Miércoles 10 de agosto 2022

¿Las retenciones son buenas o malas?

Redacción 26/06/2022 - 00.10.hs

La semana dejó un dato por demás llamativo, sobre todas las cosas por quienes protagonizan el caso y porque sus acciones no se condicen con sus públicas posturas.

 

Resulta que ahora venimos a descubrir que los productores agropecuarios, que se brotan cada vez que se le menciona la palabra retención, están haciendo uso y abuso de ese recurso: retienen su producción, con un fin especulativo en el que solo piensan en su propio beneficio. Como casi siempre lo han hecho, dicho sea de paso.

 

El hecho es claro y contundente. En las últimas horas se conoció un informe oficial que da cuenta que los ruralistas argentinos no han vendido toda su producción de la última temporada, optando por tenerla acopiada en silos a la espera de condiciones aún mejores que las actuales, que ya de por sí son extremadamente beneficiosas. Y por si algún desinformado desconoce el panorama actual, vale recordar que el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania desató una crisis alimentaria a nivel global que a la vez disparó los precios internacionales de tal modo que generó una renta inesperada que nada tiene que ver con el esfuerzo y la inversión realizados al inicio de la campaña de cultivos.

 

El caso pampeano.

 

Concretamente, de acuerdo con los números oficiales, en nuestra provincia esa retención de granos representa el equivalente a 400 millones de dólares. Es algo así como tener dinero abajo del colchón, o en una caja fuerte, o en un plazo fijo. Ese acto no sería para nada repudiable, pero en este caso suena a palpable contradicción. Una más de la gente del campo, que se llena la boca para hablar de la "defensa de la Patria". Así planteado el panorama, parece que hay retenciones buenas y retenciones malas, a pura conveniencia.

 

El problema es que mientras ellos "ahorran" reteniendo la producción y especulando con ese momento ideal para vender, por un lado están privando de alimento necesario para quienes pasan hambre y por el otro están afectando a un país necesitado de divisas que -entre otras cosas- se obtienen a través de la venta de producciones -como es el caso de los granos- al exterior.

 

Lo curioso es que después son los mismos productores y quienes los representan los que fogonean protestas contra el gobierno con una serie de "caballitos de batalla" que colisionan con sus acciones. Se quejan de la inflación, pero ellos son parte del problema con su propia especulación. Protestan porque "acá no te venden los dólares que queremos comprar", mientras ellos no transforman sus granos en divisas extranjeras. Y van todos enarbolando banderas argentinas, como queriendo mostrar que son más patriotas que todos los demás, solamente porque consideran que estar en contacto con nuestra tierra les da más derechos que al resto.

 

Egoísmo extremo.

 

Para quienes piensen que se expone una visión antojadiza de la realidad, van algunas preguntas que solo tienen que ver con el sentido común. ¿Cuántos argentinos pueden hoy en día ahorrar con el fruto de su trabajo como lo hacen los productores agropecuarios? ¿Y cuántos pueden darse el lujo de salir a protestar en camionetas y maquinarias cero kilómetro? ¿Y cuántos otros, cuando les va mal, pueden pedir ayuda al Estado, como hacen ellos porque el campo se les secó o se les inundó, o porque su producción no generó la rentabilidad esperada?

 

Allí sale a relucir el egoísmo extremo de un sector que considera que tiene más derechos y menos obligaciones que el resto de los argentinos. Porque salen a protestar contra las ayudas estatales para quienes no tienen ni techo, ni trabajo, ni comida, pero son los primeros que se anotan para pedir que les perdonen el pago de impuestos cuando a ellos les va mal. Y también piden por rutas y caminos vecinales, por mayor seguridad rural y otra serie de cuestiones. Para eso sí piden un "Estado presente", pero cuando ese mismo Estado les requiere una contraprestación impositiva ponen el grito en el cielo, asegurando que "tanta presión quita rentabilidad".

 

Entonces, que alguien explique, apelando al sentido común, cómo se entiende que culpa de ese Estado no tienen las ganancias que deberían, pero resulta que así y todo pueden darse el lujo de "ahorrar en granos" en sumas millonarias.

 

Mientras tanto, cada vez que sale de la boca de un funcionario nacional la palabra "retención" se ponen en alerta y movilización. No quieren que les retengan ni un peso más de todo lo que ganan vendiendo en dólares, pero sí usan la retención de granos en su propio beneficio. Y cuando marchan dicen que defienden a todos los argentinos, pero solo salen a defender sus históricos privilegios. Así se ubican lejos, muy lejos, en las antípodas, de quienes piensan que "la Patria es el otro". Y si no es así, que lo desmientan, pero no con declaraciones reproducidas por sus medios amigos, esos que defienden sus mismos intereses, sino con hechos. Ese día, cuando empiecen a pensar en todos, seguramente empezaremos a tener un país mejor, como ése que "el campo" dice defender.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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