Martes 09 de agosto 2022

El neoliberalismo te cambia la cabeza

Redacción 30/06/2022 - 12.53.hs

Un trabajo científico dado a conocer recientemente pudo determinar que bajo el sistema neoliberal se modifica la forma de pensar de las personas. El estudio abarcó una enorme recolección de datos en 160 países durante nada menos que un cuarto de siglo, entre 1995 y 2019.

 

La investigación fue encabezada por Shahrzad Goudzari, del Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York, y publicada este año en la revista Perspectives on Psychological Science bajo el título "El neoliberalismo y la construcción ideológica de las creencias sobre la equidad".

 

En las conclusiones los autores señalan que "las instituciones pueden promover el bienestar y la solidaridad, o pueden fomentar la competencia, el individualismo y la jerarquía. En nuestro trabajo, encontramos que el neoliberalismo ha fomentado la preferencia por una mayor desigualdad de ingresos no solo en las naciones industrializadas, sino en todo el mundo".

 

Y prosiguen: "Si bien es quizás intuitivo que los seres humanos dan forma a la naturaleza de las economías en las que viven, nuestro trabajo muestra lo contrario: que los sistemas económicos moldean la psicología humana para adaptarse a ellos. Las reformas neoliberales de libre mercado parecen aumentar la preferencia de las personas por altos niveles de desigualdad de ingresos".

 

Este asombroso resultado parece darle la razón a la ex primer ministra británica Margaret Thatcher cuando pronunció su famosa frase, en 1981: "La economía es el método, el objetivo es cambiar el corazón y el alma". Se refería a la introducción de un drástico plan de ajuste en su país que se destacó por mayor desregulación de la economía, privatización de las empresas públicas, impuestos regresivos, reformas laborales y jubilatorias y reducción de los programas sociales. Ese recetario que terminó con el Estado de bienestar para reemplazarlo por el imperio de las leyes del mercado se conoce vulgarmente como neoliberalismo y en muy poco tiempo terminó aplicándose en casi todo el planeta. Los argentinos lo conocemos muy bien porque lo sufrimos en tres oleadas: desembarcó bajo la dictadura de Videla y Martínez de Hoz, se profundizó durante la década de Menem y De la Rúa, e hizo los últimos estropicios en el cuatrienio de Mauricio Macri.

 

Lo más impactante de este nuevo estudio es que nos permite saber que, además de las calamitosas consecuencias económicas que se descargan sobre el conjunto social de las naciones, hay también secuelas a nivel de los individuos, quienes modifican su forma de pensar, y de sentir, y se vuelven indiferentes ante el incremento de la desigualdad.

 

El trabajo le da la razón a quienes nos vienen advirtiendo que el neoliberalismo no es "solo" un modelo económico, es mucho más que eso. Es una maquinaria de sometimiento de los sujetos para llevarlos a naturalizar la inequidad social, para volverlos insensibles al aumento de la pobreza en las mayorías populares y la instauración de una minoría privilegiada cada vez más rica y poderosa.

 

"Nuestros resultados sugieren que unos pocos años son suficientes para que, como dijo Thatcher, los sistemas cambien las 'almas'", concluye Goudarzi. ¿Y a esto le seguimos llamando democracia?, preguntamos nosotros.

 

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