El néctar del bienestar
En Arata se abrió un emprendimiento completamente novedoso y que es el primero en el país: “Amielar” propone respirar el aire de la colmena, todo lo que elaboran las abejas y que genera beneficios directos para la salud en una experiencia de turismo rural.
“La colmena es una farmacia de productos naturales”, afirma Marianela y enseguida desgrana cada uno de los beneficios que aporta para la salud respirar el aire de todo ese trabajo colectivo de maquinaria perfecta que realizan las abejas. “De allí sale miel, jalea real, propóleo. En distintos países como Turquía, Rusia, Eslovenia y Alemania se descubrió que ese aire de la colmena es el más puro del mundo”, reafirma una emprendedora que desde hace unos días puso en marcha un proyecto innovador no sólo en la provincia sino en todo el país. De Arata para el mundo.
“Amielar” es una propuesta de turismo rural: invita a visitar un predio ubicado en esa localidad del norte pampeano para relajarse dentro de una cabaña de madera y, una vez allí, hacer algo que técnicamente se denomina api inhalación: respirar directamente el aire que se produce en la colmena. Para conocer más sobre el emprendimiento y averiguar turnos y disponibilidad se puede ingresar al perfil de Instagram (@amielarargentina), al canal de YouTube o escribir al WhatsApp 2302-393510.
“Nací en Arata y cuando terminé el secundario me fui a Santa Rosa para estudiar en la UNLPam. Me recibí de contadora, ejercí unos años la profesión y luego me fui a vivir la experiencia de radicarme en otros países. Estuve en Australia, Nueva Zelanda y luego en Centroamérica. Regresé hace un año más o menos y me enfoqué en este proyecto definitivamente”, resume Marianela Tosso (36) su historia respecto a un proyecto que en realidad tiene una raíz mucho más profunda y sentimental.
“Mi papá, Hugo, trabajaba en el campo y criaba animales. Un día se empezó a interesar en la apicultura, vendió esos pocos animales que tenía y arrancó con 25 colmenas. Con los años, ese pequeño proyecto se transformó en Colmenares Don Pablo y llegó a tener 1.200 colmenas. Hace unos años papá falleció pero nos dejó vivas sus colmenas, su conocimiento, su forma de trabajar y su filosofía: la de producir en armonía con la naturaleza. De ahí nace Amielar, que es como una continuidad y una evolución. Mantiene la raíz apícola, el respeto por las abejas y la tierra pampeana, pero se anima a dar un paso más”, remarca Marianela en charla con LA ARENA.
“El otro factor clave de esto es mi hermano Pablo, que siguió con las colmenas de mi papá y ahora me las prestó para el emprendimiento. En mi caso siempre estuve metida en el rubro de la apicultura como observadora y cada vez que volvía de otros países venía con la idea de hacer algo relacionado, pero me iba nuevamente y no hacía nada. Bueno, ahora sí volví y lo hice. Y para eso fue clave el aporte de todo el pueblo realmente, porque se hizo a pulmón; y especialmente de Guido Valdez, que es el carpintero que hizo la cabaña y que fue un trabajo espectacular, hermoso, una obra de arte. Y Javier Domínguez, que nos aporta todo su conocimiento y asesoramiento de apicultura”, destaca Marianela, quien durante sus distintas estadías en el exterior trabajó principalmente en la industria del café.
Y en ese sentido, Amielar propone dos servicios: uno estándar que incluye una charla, una ambientación y la experiencia de la api inhalación. Y otra Premium con un café gourmet junto a un desayuno o merienda, de acuerdo al turno que se solicite.
“En los distintos estudios que se realizaron se descubrió que el que se incuba en la colmena es el aire más puro del universo, ese aire único que les permitió a las abejas sobrevivir a todo lo que el hombre hizo contra la naturaleza, desde la extinción de los dinosaurios a hoy. Ahí adentro ellas pueden sobrevivir y para los humanos, al respirar ese aire los distintos componentes van al torrente sanguíneo. En Turquía, por ejemplo, la api inhalación es muy popular para aliviar los trastornos en las vías respiratorias, como el asma. En nuestro caso hacemos una propuesta de turismo rural porque si lo ofrecés como terapia ya necesitás otro tipo de habilitación”, explica la emprendedora.
Y agrega: “Las colmenas están vidriadas entonces vos podés ver todo el trabajo que hacen, que es fascinante. Es una propuesta completa, todo relacionado a la apicultura, por supuesto”.
Expansión.
Marianela asegura que Amielar es la primera en el país y sus planes se extienden mucho más allá que los límites de Arata y la provincia.
“La idea es vender las cabañas en todo el país. Generar una especie de franquicias en la cual nosotros vendemos toda la cabaña completa, aportamos la genética de las abejas y en contrapartida el cliente debe tener el terreno y conocimientos de apicultura. Somos el primer proyecto de este tipo en la Argentina y recién arrancamos, pero tenemos todas las ganas y el laburo compartido. Tenemos contacto con algunos puntos turísticos que están interesados así que eso nos genera mucho entusiasmo”, señala Marianela al continuar con ese legado que siempre tiene presente.
“Respirar el aire de la colmena. Un aire vivo, natural, cargado de historia, silencio y trabajo colectivo. Un aire que no se inventa: se hereda. Porque algunas ideas no mueren. Solo esperan el momento justo para volver a respirar”, describió Marianela al presentar su proyecto, una narración que se completa con esa tarea que nunca deja de asombrar, la de esos ‘bichitos’ voladores y zumbadores que tanto le aportan a nuestro bienestar.
“La miel, las celdas y sus reinas conocidas por su asombrosa genética comenzaron a salir de esas colmenas como lo que siempre fueron: productos nobles, fruto del trabajo silencioso de miles de abejas. Un legado que nos encanta mantener y expandir”.
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