Lunes 24 de junio 2024

La tradicional parrilla volverá a abrir

Redacción 27/05/2024 - 00.13.hs

Santa Rosa todo el tiempo va modificando su fisonomía. Antiguos comercios y casas tradicionales dejan paso a nuevos emprendimientos. En el rubro gastronómico “El Rancho de la Ruta” continuará siendo.

 

En tanto diversos lugares de la ciudad van cambiando su aspecto de la mano del progreso, de arquitecturas más o menos novedosas, de nuevas edificaciones –muchas que vienen a suplantar a otras más antiguas-- aún persisten vestigios de otra Santa Rosa.

 

En estas épocas –y desde hace años- hemos ido observando como algunos comercios fueron cediendo su lugar ante la llegada de otros. Y en el rubro gastronómico también se han dado de esos cambios. Alguna vez y hace tiempo se hablaba de La Tablita, un restorán que marcó toda una etapa ubicada siempre en el sector céntrico de la ciudad; o de la Cantina de José (de Cambareri) en cercanías de la Colonia Penal; y también de la célebre parrilla Milanese sobre la Avenida Luro.

 

Y hubo otras cuantas que hacían las delicias de los santarroseños que gustaban de vez en cuando de salir a comer en familia, o en veladas sibaritas juntarse con amigos. Pero fueron desapareciendo como testimonio que la ciudad cambiaba, lenta e inexorablemente.

 

Aquellas emblemáticas.

 

Entre aquellas que resultaban icónicas no pueden dejar de mencionarse a la Parrilla El Rancho de la Ruta; y también por varios años “El Pato”, de Juan Carlos Orrego, que estaba a sólo un centenar de metros de aquella.

 

Un día “El Pato” cerró sus puertas, pero “El Rancho de la Ruta” siguió abierta, aunque cambiando cada tanto las personas que estuvieron al frente del emprendimiento. Eso sí, con la firme convicción de la familia que fue original propietaria del local de que debía seguir. Que “El Rancho de la Ruta” tenía que continuar… “como una suerte de homenaje” a Germán Nicolás (Cacho) Mayer y Rosa María Stadler, los que tuvieron la ocurrencia de abrirla cuando la Avenida Luro era todavía un trayecto de la Ruta Nacional nº 35.

 

Por qué está cerrada.

 

Desde hace algunas semanas quienes pasan por la esquina de Luro y Leandro N. Alem advierten que el establecimiento está cerrado. Que sus ventanales están tapados con diarios, y todo aparentaba el fin del emprendimiento. “Sus dueños no quieren alquilar más, quieren vender el inmueble”, y la parrilla de ese modo “no va a continuar”, dijeron algunas personas vinculadas al rubro gastronómico. ¿Otro sitio emblemático que daría lugar a nuevos emprendimientos?

 

Nada de eso. Se trata nada más que de un impase. Sucede que se venció el contrato que un inquilino tenía con la familia Mayer, y habrá que esperar un tiempito para que siga siendo la Parrilla “El Rancho de la Ruta”.

 

Nada menos que 60 años.

 

El que explica la situación es Gustavo Mayer –abogado al que todos conocen como “El Ruso”--, que consultado le aseguró a este diario que la idea es continuar: “Una suerte de homenaje a mis padres que la pusieron en marcha el 1 de junio de 1964”, sostuvo.

 

Sí, 60 años que “Cacho” Mayer y su esposa se decidieron a abrir las puertas de su comercio. Seis décadas que albergaron a miles de comensales, muchos de ellos renombradas figuras del espectáculo, el deporte y la política.

 

Piso de tierra y techo de paja.

 

Gustavo y Marcelo Adolfo Mayer (de profesión radiólogo), hijos del matrimonio tienen la consigna que la parrilla siga, conservando su histórico nombre. “Estamos evaluando pero la idea es que alguien venga a hacerse cargo, porque está todo el mobiliario y los elementos de cocina, así que es cuestión de convenir para reabrir El Rancho de la Ruta”, dijo el mayor de los hermanos.

 

No sin cierta emoción Gustavo fue recordando aquel lugar que comenzó “con piso de tierra, las paredes de ligustrín y el techo de paja. Sí, era ‘El Rancho de la Ruta’, y queremos que siga siéndolo”, dijo mientras mostraba una foto de aquellos primeros tiempos.

 

Un lugar privilegiado.

 

Cacho Mayer y Rosa –fallecidos los dos-- eran de Colonia La Carlota. “Papá anduvo una época por Buenos Aires, y se volvió. Tocaba el bandoneón y supo estar en la orquesta de Alejandro Yicarean… cuando llegó a Santa Rosa andaba en una bicicleta de reparto, hasta que un día con mamá se decidieron a abrir la parrilla, que terminó siendo el centro de sus vidas”, aportó.

 

Y de a poco, en una ubicación privilegiada, porque estaba a la vera de lo que en ese tiempo era una ruta, a metros de Casa de Gobierno, el restorán se fue ganando una bien ganada fama de que allí “se comía muy bien”, dice “El Ruso” Mayer.

 

Los pilares.

 

Se trabajaba muchísimo, y Gustavo no quiere dejar de nombrar a algunas personas que fueron “pilares fundamentales, como ‘Pirucho’ (Alberto Giménez) el parrillero, Rubén Suárez (mozo), doña Inés que cocinaba y Antonio Fajardo (una suerte de administrador). Eran los cuatro que estuvieron casi siempre”, rememora.

 

Antes de irse a estudiar a Mar del Plata los hermanos Gustavo y Marcelo también colaboraban trabajando en la parrilla. “Nos tocaba cargar las heladeras, y también algunas veces hacer de mozos… Papá se encargaba más de las relaciones públicas, porque le encantaba charlar con la gente”, lo evoca con una sonrisa.

 

Un clima familiar.

 

“Y la verdad es que nos fue bien, nos permitió a nosotros estudiar, y a los viejos trabajar contentos y convencidos con lo que habían emprendido”, señala. “Creo que si hubo algún acierto fue el de atender bien a la gente, de lograr un clima familiar… y pudimos desarrollarnos por eso, gracias a la gente y también a quienes trabajaban con nosotros”, agregó.

 

Después, con el tiempo –siendo un trabajo con mucho compromiso horario-- los Mayer decidieron que era momento de ofrecerle “una oportunidad a Alberto, que estuvo tantos años en la parrilla; y la trabajaron con mi tío Alfonso hermano de mi mamá. Estuvieron un tiempo hasta que Alberto se largó con su propio emprendimiento”, resumió.

 

Grandes figuras.

 

Conocidas figuras que iban llegando a Santa Rosa por distintos motivos estuvieron degustando los exquisitos platos del lugar. “Cuando se le hizo un homenaje al Indio Paladino estuvieron el gran campeón de boxeo Eduardo Lausse, Ringo Bonavena... y Tito Lectoure vino dos o tres noches. Pero también cenó aquí, apenas consagrado campeón del mundo, Nicolino Locche, con su esposa de paso a Bariloche. A mi padre le gustaba mucho el boxeo, y supo apoyar a Luis Bazán, quien en su bata llevaba la inscripción ‘Rancho de la Ruta’… y estuvieron también artistas como Valeria Linch, Darío Víttori, Los Wawancó, los tangueros Donato Raciatti, Jorge Falcón y ‘Chiqui’ Pereyra. Y políticos, de todos los partidos…”, resume.

 

Y no quiere dejar de mencionar que en sus inicios el Víctor Hugo Godoy –luego y hasta hoy integrante de Los Cuatro de Córdoba-- iba recurrentemente a cantar.

 

Una linda historia.

 

Y continúa Gustavo: “Este ha sido un lugar donde venía todo el mundo: viajantes, visitadores médicos, muchos turistas que pasaban para el sur… y la consigna siempre fue la misma: que se fueran conformes con lo que se les servía, y sobre todo bien atendidos. Y papá era especialista en eso, porque se la pasaba conversando en las mesas”, completa.

 

Lo cierto es que la tradicional parrilla está cerrada, pero sólo temporalmente… “Tiene su historia, una linda historia… y la decisión es que continúe. Como un homenaje a nuestros padres: a Cacho y a Rosa”, concluye Gustavo

 

Sí, el Rancho de la Ruta seguirá siendo. Resistiendo los cambios que naturalmente se van dando en una ciudad que tiene una dinámica muy distinta a aquel 1 de junio de 1964, cuando el local abría sus puertas por primera vez. Que así sea…

 

También los políticos.

 

“El Rancho de la Ruta” supo ser lugar de cierre de campañas -de varias- de los distintos partidos políticos. Los candidatos y allegados se juntaban frente a una bien servida mesa para esperar las elecciones.

 

“Sí, recuerdo que los martes estaba la gente del MID, el miércoles los radicales y el jueves el peronismo… El viejo no mezclaba y atendía a todos por igual”, recuerda Gustavo.

 

Y también rememora que una noche le tocó “atender la mesa de (Italo) Lúder y (Deolindo Felipe) Bittel. Les serví wisky y porciones de queso Mar del Plata”, dice riendo. Lúder sería luego candidato a presidente en las elecciones que ganó Raúl Alfonsín.

 

Y hubo noches especiales como cuando en 1985 se hizo en Santa Rosa el Congreso Peronista. “En una cena recuerdo que estuvo José Luis Manzano, que era muy joven, y también Herminio Iglesias”. Sí, el que dijo aquella frase que quedó para el recuerdo: “Se está conmigo o sinmigo…”.

 

Sí, vaya que se tejieron anécdotas en “El Rancho de la Ruta”.

 

(M.V.)

 

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