Domingo 25 de septiembre 2022

Dengue: trajeron mosquitos porteños a La Pampa para realizar investigación

Redacción 11/07/2022 - 09.21.hs

Un grupo de investigadores trasladó huevos del Aedes aegypti de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) a General Acha y Santa Rosa con el objetivo de exponerlos a temperaturas más bajas con menor humedad. Allí detectaron que se adaptan mejor de lo estipulado, debido a que casi dos tercios sobrevivieron. Esto plantea un alerta para las provincias de la Patagonia.

 

El mosquito del dengue es más resistente de lo que se creía, según un experimento realizado en La Pampa que fue publicado en la revista científica Acta Trópica. La investigación, informó Tiempo Argentino, da cuenta de que "los huevos del Aedes aegypti pueden soportar temperaturas más frías, aun sin humedad. Por lo que todavía hay margen para que el insecto se extienda todavía más hacia el sur del país".

 

"El ambiente natural de este vector de enfermedades tales como el dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla, es el de zonas cálidas, húmedas y con precipitaciones. Es común dar con él en ciudades que van desde el norte hasta el centro de la Argentina y, ocasionalmente, en algunos puntos de la costa atlántica", recordó el medio.

 

Para poder estimar hasta dónde podría llegar el Aedes aegypti, tres especialistas de las universidades nacionales de La Pampa y de Córdoba, Gisella Obholz, Germán San Blas y Adrián Díaz, se propusieron llevar adelante un experimento con huevos trasladados a La Pampa. "La idea era ver si podían sobrevivir al crudo invierno pampeano sin la humedad porteña. Y lo lograron", indicó el artículo de Federico Trofell publicado en Tiempo.

 

Trabajo de campo.

 

El estudio fue realizado de manera colaborativa con el Grupo de Estudios de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, que desde hace años mantiene un exhaustivo seguimiento de este insecto en CABA, donde instalaron ovitrampas para que las hembras depositen sus huevos que luego son analizados en el laboratorio. En diálogo con Tiempo, la investigadora del Conicet, Sylvia Fischer, señaló que "si bien desde hace unos años el Aedes aegypti fue detectado en varias localidades de La Pampa, estas suelen tener temperaturas más cálidas que el resto, con lo cual queríamos determinar hasta qué punto el frío y la falta de humedad podían ser un limitante para su expansión".

 

Este mosquito ve interrumpido su ciclo de vida durante el invierno, cuando las larvas y los adultos no pueden desarrollarse. Entonces, las generaciones venideras dependen de la resistencia que los huevos tengan durante períodos más o menos prolongados, y a las inclemencias del clima. Por eso, es clave que se realicen las tareas de prevención durante estos meses y no tanto en verano, cuando ya es tarde y los huevos eclosionaron.

 

Los huevos de este experimento fueron extraídos en marzo, abril y mayo de 2019. "Para evaluar la supervivencia durante el invierno, se los dejó en condiciones naturales y seminaturales en recipientes que estaban tapados, pero expuestos a las variaciones de las temperaturas normales del exterior en tres lugares diferentes de cada una de estas dos localidades, para poder tener una representatividad de la variabilidad del lugar", explicó Fischer.

 

Tasa de supervivencia.

 

Luego de tres meses, los huevos fueron recuperados y se identificó a los muertos, los vivos y los que tenían predisposición a eclosionar. "Lo más relevante que vimos fue una supervivencia bastante alta en cinco de los seis sitios. En General Acha, casi dos tercios de los huevos sobrevivieron en los tres lugares; en Santa Rosa se registró la misma tasa de sobrevivencia, pero en uno de los sitios los huevos murieron", explicó la especialista. Este último suceso fue atribuido a un error en cuanto a la elección del lugar, con mayor exposición al sol.

 

Esta especie de mosquito tiene una estrategia para persistir durante varias generaciones: más allá de soportar el frío y la sequía, no todos los huevos eclosionan al mismo tiempo. No lo hacen ante la primera oportunidad que mojan o sumergen sino que suelen quedar reservas por si en el primer grupo todas las larvas se mueren.

 

"La tasa de eclosión era relativamente baja. Eso fue bastante sorprendente, pero más llamativo aun fue que esto se dio en los huevos de mayo, los más jóvenes. En general, lo que una espera es que a medida que envejecen, los huevos van perdiendo agua y quizá necesitan una segunda inmersión. Nuestra experiencia en Buenos Aires nos muestra que los huevos más viejos tardaban más en eclosionar que los jóvenes. Acá vimos justo lo contrario", continuó.

 

Por sus propios medios, el Aedes aegypti no se traslada más de cien metros. En su expansión es vital el hombre, que lleva los huevos o las larvas de un sitio a otro. "La distribución y abundancia del mosquito ha ido aumentando gradualmente. Esto tiene implicancia epidemiológica porque el riesgo de transmisión de dengue es mayor cuando llegan viajeros contagiados y les pica este insecto. No todos los años hay epidemias pero cuando las hay, cada una supera a la anterior", completó.

 

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