Sabado 28 de mayo 2022

Un sueño cumplido

Redacción 12/03/2022 - 13.37.hs

Hace 40 años Carolina Maza y Maitina Marull pusieron en marcha un emprendimiento sin antecedentes en la provincia, un colegio privado que hizo eje en la enseñanza del Inglés y en la doble escolaridad entre otros objetivos educativos. El Santo Tomás mantiene su tradición y crece con cada generación de alumnos.

 

¿Por qué hacerlo en una ciudad pequeña, de menos de 100 mil habitantes y que, con su habitual ritmo provinciano, parecía tener las cuestiones básicas de la comunidad bien cubiertas? ¿Para qué un colegio privado de la mano de gente desconocida que traía un proyecto sin antecedentes en La Pampa? Y es que en muchas ocasiones poner en marcha un emprendimiento se trata justamente de eso, de generar algo que no está, que nadie planea y que llega para ocupar un lugar que nadie tenía en cuenta. Y eso fue lo que hicieron dos mujeres que tenían un sueño por cumplir.

 

"Cuando llegamos a vivir a La Pampa la escuela pública era de excelencia, realmente era de un nivel altísimo, solo que no tenía la enseñanza del idioma Inglés, la catequesis y la doble escolaridad que permite una organización familiar diferente. Y también quisimos sumar la práctica del deporte. Cada una traía su mochilita de proyectos y sueños y lo de poner en marcha un colegio fue la gran concreción de todo eso", resume Maitina Marull (77) sobre el inicio del Colegio Santo Tomás de Santa Rosa. Había llegado desde la localidad bonaerense de San Isidro y en esta ciudad conoció a Carolina Maza (78) que era oriunda de la zona de Olivos (también en el norte bonaerense) y que como profesora de Inglés ya venía elaborando la idea de crear una institución de educación privada.

 

"Yo daba clases de Inglés en varios lugares y conocía a varias mamás, y junto a seis docentes decidimos abrir un colegio que integrara todo, y que sea bilingüe en primer lugar para que los chicos el día de mañana pudieran comunicarse con el mundo. Quisimos hacer una escuela para nuestros hijos y para toda la comunidad. Arrancamos con 16 alumnos en una casa antigua en la calle 25 de Mayo, enfrente del lugar donde funcionaba el diario LA ARENA en ese momento. Íbamos sumando un grado cada año", resalta Carolina al recordar que esos 16 chicos y chicas de hace cuatro décadas hoy se multiplican hasta casi 800 entre los tres niveles educativos que brinda el colegio (jardín, primaria y secundaria).

 

"Durante los primeros diez años trabajamos sin cobrar, todo lo que entraba era para pagar sueldos, alquiler y gastos administrativos. Fuimos el primer colegio privado que dependía de la Provincia porque en ese momento estábamos bajo la Ley Nacional de Educación y de ahí dependían el María Auxiliadora y el Domingo Savio. Luego surgió la Ley de Enseñanza Privada y La Pampa debía adherir, por lo tanto busqué toda la legislación de provincias chicas con población similar a la que tenemos aquí y se la presenté a los diputados para tener nuestra propia Ley", destacó Carolina.

 

 

Expansión.

 

El traslado a la calle Estrada (ahí funciona el Jardín hoy y el edificio propio de la institución), la primera promoción, el crecimiento hacia los siguientes niveles educativos y la consolidación de un lugar que "nunca tuvo la aspiración de ser una elite sino un colegio donde haya de todo, una mezcla donde convivan con iguales y que la gente lo pueda pagar, que sea accesible. Nos costó mucho consolidarnos porque la gente no nos conocía, éramos de afuera, nos miraban con cierta desconfianza, pero de a poquito fuimos ganando en cantidad de alumnos. Empezaron a convencerse de que los hijos tenían que aprender Inglés y contamos con un plantel docente que es de excelencia y eso nos da satisfacción cada día, porque si bien nosotras estamos jubiladas venimos una vez al mes y nos reunimos para saber cómo va la marcha del colegio", cuentan en una sala de la Escuela primaria de la calle Neuquén, al lado de la Parroquia Sagrada Familia, donde el padre Raúl Ermesino les abrió las puertas hace ya varios años para que conviertan el lugar en aulas, esas que hoy rebozan de alumnos y alumnas que conviven en un ámbito "donde se apunta a la enseñanza de valores, al respeto al prójimo y que se ha estado transformando y adaptando a los permanentes cambios sociales y educativos".

 

Dificultades.

 

A lo largo de 40 años el camino del Santo Tomás sufrió distintas dificultades, como cualquier emprendimiento de cualquier índole que se acostumbra a las tormentas económicas que usualmente atraviesa el país, pero pudo sobreponerse y mantener su propuesta.

 

"En el '89, con la hiperinflación, las dificultades económicas se hicieron muy grandes y las cuotas eran cada vez más altas y esa nunca había sido la idea. Santa Rosa es una ciudad de clase media así que no queríamos ni podíamos seguir aumentando y estaba sobre la mesa la idea de cerrar porque se hacía muy complicado seguir. Pero los padres nos apoyaron, se creó una Asociación sin fines de lucro y la provincia nos dio un subsidio. De esa manera las fundadoras pasamos a ser empleadas y seguimos adelante", señala Carolina.

 

"La subvención que recibe el colegio no llega al 50 por ciento, abarca la plantilla docente del área de Castellano, con directivos y maestros. Todo lo que corresponde al área de Inglés, a auxiliares docentes que trabajan en administración, ordenanza, mantenimiento y construcción se cubre con aportes del colegio, es decir que más del 50 % depende de las cuotas de los alumnos, y entre un 45 y 50 % está subvencionado", explica Maitina y agrega que la idea de construir un edificio propio donde se aglutinen todos los niveles no es viable.

 

"Nuestro estatuto nos obliga a reinvertir, no podemos tener ganancias, pero aunque nos llegara a sobrar no podemos hacer un edificio propio, son montos inalcanzables. Y nuestra idea siempre es poner toda la atención en el nivel educativo que se ofrece, por eso los alumnos rinden el nivel de Inglés de la Universidad de Cambridge. Fuimos los primeros que lo trajimos y ese título los habilita a ir a estudiar a cualquier lugar del mundo, viajar, tomar becas y tener la certificación internacional no solo de nuestro humilde Santo Tomás sino nada menos que de Cambridge", apunta Carolina quien menciona a María Ofelia del Carril como la primera directora, luego fue Cecilia Rebelli mientras que hoy es Silvia Morquin la que está al frente de la institución. "Es el caso claro de la alumna que supera al maestro, es realmente alguien con muchísima capacidad, que innova de forma permanente, que es creativa. Es la mejor muestra de que el colegio va a subsistir y eso me deja tranquila", elogia.

 

Maitina y Carolina destacan la enseñanza que se brinda, las actividades solidarias, los intercambios escolares, la formación en neurociencias que hacen hoy los y las docentes, el interés por la Física de buena parte del alumnado, el hincapié en el trabajo vinculado al arte, con obras de teatro en Inglés y Castellano que hacen los propios chicos. Recuerdan detalles, cuentan historias y resaltan el presente, pero sobre todo destacan algo en más de una ocasión. "Esto fue cumplir un sueño. Muchas veces los distintos impedimentos no permiten hacer realmente lo que uno quiere y le gusta, y en el Santo Tomás esto se nos concreta todos los días". Desde hace 40 años.

 

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