La vuelta del Gato

Redacción 13/12/2011 - 04.25.hs

Racing Club de Eduardo Castex es el nuevo campeón del Torneo Provincial de fútbol. Ayer venció como local a All Boys de Santa Rosa por 3-0, en la revancha de una final que había comenzado con un 1-1 en la capital, y dio su gran vuelta olímpica, al obtener por primera vez el título más importante del fútbol de La Pampa.
La Fortaleza Alba, escenario de la consagración, fue una fiesta desde antes del inicio del juego hasta el final, porque Racing llegó con una fe inquebrantable, fue el amplio dominador del partido y terminó celebrando con sus hinchas, entre cánticos, abrazos y muchas lágrimas.
All Boys, dos veces campeón del certamen (en 2005 y 2007), perdió así su tercera final provincial (antes lo había sufrido en 1998 y 2009), y no dejó una buena imagen. Es que el mejor de esta decimosexta edición fue el Albo castense, que ayer mostró sus mejores armas, coronando un torneo bárbaro, en el que terminó invicto en doce presentaciones, con ocho triunfos y cuatro empates. Tres de esas pardas fueron justamente ante All Boys, dos en la fase regular y el 1-1 de la primera final. Pero ayer, con su gente a favor, Racing hizo los méritos suficientes para dejar en claro que el título quedó en buenas manos.

 

De punta a punta.
El 3-0 final comenzó a gestarse desde el primer minuto de juego, cuando el arquero Matías Boto demostró que es uno de los mejores de la provincia, al contener sin problemas un remate de Claudio Beserra y de esa manera darle confianza a sus compañeros. Y se coronó con las apariciones de sus hombres de punta, Julio César Gómez y Fernando Muñoz, que aparecieron en los momentos más oportunos para convertir y así permitirle a su equipo sacar la ventaja, que luego decoró en el cierre con el tercer tanto convertido por Sebastián Morone.
En el medio hubo un equipo inteligente, solidario y dispuesto a dejar todo por el objetivo. Desde el minuto inicial, y hasta el cierre, todos los jugadores entregaron hasta su último esfuerzo para siempre estar un paso adelante de su rival. Y lo lograron frente a un All Boys apagado, que se vio superado en cada pelota dividida y que nunca reaccionó.
Como había ocurrido en el partido de ida, Heber Pedernera se encargó de seguir a sol y sombra a Mauro Barreiro, y otra vez le salió bien. Así, All Boys perdió peso ofensivo, porque además Lucas Del Río jugó lesionado, a tal punto que a los 30' tuvo que dejar su lugar para Jeremías Lucero.
También como en la ida, Racing le cedió la iniciativa al Auriazul, lo presionó bien en el medio y salió rápido cada vez que recuperó la pelota, "lastimando" una y otra vez a los visitantes. Y al igual que lo que había ocurrido en Santa Rosa, el mediocampo castense fue clave, en este caso con el gran manejo de Sebastián Genaro y el incansable ir y venir de Roberto Cobos y de Víctor "Chimango" Pereyra, el mejor de la final.
Los primeros minutos fueron parejos. All Boys se aproximó con un par de pelotas aéreas, pero chocó contra sus imprecisiones y contra la gran tarde de Boto. En una de las primeras, a los 10' Lucas Vassallo le bajó el balón a Barreiro y el remate del Tapón se fue alto. A los 20' Beserra envió un centro al corazón del área y Del Río ganó de cabeza, pero Boto despejó al córner. Y a los 30' Barreiro encaró de frente y definió, pero tapó otra vez el arquero.
Racing, mientras tanto, hacía su trabajo fino cortando y saliendo rápido, y encontrando casi siempre mal parada a la defensa rival. A los 3' avisó con un desborde de Maxi Palacios y un centro que no llegó a Gómez porque se anticipó Adrián Bartel. A los 13' otra vez se juntaron Palacios y el "Palomo", pero la definición del delantero se fue apenas afuera tras un ingreso en diagonal.
Hasta que a los 25', en otra jugada similar, llegó el gol. El local recuperó en el medio, Pereyra no dudó al enviar rápidamente un centro pasado de izquierda a derecha, y entrando por el segundo palo Gómez le ganó en el salto a Beserra y puso la cabeza para el 1-0.
El partido no cambió. All Boys insinuaba, pero sin muchas ideas (lo mejor fue una diagonal de Gabriel Quirulef que terminó con un remate alto); mientras Racing esperaba y golpeaba de contra (a los 42' Cobos desbordó y dejó solo a Muñoz, pero se tropezó antes de definir).
Y a los 48' llegó una jugada que fue clave para el resto del encuentro: Lucero recibió de espaldas en el área local, giró ante la marca de Bruno Schaab y cayó al piso, por lo que el árbitro Alejandro Juan cobró penal, aunque la falta pareció no existir. Sergio Guerra se hizo cargo del remate, débil a la izquierda de Boto, quien volvió a demostrar que también es un especialista en penales, al arrojarse y contener el balón con sus manos.

 

Golpe anímico.
Esa última jugada del primer tiempo sin dudas golpeó a All Boys, que fue superado ampliamente en el complemento, tanto en lo futbolístico como en lo anímico, porque nunca encontró la manera de reaccionar ante la adversidad.
Ya a los 23 segundos perdonó Palacios, al definir apenas ancho tras un desborde del "Nani" Muñoz luego de un error en la salida de Luis Artola. Y a los 6' lo liquidó el mismo Muñoz con un golazo: Pereyra recuperó en el medio al robarle la pelota a Saffeni, Muñoz pivoteó para Cobos, quien dejó a un par de rivales en el camino y habilitó nuevamente al "Nani", quien controló y definió cruzado para el 2-0.
El partido se terminó. All Boys, con Barreiro muy adelantado (allí fue presa fácil para los marcadores), no encontró los caminos, y por el contrario el adelantamiento de sus volantes le permitió al local tener más espacios para la contra. Racing controló el juego hasta el final, sabiendo que ya estaba todo dicho. Perdonó un par de veces Gómez (en la primera no llegó a un centro de Muñoz y en la otra se encontró con una gran tapada de Bartel), hasta que a los 41' Morone le puso el moño a la final, al convertir el tercero luego de llevarse la pelota con el cuerpo, eludir a Bartel y definir.
Después llegó la fiesta. Racing y All Boys hicieron los méritos para jugar la final, y hasta el partido de ayer no se habían sacado ventajas. Pero el Albo, ante su gente, demostró que fue mejor en el duelo definitorio, y por eso es un justo campeón.

 


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