Búfalo Film, donde me decían que buscaban nuestros productos para una película. Me pareció medio raro, sonaba medio increíble pero les pasé mi número para que me contactaran y me puse a averiguar si existía esa productora, si existía la persona que me había contactado, y sí, era todo cierto. Me hicieron un encargo de juguetes listos, otros sin pintar, otros sin lijar, así que mandamos todo y finalmente ahora salió la peli”, resume Daniel Klundt (50), el responsable de ‘Manick Patagonia’.

 

La película se llama “Matrimillas” y se estrenó este miércoles 7 de diciembre en la plataforma Netflix. Está dirigida por el argentino Sebastián de Caro y los protagonistas son Luisana Lopilato y Juan Minujín. Se trata de una comedia romántica que no pasó por el cine porque fue hecha directamente para la empresa de streaming pero que para los pampeanos adquiere trascendencia por los juguetes “Made in Ataliva Roca”.

 

“Lo que más se ve es el camioncito, pero además usaron veleros, frutas, cabañas, una cajita musical. Yo todavía no vi la película pero aparecen todos en la vidriera de un local de juguetes. Cuando confirmamos que los iban a utilizar, les pedí si podían mandarnos un juguete firmado, pero en el caso de Luisana tiene su cara como marca registrada y no es fácil que aparezca posando con un producto en la mano, o bien vale una fortuna. Pero se portaron bárbaro, firmaron el camioncito, se sacaron foto y la mandaron, así que muy contentos con eso”, resalta Daniel.

 

Respecto al título de la película, el término matrimillas hace referencia a una dinámica de pareja que consiste en sumar y restar puntos durante la convivencia. El objetivo consiste en hacer “buena letra” para luego tener crédito en la relación para poder gozar de ciertos beneficios, según la sinopsis del filme nacional.

 

Historia.

 

Hace cinco años, en septiembre de 2017, este suplemento publicó una nota con Klundt bajo el título “El Gepetto de Ataliva”. Allí se contaba su historia y cómo surgió el emprendimiento. Daniel nació en Bahía Blanca pero desde chico se estableció en Ataliva Roca, hizo la secundaria en la EPET 1 de Santa Rosa y estudió Ingeniería Industrial en Bahía Blanca.. Luego se mudó a Bariloche y durante muchos años hizo el trabajo de mantenimiento telefónico. “Tenía a cargo los sistemas de todos los boliches (los clásicos de generaciones estudiantiles como Cerebro, Grisú, Rocket, By Pass), las chocolaterías, estaciones de servicio YPF, de todo", recordó.

 

Aunque estaba satisfecho con su trabajo, Daniel fue descubriendo la manera de trabajar de los artesanos. Aprendió secretos y la vocación por hacer lo propio fue germinando de a poco. Y en 2004 empezó a practicar con juguetes y en una visita a Ataliva a sus familiares supo que se estaba gestando un Parque Industrial. “Siempre me gustó Ataliva y siempre pensé en volver. Yo quería tener una fábrica y lo pensaba por los beneficios de estar en el medio de la Argentina: cerca de Buenos Aires, cerca de Bahía, con la ruta nacional 35 que conecta hacia todo el sur del país”, valoró.

 

Finalmente en 2015 Daniel y su pareja tomaron la decisión, junto a sus dos hijos, de pegar la vuelta y dedicarse de lleno a los juguetes. La minipyme fue a la feria Puro Diseño en Buenos Aires y consiguió una Mención Especial por ser la primera en llevar el arco iris, un juguete didáctico que surgió en Europa con la pedagogía Waldorf.

 

Expansión.

 

Desde entonces “Manick Patagonia” se mantuvo en constante crecimiento. Comenzó a vender fuera de la provincia y hoy llega a casi la totalidad de la Argentina.

 

“Hoy estamos en todas las provincias salvo una, que es Catamarca, pero esta semana por ejemplo mandamos un cargamento a Tierra del Fuego. En Jujuy estamos muy bien, en Misiones también y por supuesto en todo el centro del país”, destaca Klundt.

 

La firma tiene su fábrica y galpón en el Parque Industrial atalivense, sobre la ruta nacional 35. Pero según Daniel, en la actualidad cuenta con un enorme stock de producción y por eso apunta a agrandar su espacio.

 

“Hoy la fábrica está a tope, contamos con una oferta gigantesca ahora y por eso la intención es tener un galpón de 400 o 500 metros, hacer una inversión grande porque nos daría la posibilidad de producir en un mes lo que hoy producimos en un año. Ese es el proyecto y buscamos un respaldo porque obviamente se trata de un desafío de gran envergadura”.

 

Lonquimay.

 

Daniel cuenta que tenía pensado ver la película el mismo miércoles de su estreno pero una cena lo obligó a postergar ese momento que seguramente ya ocurrió por estas horas. “Aunque no pude el miércoles ya me han mandado un montón de escenas o me etiquetan. Mi hijo también me contó, así que es un lindo momento ver que lo que uno hace pueda tener esa trascendencia”.

 

Con el trabajo para el filme de Netflix, Klundt se enteró de que Lopilato fabrica sus propios juguetes de madera ya que es fanática de ese tipo de productos.

 

Y esos juguetes de madera también se multiplican en nuestra provincia porque en abril pasado el municipio de Lonquimay puso en marcha “Kayú”, un emprendimiento que surgió con el objetivo “de crear juguetes de madera de alta calidad” por parte de mujeres de la localidad. Por ello se generaron cinco puestos laborales.

 

Y “Kayú”  tuvo la coordinación, apoyo y capacitación de Manick Patagonia, además del respaldo de la CPE (Cooperativa Popular de Electricidad) que cedió en comodato el predio y el galpón donde funcionaba la explanta de extracción de miel, y del Ministerio de la Producción de La Pampa que ayudó con la compra de maquinaria específica.

 

“Estamos trabajando muy bien con ‘Kayú’, nos hacen los trabajos de pintura de los juguetes y es un emprendimiento muy lindo que se puso en marcha para generar fuentes de trabajo que es lo importante”, apunta Daniel, un Gepetto cuyos productos ya llegaron a la pantalla mundial.

 

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