Domingo 05 de febrero 2023

"Marcó un cambio de paradigma"

Redacción 28/11/2022 - 08.43.hs

El colegio secundario del barrio Esperanza tendrá su nombre, elegido nada más ni nada menos que por estudiantes, docentes y las familias. El proyecto había iniciado en plena pandemia, durante 2020, cuando las y los jóvenes se preguntaron por qué las otras escuelas tenían un nombre y el de ellos no. Tras una investigación, nominaron a tres mujeres históricas de nuestra provincia y, a través de una votación, eligieron a Andrea López, víctima de femicidio y del sistema prostituyente.

 

En la actualidad, el colegio secundario del barrio Esperanza es conocido con el nombre "Barrio 1702 viviendas" y conforma el proyecto de escuelas "I", junto al jardín de infantes y la escuela primaria 266. Abarca al Néstor Kirchner, Nelson Mandela, Ara San Juan y Pueblos Originarios y asisten más de 300 chicos y chicas.

 

Es una institución educativa muy nueva, comenzó en 2018, pero en plena pandemia, hace dos años, los y las estudiantes que estaban en el ciclo orientado junto a un grupo de profesores tomaron la iniciativa de seguir construyendo la identidad del colegio. "Los chicos querían ponerle un nombre al colegio secundario porque decían que todos los colegios tenían un nombre", explicó la directora Daniela Stibach.

 

Investigación y propuestas.

 

Fue en ese momento cuando comenzaron a realizar un relevamiento de todos los colegios de la ciudad de Santa Rosa para saber qué nombre tenían. "Observan que la mayoría de los nombres son masculinos y los de mujeres son religiosos. De ahí parte la propuesta de pensar en mujeres que sean representativas de La Pampa", afirmó.

 

Después de debates y de una larga investigación se establecen tres propuestas: Andrea López, Lucía Tartaglia y Gloria Corral. "Todas muy diferentes pero con personalidades muy potentes", las definió y agregó: "Como artista, Gloria tuvo una trayectoria increíble en la provincia, pero también recibió muchos premios en otros lugares. Y las otras dos mujeres fueron víctimas, una de ellas de femicidio en el caso de Andrea López, y Lucía fue detenida y desaparecida de la última dictadura militar".

 

Pero el proyecto se paralizó, recién este año con la nueva gestión de la directora, volvió a retomarse el debate. "Los estudiantes estaban muy entusiasmados de seguir con el proceso. En conjunto con un grupo de profesores que tomaron la posta de la propuesta, se volvió a debatir, se establecieron estos tres nombres y los chicos empezaron a generar difusión de la propuesta", explicó.

 

Para ello comenzaron un ciclo de charlas con familiares y conocidos de las mujeres nominadas. "En el caso de Andrea vino el colectivo feminista Todas somos Andrea; de Lucía tuvimos el honor de contar con la presencia de su sobrina Lucía y del escritor Oscar Gatica; de Gloria asistió su esposo y dos de sus hijos que nos acercaron su obra", indicó. Luego, las y los chicos repartieron folletos casa por casa, porque no solo iban a elegir ellos y los docentes, también estaban incluidas las familias.

 

Trámites.

 

La votación se estableció para el 18 de noviembre, pero "como era un día de lluvia y las calles son de tierra, fue muy difícil que se acerquen al colegio. Es por ello que decidimos extender la votación hasta el 23 inclusive para que todos los que quisieran votar lo puedan hacer". Al espacio llegaron unas 300 personas, entre familiares, docentes y estudiantes -que también formaron parte de la mesa de votación y del escrutinio-.

 

Stibach contó que el primer lugar fue para Andrea López, le siguió Lucía Tartaglia y por último Gloria Corral. "Ahora tenemos que seguir los trámites legales y llevar todo el proyecto desde sus inicios al Ministerio de Educación para ponerle ese nombre al colegio. Todavía no sabemos cuándo lo vamos a oficializar", desarrolló.

 

-¿Qué significa que la escuela lleve el nombre de Andrea?

 

-Para nosotros es muy significativo no solo como escuela, sino también para la sociedad. Por su lucha, la de su familia y del colectivo Todas somos Andrea que continúa pidiendo justicia por ella, pero también para todas las mujeres que son víctima de violencia de género y femicidio. Andrea marca un cambio de paradigma porque después de su caso se instala la figura de femicidio en la Justicia. Esto es trascendental porque desde la escuela venimos haciendo mucho trabajo en Educación Sexual Integral.

 

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