Las incertezas que genera la deuda
El ministro de Economía, Luis Caputo, reitera que el financiamiento para los pagos está asegurado y que el actual régimen financiero es sostenible. Sin embargo los mercados, el Círculo Rojo y también Wall Street comienzan a dudar.
Eduardo Lucita*
La deuda pública del Estado nacional al 30 de abril de este año, luego de cancelar obligaciones, realizar los correspondientes ajustes por valuación y capitalización, sumaba estimativamente 496.600 millones de dólares, incrementándose en 71.000 millones respecto de noviembre 2023. De esa deuda 263.000 millones se computan en moneda extranjera y el resto en pesos. Esos importes representan el 72% de un PBI estimado en 688.000 millones, y un 38% si tomamos solo la deuda en moneda dura.
Esos porcentuales de deuda en términos de PBI (estimado para todo 2026 con un crecimiento anual superior al 3% que ahora se está recalculando a la baja) no muestran un “problema” acuciante de endeudamiento. Sin embargo es otra la visión si se repara en que esa deuda está muy concentrada en el corto plazo y que muestra una tendencia ascendente en los próximos años.
Caputo afirma que mediante la combinación de garantías que se negocian con organismos intencionales (BM, BID, CAF) que permitirían acceder a créditos bancarios a tasas más bajas que en los mercados voluntarios de crédito, más la venta de activos estatales y la colocación de nuevos bonos (Bonar 2027 y 2028), el vencimiento de julio por 4300 millones estaría cubierto.
Las preocupaciones se centran ahora en los próximos años. Según cálculos de GMA Capital en el año en curso, entre lo ya pagado y a vencer suman 8.200 millones, pero en 2027 esa suma trepa a 23.600, a 20.000 en 2028 y a 21.400 en 2029. Estos montos incluyen vencimientos en Bonos, Bopreales, Repos y con el FMI. El cálculo parte del supuesto que los vencimientos con otros organismos internacionales se renovaran y que un 15% de los bonos emitidos están en poder de agencias estatales y también se renovarán, por lo tanto no están incluidos. Por otra parte hay que sumarle intereses, que en el caso del 2027 llegan a los 8.600 millones según cálculos de Cifra-CTA...
Cambio de escenario.
El desarrollo de este programa de pagos coincidirá con la campaña electoral y la definición de octubre próximo. Más aún, la coyuntura pone en evidencia un cambio en la situación socio-política. Frente a una economía que no despega los temores a la desocupación y el endeudamiento de las familias las encuestas muestran una rápida caída de la imagen presidencial, está en el nivel más bajo del ciclo, pero sobre todo un alto rechazo (63%) a la gestión de gobierno. En el Círculo Rojo ya surgen dudas de si Milei será reelecto como presidente (algunos ya están buscando reemplazante) y en Wall Street se preguntan sobre la sustentabilidad futura del programa económico.
Frente ese volumen de vencimientos son comprensibles las preocupaciones y dudas que circulan por los mercados en cuanto a la factibilidad de los pagos a futuro. Un indicador es la colocación la semana pasada de bonos atados al dólar. El gobierno colocó 150 millones con el Bonar AO27 a una tasa anual del 5%, y otros 150 millones con el Bonar AO28 a una tasa anual de 8,24%.
Otro indicador es la cotización de los seguros CDS, que cubren los riesgos de default (crédit default swaps), a uno o dos años. En el primer caso la prima es del orden de los 238 puntos básicos y en el segundo salta a 509 puntos básicos. El diferencial en la cobertura de default es de 270 puntos según el vencimiento sea antes o después de las elecciones de octubre 2027.
Normalmente en el mercado internacional el largo plazo son cinco años, pero en nuestro país ese largo se ha achicado. Si el corto plazo es a un año el largo es a dos o a lo sumo tres. Esto se pone en evidencia con los llamados Bonos soberanos, los que tienen vencimientos que superan el 2027 pagan tasas más elevadas que los que vencen bajo el actual mandato presidencial.
Esto es, los inversores se cubren ante un posible cambio político, suponen que el programa de estabilización podrá sostenerse hasta las elecciones pero desconfían de lo que pueda pasar después. Es que el programa por ahora compra dólares pero no acumula reservas. ¿Entonces con que se van a pagar los vencimientos?
En todo el ciclo Milei primero fue con el blanqueo luego con un inédito apoyo del FMI, finalmente con la intervención directa del Tesoro de EEUU**, que se evitaron sucesivos impagos. Sin embargo ahora el amigo americano está comprometido en la guerra de Medio Oriente y no le encuentra una salida favorable, se muestra debilitado frente a las elecciones de medio término de noviembre próximo, cuyo resultado está comprometido.
Tal vez teniendo en cuenta estas consideraciones y que el programa requiere una y otra vez refinanciaciones y nuevos préstamos, es que la economista Marina dal Pogetto se preguntaba días atrás ¿Quién será el próximo prestamista de última instancia?
La incertidumbre no es solo un rasgo de la actual coyuntura mundial, también está instalada entre nosotros.
* Integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda- y de la Autoconvocatoria por la Suspensión de los Pagos y la Investigación de la Deuda.
** Según recientes datos aportados por el BCRA en octubre 2025 se firmó el “Acuerdo de estabilización cambiaria” con el Tesoro de EEUU por hasta 20.000 millones de dólares de los que solo se utilizaron 2500. El pago de intereses fue de 17.7 millones. Hay indicios que ese swapp se habría pagado con un crédito del Banco Internacional de Basilea (BIS). Deuda para pagar deuda.
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