Una reforma laboral a noventa años de “Tiempos Modernos”
El actual proyecto de modernización laboral que ya tiene media sanción del Senado es una muestra palpable de la vigencia de la película de Chaplin. El proyecto propone incrementar la flexibilidad laboral en busca de una mayor productividad del trabajo.
Eduardo Lucita *
Por esas ironías del destino el tratamiento en el Congreso de la contrarreforma laboral coincide con un nuevo aniversario de Tiempos Modernos. La busca de mayor productividad del trabajo y de mayores ganancias para el capital está en el centro tanto de la película como del actual proyecto de ley.
La cinta dirigida y actuada por el inolvidable Charles Chaplin, fue estrenada en EEUU en 1936. Fue prohibida en Alemania, España e Italia, porque se la pensaba comunista, algo que el propio Chaplin desmintió). Eran tiempos de la Gran Depresión y del acenso del nazismo, el fascismo y el franquismo.
Precisamente Chaplin fue delineando los trazos gruesos de su máxima creación, mientras recorría Europa promocionando “La ciudad de la Luces” hasta ese momento su última película. Fue en esa recorrida por el viejo mundo que pudo apreciar las consecuencias sociales de la crisis. Sus historiadores cuentan que pudo completar esa mirada con una conversación con el Mahatma Gandhi sobre las tecnologías modernas a las que el hindú se oponía. Chaplin no comprendía esa oposición pero sí que “la maquinaria solo tenía en cuenta los beneficios (para los capitalistas agrego yo) pero no que dejaba mucha gente sin trabajo y que arruinaba vidas (obreras)”.
Un documento político.
La película es considerada como uno de los grandes clásicos del cine mundial. Ponderada entre las mejores de la historias y preservada “por su importancia cultural, histórica y estética”. Representa una suerte de bisagra entre el cine mudo que agonizaba y el sonoro que ya se imponía. Chaplin adoptó un estilo mudo pero con interjecciones sonoras, las voces eran emitidas por máquinas, la composición del fondo musical es de su autoría y al final se escucha su propia voz. Así la combinación de lo sonoro y lo mudo es una creación de su genio artístico.
Expuesta en forma satírica la obra encierra una fuerte crítica social denunciando el maquinismo, la producción en serie, la desocupación y la pobreza. Expresa su visión sobre la industrialización creciente, la ausencia de derechos laborales y el impacto físico-psíquico de un trabajo alienante, por lo repetitivo, y deshumanizante, por colocar al trabajador como un engranaje más del proceso productivo. La película es así un documento político de gran valor y no solo para su época. No esboza una salida colectiva a la crisis, sí una salida individual cuando el amor cicatriza heridas y Carlitos con una muchacha, tan desamparada como él, parten sin rumbo fijo.
A pesar del tiempo.
Nueve décadas después de su estreno el mundo del trabajo ha cambiado. La robótica, las nuevas formas de gestionar la fuerza de trabajo, el capitalismo de plataformas, la hiperconectividad, los algoritmos que controlan el rendimiento, la informalidad, la disponibilidad sin límites… Sin embargo las exigencias de mayor productividad, de controlar el tiempo ajeno y de maximizar las ganancias empresarias siguen estando presentes. Es que son centrales a toda lógica de acumulación y reproducción de capitales.
El actual proyecto de modernización laboral que ya tiene media sanción del Senado, es una muestra palpable de la vigencia de la película de Chaplin. El proyecto propone incrementar la flexibilidad laboral en busca de una mayor productividad del trabajo; rebajar el costo laboral (vía salarios directos e indirectos, nuevo régimen de indemnizaciones y reducción de aportes patronales que desfinancian a la ANSES); disponer a voluntad del tiempo ajeno (vía banco de horas y fraccionamiento de las vacaciones); limitar el accionar colectivo de los trabajadores/as (condicionando la organización obrera, descentralizando la negociación colectiva, obstaculizando las asambleas en lugares de trabajo, limitando el derecho de huelga, desfinanciando a los sindicatos.
Discurso y realidad.
El discurso oficial plantea que los distintos capítulos que conforman el proyecto de ley apuntan a modernizar las relaciones del trabajo y a reducir los grados de informalidad laboral existentes. Ninguno de estos objetivos se deprende de los análisis realizados por especialistas en derecho y economía laboral. Los estudios muestran que el proyecto ni crea empleo ni moderniza las relaciones laborales, por el contrario es regresivo e intenta retrotraer las relaciones capital trabajo a la época previa a la película de la que en estos días se cumplen 90 años. Lo que queda expuesto es la necesidad de maximizar la tasa de ganancia de los capitalistas e incrementar su dominación y control sobre la fuerza de trabajo, como forma de paliar su crisis. Como en aquellos años.
En este tiempo la inteligencia artificial está también incursionando en las artes. Son ya varios los estudios televisivos y cinematográficos que han encargado guiones a la IA. Como pregunta mi hija, cinéfila si las hay y a quién consulté para esta nota, ¿qué pasaría si encargáramos a Chat GPT un guión que, como Chaplin, intente reflexionar desde el arte sobre la actual realidad del mundo del trabajo?
Tiempos Modernos, la película del genial y entrañable Carlitos sigue siendo una referencia para quienes luchan contra la explotación y la pobreza.
* Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda)
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