Lunes 27 de junio 2022

Contexto menos favorable en 2016

Redacción 08/08/2015 - 03.57.hs

La posible suba en la tasa de interés de corto plazo de Estados Unidos, la desaceleración del crecimiento chino y la devaluación de Brasil implicarán un cambio de ciclo para la economía local. En esta nota, el autor mira el contexto para trazar el panorama de las "delicadas finanzas públicas" argentinas.
Las distintas economías latinoamericanas son dependientes del precio de los commodities que representan sus principales productos exportables. Es el caso del crudo en Venezuela y Ecuador, el gas en Bolivia, el cobre en Chile y distintos alimentos e insumos en Argentina, Brasil, Perú y Colombia. Los precios de estos y otros commodities han alcanzado niveles récord en la última década, lo que condujo a estas economías a un afortunado ciclo de crecimiento económico.
Como todo precio, también en el caso de los commodities depende de su oferta y su demanda, pero sobre estas dos variables impactan también otros factores. Veamos por ejemplo el caso de la soja. Por el lado de la oferta, es determinante el nivel de producción que pueda ocurrir en Estados Unidos y otras economías productoras de soja. Si hubiera una sequía en el Norte, eso contribuiría a su escasez, lo que puede implicar en una suba en el precio internacional de la soja. Por el lado de la demanda, se apunta especialmente al mercado chino, que demanda este commodity tanto por su uso como insumo como también por su uso como alimento. A medida que China crece, se va desarrollando una clase media que incrementa su consumo, lo que representa a su vez una mayor demanda de soja y presiona sobre su precio hacia arriba.
Si Estados Unidos tuviera cosechas récord, o si China disminuyera su demanda, entonces el precio de la soja podría caer, y eso afectaría tanto a los productores locales como al gobierno argentino, que necesita de estos ingresos fiscales generados por las retenciones para sostener su delicada situación presupuestaria.

 

El rol de la Fed.
Indirectamente, sin embargo, puede haber otros factores, que impacten sobre el precio de los commodities. Nos referimos aquí a la política monetaria que conduce la Reserva Federal, es decir, el banco central de los Estados Unidos. La Fed -como se la denomina comúnmente-, ha aplicado desde fines de 2001 una política de enorme liquidez que infló la burbuja inmobiliaria americana e impactó positivamente en el precio de los commodities en general. Sólo a mediados de 2004 la Fed interrumpió esta política, al observar Alan Greenpsan que existían síntomas de inflación. Esta política contribuyó al desinfle de aquella burbuja, lo que condujo a la economía estadounidense a la gran recesión de 2008. Desde entonces, y para hacer frente a la crisis económica más virulenta desde los años treinta, el gobierno americano ha aplicado numerosos planes de estímulo fiscal y, a la vez la Fed, ha mantenido la tasa de interés de corto plazo en torno al 0 ó 0,25 %.
Tras siete años de estímulos monetarios y una política crediticia laxa, los analistas predicen que en 2016 enfrentaremos subas continuas en la tasa de interés, que podrían afectar a todos los precios de los commodities a la baja y, al mismo tiempo, contribuir a la desaceleración del crecimiento chino, pues Estados Unidos es su principal socio comercial.
Un cambio de política monetaria de la Fed, implicaría un cambio de ciclo en el mundo entero, lo que conduciría al desplome de los precios de los commodities y al mismo tiempo impactaría negativamente sobre la demanda china sobre la soja o el trigo.

 

La devaluación de Brasil.
La delicada situación de la economía brasileña, también debiera preocupar a los candidatos a presidente de la Argentina, puesto que aquella representa nuestro principal socio comercial.
Brasil tiene hoy una economía estancada y ha decidido atacar el problema con una devaluación que ha conducido al Real al mínimo de 12 años en su relación contra el dólar. Si bien la presidente Dilma Rousseff ha manifestado su preocupación por alcanzar el equilibrio fiscal, la situación ha empeorado y el déficit primario más que se triplicó en relación al año pasado. La CEPAL ubicó a Brasil como el segundo país de la región con peor desempeño esperado para este 2015, luego de Venezuela, con una caída del producto estimada en el 1,5 %.
Pero su situación local que es de por sí complicada, se podría agravar si la Fed decidiera aumentar la tasa de interés. Cuando esto ocurra, los capitales que han ingresado en Brasil en forma de Inversión Extranjera Directa se irán hacia Estados Unidos atraídos por la mayor tasa de interés. Aquellas economías latinoamericanas que muestran hoy equilibrio fiscal y abultadas reservas en dólares en el Banco Central podrán quizás enfrentar este cambio de ciclo, pero este no es el caso de nuestro vecino.

 

2016 desfavorable.
A la recuperación de la economía argentina que observamos desde 2003, lo acompañó un contexto internacional favorable, que consistía en enorme liquidez, y una performance positiva en China y Brasil como nuestros principales socios comerciales. Es cierto que la economía permaneció bastante cerrada al ingreso de capitales y practicó políticas proteccionistas para vivir de lo nuestro; pero nadie puede dudar el rol que las retenciones a las exportaciones de soja, trigo y demás, generaron sobre el ingreso de fondos que permitieron avanzar en la política social como aspecto central del actual modelo. Un cambio de ciclo, que surja a partir de la suba en la tasa de interés de corto plazo en Estados Unidos, puede afectar negativamente en la actividad económica de China y Brasil, además de hundir el precio de los commodities, lo que impactará negativamente en las delicadas finanzas públicas argentinas.
Adrián Ravier
Doctor en Economía, Docente de
la Facultad de Agronomía, UNLPam.

 

"HAMBRE DE SOJA"
Evidencias de un mundo peor
El ciclo de cine documental "Conservación de la biodiversidad y problemas socioambientales en la Argentina" tuvo la participación del material realizado por Marcelo Viñas sobre los impactos negativos del monocultivo de soja en nuestro país. Sorprende el relato contra oficial por sus justificaciones.
El documental de Viñas, quien estuvo presente el viernes pasado en la sala del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que funciona en el Centro Municipal de Cultura de Santa Rosa, condensa desde distintos puntos de vista el perjuicio que causa en el ambiente, en la economía y en la población, la masificación del cultivo de soja en nuestro país; una práctica, además, estimulada desde diversas acciones y prácticas de las políticas públicas, debido a los recursos que ofrece mediante las retenciones a las exportaciones de la oleaginosa.
"Hambre de soja" es el título del material y, justamente, vincula el auge del monocultivo que ha causado un corrimiento espectacular de la frontera agropecuaria, con ese afán de ofrecer granos a un mundo hambriento, pero que paradójicamente no resuelve el hambre "interno". Las imágenes de comedores del Chaco más pobre, con niños muy pequeños comiendo guisos hechos a base de porotos de soja -cuando por otra parte los médicos pediatras (y también lo muestra el documental) aconsejan no dar este alimento hasta pasados los cinco años-, resuenan groseras pero son elocuentes para visualizar el debate serio que no está dando la sociedad argentina.

 

Contradicciones.
Marcelo Viñas es licenciado en Ciencias Biológicas y un activo documentalista oriundo de General Pico. Durante 10 años trabajó en la sección Herpetología del Museo Argentino de Ciencias Naturales (Buenos Aires) y publicó más de una docena de trabajos científicos. También participó de los programas científicos desarrollados por el Instituto Antártico Argentino sobre mamíferos marinos de la Antártida. Su documental "Hambre de soja" integró la selección oficial de varios festivales, fue declarado de interés por las Cámaras de Diputados de las provincias de Santa Fe y Chaco, y actualmente está en proyecto de declaración de interés por parte del Senado de la Nación, lo cual resulta contradictorio porque el mensaje que ofrece el film es opuesto a varias políticas estatales avaladas por el mismo Congreso Nacional. Siendo radical, hasta es contradictorio que el film se muestre en una sala oficial, de un ciclo perteneciente a un proyecto de política cultural pública.

 

De pruebas.
La película fue doblada a cinco idiomas y distribuida a través de más de 70 organizaciones ambientalistas en todo el mundo. Basa su relato en la descripción del crecimiento exponencial del cultivo de soja en Argentina. Numerosas entrevistas a científicos de las ciencias naturales describen aspectos de su cultivo, de sus efectos sobre el suelo y el ambiente en general y, como se señaló, del grano como alimento. Asimismo, y el tema que causa el debate "no dado" políticamente, describe desde un punto de vista científico el uso del glifosato en unión con otros químicos para controlar las malezas que la afectan. Pone en primer plano la utilización intensa de este agroquímico, el cual fue recientemente evidenciado desde ámbitos científicos franceses, como cancerígeno.
El relato de un narrador en off enfático pero de tono neutro, las imágenes veloces y los comentarios precisos de los entrevistados, tejen la trama de un documental de denuncia. Ante su elocuencia, gratifica apenas -aunque asoma un cierto grado de optimismo-, ver que numerosos jóvenes permanecen del lado del espectador; quizás pensando cómo hacer para revertir una situación que pareciera sólo prometerles daños futuros; a ellos, justamente, nuevas generaciones.
Andrea M. D'Atri
Redacción de La Arena

 


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