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Domingo 17 de mayo 2026

Diana Bellessi: las voces y las máscaras

Por Redacción 17/05/2026 - 06.00.hs

La poesía maravilla por sus figuras y sus sonidos, por lo que produce cuando se lee en voz alta y compartimos esa comunión. Está ligada al canto; también a las imágenes de la pintura, las figuras de lo visual, o mejor, de lo que nos imaginamos cuando la escuchamos, la decimos o la leemos.

 

Nilda Redondo *

 

Una de las preguntas que siempre me he hecho es si la poesía puede ser y dar testimonio. Asimismo, si la poesía puede ser polifónica, si puede contener multiplicidad de voces o por el contrario, la poesía está condenada al encierro en su propia caparazón, cultivando sólo bellezas abstractas; solo expresando la voz de su autor o autora bajo la máscara del llamado “yo lírico”. Me ha interesado trabajar los procesos de intertextualidad en el seno de la poesía y el cruce de ella con los demás textos de diverso carácter. De esta manera encuentro las obsesiones, las redundancias caleidoscópicas diría Juan Gelman.

 

La poesía maravilla por sus figuras y sus sonidos, por lo que produce cuando se lee en voz alta y compartimos esa comunión. Está ligada al canto; también a las imágenes de la pintura, las figuras de lo visual, o mejor, de lo que nos imaginamos cuando la escuchamos, la decimos o la leemos. Diana Bellessi, en La piedra es el poema (2021), vincula el tipo de percepción que produce la poesía y también su modo de ir contra la corriente de las memorias oficiales, con la teoría matemática de los fractales: “todo conjunto o figura, aleatoriamente constituida, se expande iterativamente al infinito y cada fragmento reproduce similar figura del todo: las partes o detalles se otorgan consistencia entre sí, y el universo mismo sería un fractal, fragmento, frangere: romper, crear fragmentos desiguales” (18).

 

Poesía y testimonio.

 

En la poesía y prosa de Diana Bellessi -y en sus traducciones de mujeres poetas- he encontrado en primer lugar el testimonio, de la condición de mujer, de mujer lesbiana, de obreras negras, puertorriqueñas, latinas indocumentadas en los EEUU; de personas expulsadas hacia fuera por el neoliberalismo; de la resistencia de los “naides”, las “naides”, en México, en Guatemala, en EEUU, en Argentina; de los y las poetas que deben inventar una nueva lengua para contar esas nuevas experiencias nunca antes imaginadas en las patrias de los hombres blancos, burgueses, racionalistas.

 

La poeta se pregunta a lo largo de sus poemas cómo hallar las palabras para contar todo eso.

 

Asume su responsabilidad de estar en el lugar del hecho y aprender a poetizar con nuevas formas de expresión y nuevas palabras, en muchos casos tomadas de las tradiciones populares.

 

Es decir que su poesía busca esos “destellos de la realidad” como deseaba Simone Weil, pero el concepto de realidad que ella tiene es permanentemente cambiante y transcurre en diversas dimensiones; bulle y está cargada de incertidumbre, a la inversa de las concepciones racionalistas asentadas en el mito de progreso indefinido.

 

Las voces de las otras.

 

En “Genero y traducción”, introducción a Contéstame, baila mi danza (1984, 1995, 2019), Diana Bellessi recuerda las palabras de George Steiner respecto de que “la traducción explora aquella paradoja de abrir ventanas entre los seres humanos, y por el otro lado la traición que expone un bagaje secreto y personal de percepciones y verdades” (2019: 12-13). Diana contesta que la poesía es la que posee ese encanto; con más razón la traducción de la poesía.

 

Ella es una permanente traductora de su experiencia vital, experiencia vital que busca incansablemente y de múltiples maneras, desde lo personal hasta lo político o en lo personal-político. Y el mundo que abre con las traducciones de las 13 mujeres norteamericanas es inconmensurable: nos logra mostrar, a partir de la polifonía de voces, distintas perspectivas de mujeres que se oponen al orden establecido; como dice Bellessi, están “fuera de la ley”: son lesbianas, exhiben el amor corporal, son pacifistas en contra de la guerra de Vietnam que lleva a cabo el Estado que las gobierna; son antirracistas en una sociedad esclavista, segregacionista e ilegalizadora de las poblaciones que oprimen; escriben que el progreso y la “salud” material del gran imperio norteamericano tiene pies de barro y genera la desdicha de las mayorías. Todas estas mujeres forman parte del amplio y heterogéneo movimiento de la contracultura norteamericana que es una de las vertientes de formación ideológica de nuestra poeta.

 

La traducción, ese esfuerzo de alteridad y amor, en Bellessi también cobra relevancia en sus libros de poemas que remiten a las culturas de pueblos originarios de América latina.

 

Estos mundos que se abren con las traducciones también se entremezclan en las poesías a través de las voces de quienes hablan con la poeta. Este intercambio dialogal habitual en Bellessi se acelera cuando su poesía “vuelve a casa” (Bellessi, 2023: 117), ella se sumerge en su pueblo del cual viene. Lo vemos en parte en La edad dorada, Mate cocido, La rebelión del instante.

 

Intertextualidad y significancia.

 

He mirado la poesía de Bellessi desde los conceptos de intertextualidad de Julia Kristeva. Esto me ha permitido trabajar no sólo con los otros textos citados o mencionados por la autora sino además con aquellos que se inscriben en la materialidad del texto sin ser mencionados de manera explícita. Así sucede por ejemplo con La Argentina de Ruy Díaz de Guzmán en Danzante de doble máscara; Eros y civilización de Herbert Marcuse en relación a Eroica y el erotismo; Genealogía de la revuelta de Raúl Zibechi en La pequeña voz del mundo y los poemas de celebración de los piquetes a fin del siglo XX y principios del XXI.

 

En todas las ocasiones en que he podido abro las cajitas de pandora que la poeta nos deja a lo largo de sus libros y con esas claves avanzo en la comprensión de la poesía, sus alcances ideológicos, sus vínculos con el desenvolvimiento de la realidad o con las vertientes de la memoria que explora para volver a hacerlas presentes.

 

Me interesa, en particular, la revalorización de la creencia guaraní en la Tierra sin Mal que encontramos ampliamente expandida en Danzante de doble máscara. Es que subvierte la representación propia del pensamiento colonizado por la que se dice que los pueblos originarios fueron sumisos, no tuvieron mayores expectativas que aceptar la dominación que se les impuso con violencia genocida.

 

El otro proceso de develamiento central en la obra de Bellessi es el erótico lésbico que va circulando elusivamente en una sucesión de libros de poemas como Tributo del mudo y notas periodísticas en la revista Feminaria, que se explaya en Eroica.

 

La Argentina y sus ríos.

 

Mijail Bajtin sostiene que nadie enuncia la primera palabra; que las cosas están recubiertas de palabras y que, de alguna manera, todo o casi todo ha sido dicho antes. Por lo tanto, siempre que enunciamos algo respecto de algún tema, problemática, sensación, relato de los hechos, estamos polemizando con lo dicho anteriormente. En todo caso se puede subvertir lo dicho anteriormente, lo impuesto por la palabra autoritaria, a través de una burla, una parodia, pero de ninguna manera se puede pensar en prescindir de esa carga de significancias.

 

Pero Bajtin señala, además, que en un enunciado conviven lo dado y lo creado. Un enunciado no es sólo el murmullo de voces hecho explícito, lo ya dicho, sino que existe lo creado y en ese caso el enunciado tiene autor.

 

En el caso de los vuelos de la muerte por los que arrojaban cuerpos inermes al Río de la Plata durante el proceso genocida intensificado durante la dictadura cívico-militar de Argentina iniciada el 24 de marzo de 1976, no teníamos textos anteriores que expresaran el horror. Allí es donde se ancla Tributo del mudo de Bellessi; ella en su exilio interno en el Tigre no tenía palabras con las que nombrar el horror aunque lo conocía por retacitos como era posible tener noticias de lo que estaba sucediendo en ese período en nuestro país. Trabajo este libro de poemas en contraste con otros textos que denunciaron esa situación y las más diversas formas de tortura y desaparición, censuras y destrucción, llevadas a cabo en ese período: las denuncias se realizadas por ANCLA y Cadena Informativa, prensa clandestina fundada por Rodolfo Walsh, y llevada adelante por un equipo y una red de militantes en la clandestinidad.

 

Hasta el secuestro de Rodolfo Walsh, el día después de distribuir la Carta de un escritor a la Junta Militar, los equipos de trabajos, en su mayoría, habían sido secuestrados desaparecidos o habían tenido que huir al exilio. Ese era el silencio que percibía Tributo del mudo. Este texto también se trabaja por proximidad con otras voces, como las de Alberto Szpunberg, Nestor Perlongher y Alejandra Pizarnik.

 

Obreras y desocupados.

 

Otro de los núcleos de interés en la obra de Diana Bellessi es la mostración y el punto de vista adoptado en relación al carácter de la explotación de las obreras en la fábrica, experiencia que adquiere por su trabajo en la Stan Metal Corporation, en New York, como latina indocumentada, compartiendo la condición con mujeres negras y puertorriqueñas, latinas, en igual situación. Esto lo presenta de manera excelente en su artículo publicado en la revista Crisis N°24 de abril de 1975, recién regresada de su viaje por América.

 

En este aspecto incorporamos el intercambio con Simone Weil, en particular, por el relato de su experiencia de trabajo en fábricas entre 1934 y 1936 en Francia, sobre todo sus consideraciones respecto de la condición obrera, el control del tiempo y del ritmo de trabajo, el desguace de las partes del cuerpo, la monotonía, la humillación, la alienación. Remitimos a algunas consideraciones de Carlos Marx respecto del poder del trabajo muerto corporizado en las máquinas, en la era del capitalismo industrial.

 

El interés por las formas de la explotación y la exclusión a que lleva décadas de políticas neoliberales en Argentina, nuevamente aparece en su praxis vital y en su escritura a propósito de la insurrección del 2001, precedida en la década del 90 con los cortes de ruta en Cutralcó y Plaza Huincul, Neuquén, 1996; al año siguiente en Salta, Tartagal y General Mosconi. El piquete como arquetipo de la rebelión de los “naides” como ella la llama, de los y las que tuvieron que taparse el rostro para que los vieran, las vieran (Subcomandante Marcos, 1995).

 

Bellessi percibe el cambio de signo de la forma de explotación capitalista: en los 70, en su experiencia como obrera y en el fin de siglo, con enormes cantidades de población escupida al vacío, sin techo, ni escuela, sin hospitales ni comida. Ellas y ellos se levantaron del suelo cuando las vanguardias, las orgánicas de partido o sindicatos no lo veían. La representación poética y la reflexión teórica de Bellessi está impregnada de la satisfacción de ver cómo los “naides” se cargan de dignidad y reconstruyen en la calle su propia humanidad. Así escribirá en sus poemas de La edad dorada, Mate Cocido, La rebelión del instante, y en su prosa de La pequeña voz del mundo.

 

Pueblos originarios y colonización de América.

 

Diana Bellessi desarrolla una perspectiva decolonial y antioccidentalista sin olvidar el carácter de doble opresión padecido por las mujeres, aún en las culturas preexistentes a la conquista y colonización de América u otros territorios del planeta.

 

En “Guatemala la memoria Viva”, Crisis marzo 76, su punto de vista es de denuncia del carácter genocida de la conquista y colonización, que se impuso por la violencia exterminadora y por la política de imposición del idioma, la religión católica y la cultura. Fue acompañada, luego de producida la emancipación, por las políticas desplegadas por las oligarquías locales que constituyeron repúblicas conservadoras que siguieron expoliando a los sectores populares con una marca racista muy evidente por la que se consideraron inferiores y sumisos a los pueblos americanos. Sin embargo, destaca cómo esos pueblos supieron resistir la opresión a través de la simulación y el ocultamiento apariencial de las creencias, manteniendo de manera clandestina sus religamentos culturales.

 

En Danzante de doble máscara se concentra en mostrar la devastadora empresa en que consistió la conquista de América, en particular en la obra de teatro “Ulrico”- en el centro de la obra poética- que remite a la crónica de Ulrico Smitdl, Viaje al Río de La Plata 1534-1554, de la época de la fundación de Buenos Aires como asimismo de Asunción del Paraguay.

 

Además, se recupera la otra vertiente popular reconocida por la poeta: la de los italianos inmigrantes que trabajaban la tierra de la que finalmente fueron expulsados por ser arrendatarios. La doble máscara tiene múltiples acepciones, una es la ascendencia cultural de pueblos originarios y de inmigrantes europeos pobres, todos finalmente aplastados por las nuevas oligarquías apropiadoras de las tierras. Doble máscara, también, por la ambigüedad de género marcada en la transformación del gran andante Waganagaedzi. Por otro lado, hay un triunfo simbólico en el final de la obra de teatro: la Amazona se come, en el rito de ava porú, al conquistador Irala: los caníbales europeos invasores son canibalizados por ella que así vuelve a ser persona: ava.

 

Imaginario ¿Hipotecado?

 

Diana Bellessi habla de su “imaginario hipotecado” como mujer, como lesbiana, como mestiza y como hija de campesinos. Sin embargo, todo su recorrido vital y escritural se caracteriza por una búsqueda incansable para terminar con esa hipoteca no de manera prolija y “legal” sino de manera subversiva, irrumpiendo en el mundo occidental, capitalista, patriarcal, heterosexual, con nuevos discursos, nuevas prácticas teóricas y textuales, acompañando nuevas formas de resistencia y lucha, por la visibilización de las diferencias, la emergencia de los pueblos oprimidos, por la recuperación de las capas de historias ocultas y silenciadas.

 

Ella dice que los artistas son medio sordos porque tardan en escucharse a sí mismos, en escuchar su pasado y a la gente que los hizo; son “duros de oído” porque su sensibilidad está formada y atrapada al mismo tiempo por la cultura letrada, de la cual se han apropiado, pero que sigue perteneciendo al poder que oprime.

 

Este es un núcleo de debate para todos los procesos de búsqueda de la “edad de oro”, de liberación de las opresiones, puesto que a pesar de ser cultura “del poder que oprime” es también la excedencia del ser diría Negri (2000), es aquello que no se subsume al capital y cobra autonomía si es que tiende sus corolas hacia la verdadera luz que es la los pueblos que despiertan a la opresión, de las diferencias que se hacen visibles y se enorgullecen de ser como son, de las culturas que fueron condenadas pero que están presentes, no ya en clandestinidad, sino vivas, hablando. La palabra de Bellessi produce esa magia que no es solo de palabras sino además de vidas.

 

- El arte de tapa del libro muestra fragmentos de la obra múltiple “Vasijas cantoras” de la ceramista Liliana Martín; fotografías, de Alejandro Urioste. Esas imágenes expresan las voces de las mujeres oprimidas e ignoradas clamando por su dolor y realidad.

 

* Autora del libro Diana Bellessi: las voces y las máscaras (De la campana, 2026).

 

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