Los tambores de Luis Palés Matos
Históricamente se han desarrollado múltiples teorías y conceptos en torno al vínculo indisociable entre el arte verbal y el musical, por lo cual la conexión entre música y poesía ha sido objeto de reflexión y análisis desde los albores de la civilización.
Sergio De Matteo *
Jorge Luis Borges nos había orientado en su exposición sobre la Divina Comedia, cuando señaló que “El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue canto”. Lo importante es reconocer ambos géneros y las posibilidades que dialoguen, vinculen y se nutran mutuamente, conservando sus particularidades, sus orígenes fundantes. En nuestro pago, don Edgar Morisoli ha indagado en dicha discusión, resaltando que “la canción fue la madre ancestral de la poesía” y que “como escritores ese tránsito del poema a la canción no sólo nos interesa, sino que nos apasiona”. Y por último se rescata al poeta senegalés Léopold Sédar Senghor, que creía imprescindible el retorno a la poesía cantada, incluso, bailada, por eso resaltaba que “La poesía llega a su completa expresión cuando se convierte en canto: en palabra y en música simultáneamente”.
Sonoridades.
En el primer acercamiento a la producción poética de Luis Palés Matos se destacaron algunas particularidades, como la relación con su entorno, su procedencia, la negritud, lo afroantillano, así como la conjunción de canción y poesía, que queda manifiesto, por sobre todo, en lo rítmico, a través de la dominante del tambor. Como apoyatura se cita el poema “Tambores”: “La noche es un criadero de tambores/ que croan en la selva,/ con sus roncas gargantas de pellejo/ cuando alguna fogata los despierta. […] Los oye el hombre blanco/ perdido allá en las selvas.../ Es un tuntún asiduo que se vierte/ imponderable por la noche inmensa./ A su conjuro hierven/ las oscuras potencias;/ fetiches de la danza,/ tótemes de la guerra,/ y los mil y un demonios que pululan/ por el cielo sensual del alma negra”, y arremete con esa sonoridad ancestral que ata a África con América y dice: “¡Ahí vienen los tambores!/ Ten cuidado, hombre blanco, que a ti llegan/ para clavarte un aguijón de música./ Tápate las orejas,/ cierra toda abertura de tu alma/ y el instinto dispón a la defensa;/ que si en la torva noche de Nigricia/ te picara un tambor de danza o guerra,/ su terrible ponzoña/ correrá para siempre por tus venas”.
En esa perspectiva, Rafael Rodríguez Cruz, escritor y activista ambiental, señala en el artículo “El huracán del trópico y la poesía antillana de Luis Palés Matos” que “Después del tambor, el huracán del trópico es la figura lírica más importante de la poesía antillana de Luis Palés Matos”. Los tambores en la obra de Palés Matos son el símbolo central de la herencia africana, la sensualidad y el ritmo en la poesía afroantillana. Evocan la danza, el folclore y la resistencia cultural del Caribe con un sonido intenso: “Tronad, tambores; vibrad, maracas”.
La sonoridad, el ritmo, la percusión del tambor están asociados a la poética del poeta boricua, así como la negritud y lo afroantillano. El activista político haitiano y profesor de literatura caribeña Jean-Claude Bajeux propuso en el ensayo “Luis Palés Matos y Aimé Césaire: entre África y América en un barco libertario” que “la negritud antillana se rige por cuatro leyes: el ritmo y la sonoridad, la denominación (el inventario sistemático del mundo afroantillano), la inversión de los valores de la cultura oficial y la amplificación del sujeto (del yo al nosotros)”. Tópicos que se van articulando en la propuesta poética y ensayística del portorriqueño Palés Matos.
Gloria Videla de Rivero, profesora de la Universidad de Cuyo, explica que “la poesía negra se caracteriza, en el plano rítmico-fónico, por la presencia de reiteraciones en sus diversas formas: anáforas, aliteraciones, paralelismos, estribillos. La sonoridad se logra por las onomatopeyas que evocan los sonidos de los instrumentos musicales”. Lo dicho es refrendado por Emilio Ballagas, poeta e investigador cubano, autor de libros como Mapa de la poesía negra americana, quien enfatiza: “por las terminaciones agudas en a, en o y en e; igualmente en u, generalmente de gentilicios o instrumentos africanos como ‘arará’, ‘gangá’, ‘bongó’, ‘Tombuctú’. Los sustantivos que se refieren a danzas e instrumentos son frecuentes, como las alusiones geográficas a países y ríos de Africa y aun de América, donde predomina el habitante negro”.
Esto es importante, y se insiste en destacarlo, la relación entre música y poesía, incluso, si se considera que el ritmo de la negritud está marcado por la percusión, por los tambores, herencia directa de África, y no por la melancolía del violín o del piano, que viene junto a la inmigración europea. Por lo tanto, en ese sentido, la cultura negra nos ha legado ritmos como el jazz, el son, la salsa, el folk, el rock y el hip hop.
Musicalizaciones.
La obra de Palés Matos es recurrente en el movimiento de la Nueva Canción, donde lo interpretan exponentes como Roy Brown, Andrés Jiménez o el grupo Haciendo Punto. En 1980 es musicalizada por el compositor Alberto Carrión, bajo un concepto que no tenía precedentes, es decir, la conjunción de música clásica, canción de arte y ritmos afroantillanos.
En el año 2009 se gesta un trabajo espacial, financiado por el Banco Popular, que se titula Palés y la rumba de esquina. Este proyecto consta de un DVD y un CD, donde el video documental estuvo dirigido por Jochi Melero, y la parte musical a cargo Edgardo Cartagena. La obra incluye los poemas de Luis Palés Matos: “Tu belleza” -extracto del poema “Danzarina Africana”- interpretado por Lucecita Benítez, “Fili Melé” por Fofé y Orquesta de Bombillas, “Ñam, Ñam” por Mima y Orquesta de Bombillas, “Neurosis” por Fofé y Orquesta de Bombillas, “Ohé Nené” -extracto del poema “Falsa canción de Baquiné”- por Víctor Gotay y Edgardo Cartagena, “Interludio” -extracto del poema “Mulata-Antilla”- por Superaquello, “Anhelo de agua” por Fofé y Orquesta de Bombillas, “La gorda Mandinga” -extracto del poema “Preludio en Boricua- por Willy Rodríguez y Mima, “Candombé” -extracto de los poemas “Candombé” y “Mulata-Antilla”- por Michael Stuart y Rafael Rivera Cuevas, “Mira que te coge” -extracto del poema “Canción festiva para ser llorada”- por Plena Son, “Nacarile” -extracto del poema “Plena del Menéalo”- por Fofé, “En ti ahora” - extracto del poema Mulata-Antilla- por Mimi Maura, “Décimas” por Fofé y Orquesta de Bombillas, “Danza negra” por Fofé y Mima, “Ya llegó el ñáñigo” -extracto del poema “Ñáñigo al cielo”- por Fofé, Mima, Jochi Melero y coro integrado por Mimi Maura, José Carballido, Willy Rodríguez, Edgardo Cartagena.
El Instituto de Cultura Puertorriqueña reconocerá a numerosos artistas con la grabación de su producción literaria y musical en discos de vinilo, como es el caso de Luis Palés Matos, que en el año 2017 recoge parte de su obra en una placa que cuenta con arte de tapa del artista plástico Rafael Tufiño, en lado A se registra la voz del propio Palés Matos, donde interpreta “Candombé”, “Claro de luna”, “Lullaby”, “Walhalla”, “Las voces secretas”, “Pueblo Negro” y “Puerta al tiempo en tres voces”; y en el lado B el recitado está a cargo de Leopoldo Santiago Lavandero, con el acompañamiento musical de Ramón Lavandero Llabrés, en tambores, y puede escucharse: “Bombo”, “Elegía al Duque de la Mermelada”, “Lagarto verde”, “Canción festiva para ser llorada”, “Majestad Negra”, “Danza Negra” y “Falsa canción de baquiné”.
Alberto Carrión da a conocer en el año 2015 el álbum “Luz en Julia” (grabado en 2001) -con la voz de Lucecita Benítez y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de La Habana-, con quienes interpreta la poesía de Julia de Burgos. El creador de “Amanecer borincano” explica que el proyecto “Luis Palés Matos” es paralelo al concepto de Burgos, y confiesa “que su obra maestra han sido Palés Matos y Julia […] Se compusieron a la misma vez […] La música ha sido inspirada en la literatura y la poesía negrista de Palés”.
En el año 2017 el Instituto de Cultura Puertorriqueña registra esta placa en la Serie de Música Popular. La colección recoge un panorama muy amplio de expresiones musicales representativas del pueblo puertorriqueño y las manifestaciones musicales incluidas son eco de la música cantada, vivida y sentida por generaciones pasadas y presentes. La selección abarca géneros populares como la canción tradicional, la canción popular, el bolero, la guaracha, la plena, la nueva trova y la música típica -que incluye aguinaldos, seises y décimas-. Entonces, el compositor Alberto Carrión musicaliza la poesía de Luis Palés Matos y la interpreta en el piano, junto a Wisón Torres Padre, Leida Colón, Glenn Monroig, John Paul González, Nelly Croatto, Wisón Torres Hijo, en coros, y la participación de Lucecita Benítez, la Voz Nacional de Puerto Rico, en “Danza Negra” y “Majestad Negra”. Carrión dedica el “Tema instrumental” a Julia de Burgos y Luis Palés Matos, y los textos del poeta guayamés que quedan registrados son: “Falsa canción del Baquiné”, “Danza Negra”, “Topografía”, “Majestad Negra”, “Lamento”, “Puerta al tiempo en tres voces”, “Canción festiva para ser llorada” y “Pueblo”.
Poesía bailada.
Al comienzo del artículo se decía que Léopold Sédar Senghor creía imprescindible el retorno a la poesía cantada, incluso, bailada. Edgar Morisoli dedica sendos poemas a la Giradora, “Arpa que tañe sola”, en Pliegos del amanecer (2010), ilustrado por Paula Rivero, y “Danza de la giradora”, en Porfiada luz (2011), con ilustración de Marta Arangoa, inspirados en el mito de la diosa que nombra esta tierra (Alün a àtek), la chaucha de caldén (huitrú) y la danza. También queda registrada la relación poesía/danza en el documental “Giradoras” (2012), sobre bailarinas pampeanas, dirigido por Stella Sánchez y Nadia Grandón, y con la participación de Juliana González Carreño, Marta Morette, Rosa Miranda, Alba Marín, Irma Caserio, Camila Espeilhac y Lía María Espain, y textos de Edgar Morisoli. La gacetilla manifestaba: “La idea se basa en que la creadora del mundo y de los seres fue para los tehuelches la diosa llamada Giradora, cuya figura se asocia a la forma espiralada, tal como la que adopta la chaucha del caldén”.
La profesora en Letras Hispánicas Anabel Arriga resalta que “La música, la magia, lo pagano, el hombre negro, son algunos de los elementos que se conjugan en esta coreografía poético-lingüística que es el Tuntún de pasa y grifería. La estructura, compuesta de Tronco, Rama y Flor, nos recuerda a un género de baile antillano, dividido en tres ritmos o momentos con iguales nombres. Además, hay un paralelismo con la contradanza criolla, género bailable ubicado en las llamadas piezas de cuadro, pero que se divide en cuatro figuras de baile. [...] La lectura sincopada o jaezada es un valor agregado que Palés Matos nos regala, pues no se puede leer el poema en ritmo pausado y solemne, entonces la lectura exige el canto o el ‘habla jaezada’, por decirlo de alguna manera. Palés Matos hizo poesía musical y nos conmina a hacer lectura musical, una lectura solfeada del poema. Al leer de esta forma el Tuntún de pasa y grifería, formamos parte del acto tribal, de la invocación, del canibalismo; nos ponemos la máscara de negro y sufrimos como él: cantando”.
Como si fuera una cuestión cíclica, se regresa a lo que se dijo al inicio del artículo, en esta simbiosis de poesía y canción, poema y música, en donde la obra de Luis Palés Matos se vuelve partitura de artistas de distintos géneros. Por ende, se escucha: “Tronad, tambores; vibrad, maracas”; pues, la sonoridad, el ritmo, la percusión del tambor están asociados a la poética del vate boricua, así como la negritud y lo afroantillano.
* Colaborador
“Lamento”
Sombra blanca en el baquiné
tiene changó, tiene vodú.
Cuando pasa por el bembé
Daña el quimbombó, daña el calalú.
Al jueguito va su zombí
Derribando el senseribó,
Y no puede el carabalí
Ñañiguear ante Ecué y Changó…
¡Oh papá Abasí!
¡Oh papá Bocó!
En la macumba siempre está;
En el candombe se la ve,
Y cuando a la calenda va
Contra su ñeque no puede na.
Ni el infundio del chitomé
ni el muñanga del papaluá.
Sombra blanca que el negro ve
sin aviso del gran Jujú,
Dondequiera que pone el pie
Suelta el mana de su fufú.
Hombre negro triste se ve
Desde Habana hasta Zimbambué,
Desde Angola hasta Kanembú
Hombre negro triste se ve…
Ya no baila su tu-cu-tu,
Al-adombe gangá mondé
“Candombe”
Los negros bailan, bailan, bailan,
ante la fogata encendida.
Tum-cutum, tum-cutum,
ante la fogata encendida.
Bajo el cocal, junto al oleaje,
dientes feroces de lascivia,
cuerpos de fango y de melaza,
senos colgantes, vaho de axilas,
y ojos de brillos tenebrosos
que el gongo profundo encandila.
Bailan los negros en la noche
ante la fogata encendida.
Tum-cutum, tum-cutum.
ante la fogata encendida.
¿Quién es el cacique más fuerte?
¿Cuál es la doncella más fina?
¿Dónde duerme el caimán más fiero?
¿Qué hechizo ha matado a Babissa?
Bailan los negros sudorosos
ante la fogata encendida.
Tum-cutum, turn-cutum,.
en la soledad de la isla.
La luna es tortuga de plata
nadando en la noche tranquila.
¿Cual será el pescador osado
que a su red la traiga prendida:
Sokola, Babiro, Bombassa,
Yombofre, Bulón o Babissa?
Tum-cutum, tum-cutum,
ante la fogata encendida.
Mirad la luna, el pez de plata,
la vieja tortuga maligna
echando al agua de la noche
su jugo que aduerme y hechiza…
Coged la luna, coged la luna,
traedla a un anzuelo prendida
Bailan los negros en la noche
ante la fogata encendida.
Tum-cutum, tum-cutum,
ante la fogata encendida.
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